Nuevamente la sociedad uruguaya nos ha sorprendido con su capacidad de colocarse a la altura de los tiempos, y de ser modelo para avanzar en los temas fundamentales de la democracia, el desarrollo y la civilización en América Latina. Recordemos que en 1913 Uruguay se convirtió en el primer país de América Latina en aprobar una ley de divorcio, pese a la oposición de la poderosa iglesia católica. Posteriormente, en 1927 fue el primer país sudamericano en aprobar el voto femenino, y en 2009 sentó un precedente en la región al aprobar la adopción de niños por parte de parejas del mismo sexo. En esta misma línea, Uruguay acaba de situarse como el tercer Estado latinoamericano, después de Cuba y Guyana, que garantiza el derecho de las mujeres a interrumpir un embarazo antes de las 12 semanas de gestación.
En las últimas semanas, los titulares de los medios periodísticos, así como los blogs, tuiteos y publicaciones en Facebook, se están inundando de noticias supuestamente risueñas, supuestamente risibles y frescas, donde se da cuenta de las cosas que dijo, omitió, hizo, dejó de hacer o escapar un político, su esposa, su tío, el perro de la esquina donde vive o cualquiera de sus allegados. Ladran, Sancho, ladran.