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Nestor Fantini

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Fuentes, un grande entre los grandes

Publicado: 16/05/2012 18:06

Cuando un escritor se va, queda un vacío intelectual que no se puede llenar. Nada más cierto con la pérdida de Carlos Fuentes, el escritor mexicano que era un grande entre los grandes de la literatura latinoamericana y mundial.

"Lamento profundamente el fallecimiento de nuestro querido y admirado Carlos Fuentes, escritor y mexicano universal", dijo el presidente mexicano Felipe Calderón.

Un verdadero intelectual renacentista, de una familia acomodada de México, Fuentes aprendió varios idiomas mientras crecía en distintas capitales del mundo junto a un padre diplomático. Estudió en México y en Suiza en donde obtuvo títulos en abogacía y economía. Se casó con la actriz del cine Rita Macedo de la que terminó divorciándose, escandalosamente, tras mantener supuestos ´affairs´ con las actrices Jeanne Moreau y Jean Seberg.

Un destacado exponente del "Boom latinoamericano" de la década de 1960 y 70, junto a Gabriel García Márquez, Julio Cortázar y Mario Vargas Llosa, Carlos Fuentes escribió numerosas novelas, cuentos, obras de teatro y ensayos, entre los que se destacan La región más transparente, La muerte de Artemio Cruz, Cambio de piel y Terra nostra.

Su trabajo no solamente incluye un esfuerzo estético que resulta de una constante exploración de nuevos estilos literarios, sino que también expresa un compromiso social que se refleja en la conexión entre su obra y la realidad política y social, aunque ficticia, de México.

"Carlos Fuentes fue ante todo un innovador que se forjó un exquisito estilo desde muy pronto y luego dedicó toda una vida a pulirlo y perfeccionarlo", comentó el profesor Benito Gómez Madrid, del Departamento de Lenguas Modernas de la Universidad Estatal de California Dominguez Hills. "Me vienen a la mente muy pocos autores que supieran conjugar ficción y realidad de una forma tan elevada".

Su trabajo literario y sus ideas políticas lo identifican como un intelectual de la izquierda progresista. Su rebeldía juvenil lo llevó a unirse al partido comunista que luego abandonaría por diferencias ideológicas en 1962.

Documentos del National Security Archives sugieren que en su momento, Fuentes había atraído la atención de la inteligencia estadounidense. Un memorandum escrito en 1962 y firmado por Saxton Bradford, consejero político de la Embajada de Estados Unidos en México, describe a Fuentes como "un astuto periodista mexicano que ha logrado con éxito posar como un intelectual" que defiende a Cuba y que está apoyado financieramente por "elementos comunistas".

Si bien Fuentes siempre mantuvo muchas de sus ideas progresistas que lo llevaron a apoyar la Revolución Sandinista, su evolución intelectual lo acercó cada vez más al centro. En los últimos tiempos, por ejemplo, Fuentes no dudó en criticar a la Revolución Bolivariana de Hugo Chávez, a quien calificó como un "Mussolini tropical".

En la elección presidencial de México, de seis años atrás, Fuentes apoyó a Andrés Manuel López Obrador y en una carta que escribió casi un mes antes de los comicios dijo:

"PRI y PAN, nos acordaremos de las vidas que arruinaron... cuando votemos... porque por cada mexicano muerto en las luchas sociales, hay un mexicano responsable, y no dudaré en dar mi voto, junto con el de millones, por Andrés Manuel López Obrador".

Aunque injustamente nunca le dieron el Premio Nóbel de Literatura, en 1987 obtuvo el prestigioso Cervantes, el premio Príncipe de Asturias en 1994 y la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica en 2009. Y a pesar de sus orígenes casi aristocráticos, al menos para los standards latinoamericanos, y su fama mundial, Fuentes nunca perdió esa capacidad de los grandes hombres de mantener su humildad y capacidad de relacionarse con sus lectores.

En febrero de 2008, Carlos Fuentes hizo una presentación en la Biblioteca Pública de Los Ángeles en donde habló sobre las últimas tendencias en la literatura latinoamericana. Una de sus admiradoras, Norma Villanueva, pudo acercarse a Fuentes y, aunque las personas que lo acompañaban trataron de disuadirla, consiguió que Fuentes le firmara un autógrafo.

"Le conté que era parte de un grupo literario de Los Ángeles llamado La Luciérnaga y me felicitó y me dijo que les mandaba un saludo", recuerda Villanueva. "Lo dijo tan naturalmente, tan sincero... Me da profunda tristeza saber que se nos fue".

 
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