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"La Tuta" y apologías del delito

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La entrevista que reporteros del Channel 4 del Reino Unido hicieron a Servando Gómez Martínez, alias "La Tuta", (http://www.channel4.com/news/mexico-drug-cartel-la-tuta-servando-gomez-knights-templar) deja algunos puntos a la reflexión, tanto sobre la realidad social en Michoacán como sobre la responsabilidad del periodismo.

De entrada, el debate se centra en términos parecidos al caso de Julio Sherer y su entrevista con "El Mayo Zambada": ¿hasta dónde tiene el periodista el derecho de proteger sus fuentes? ¿Quién o qué circunstancia s deciden el tono de la entrevista? El trabajo periodístico de Channel 4 cumple con lo que se espera de un reportaje de primer nivel, sin embargo, considerando la situación no sólo del estado, creo que el tono de las preguntas hechas al líder de los "caballeros templarios" permitieron a éste personaje mostrarse como una víctima más que victimario, como "empresario con visión" más que narcotraficante.

En términos coloquiales, considero que la realidad se comió a la nota: la responsabilidad por parte de las muertes de la guerra contra el narco es apenas perceptible en "La Tuta", quien aprovecha las cámaras para ofrecer disculpas hasta cierto punto irrelevantes en su fuero interno: "si nos hemos equivocado pido una disculpa. Sé que pidiendo disculpas de todos modos no me la van a perdonar; o sea, sí soy delincuente y sé que no me la van a perdonar".

Como en el caso de Sherer, ¿hasta dónde el periodista tiene la obligación de ser condescendiente con estos personajes? Y en este caso, ¿por qué permitir que su trabajo se transforme de una denuncia social a una "justificación" de la ilegalidad de los narcotraficantes? Desconocemos si producto de este trabajo periodístico se obtendrán dato que ayuden a localizar a "La Tuta", eso dependerá de la disponibilidad de los reporteros en proporcionarla -si es que la tienen- ya que ante la crueldad del combate al narco, la localización de uno de los líderes más buscados no se puede esconder bajo la premisa del secreto periodístico.

Otro punto destacable para la reflexión es la nula presencia del gobierno en el reportaje, algo que más que achacarle al periodista, es reflejo de la orfandad de Michoacán: las autoridades no tienen la confianza popular para detener la violencia. Además, después de ver en el trabajo de Channel 4 como bajo sus propias narices los caballeros templarios comercian con los chinos ilegalmente en los puertos federales, ¿qué declaración podría esperarse de las autoridades estatales y federales? Ciertamente, y aunque parezca otra apología del delito, el gobierno nada tenía que hacer en el trabajo de los periodista ingleses, porque poco o casi nada, tienen que ver con la solución al problema que priva en la entidad.