Miguel Silva

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Carta a un ciudadano americano. Sexta Parte. El individuo contra el estado

Publicado: 19/08/2012 07:15

crimen eeuu

Minutos después del ataque terrorista en Oklahoma hace 17 años, las autoridades locales y las federales se apresuraron a culpar a los terroristas internacionales. Sin embargo, pocos días después, el FBI descubrió que el terrorista era Timothy McVeigh, apoyado por Terry Nichols, pertenecientes ambos a las llamadas Milicias Blancas. The Economist escribió su nota sobre el asunto parafraseando a Tip O´Neil, el legendario Speaker de la Cámara, quien afirmaba que "toda política es local", bajo el título de "All Terrorism is Local" (Todo terrorismo es local). McVeigh y Nichols mataron 168 personas, incluyendo 19 niños, en su acto de protesta contra el manejo que el FBI diera, dos años antes, al caso de Waco, Texas, y tres años antes al de Ruby Ridge. Para muchos este ataque reveló una realidad desconocida fuera de los Estados Unidos. Hay individuos allí que ven en el gobierno Federal a un enemigo contra el cual hay que armarse y luchar. Ese enemigo quiere apoderarse de todo, quiere limitar las libertades individuales, quiere restringirlas.

Es algo que resulta rarísimo en el mundo hispano. La Constitución de Filadelfia instauró un régimen constitucional que reconoce al individuo como pilar de la sociedad, más que a la sociedad como la esencia de la vida de los individuos, y ustedes, los americanos, se lo toman muy en serio. Tan en serio, que el debate sobre el comercio libre de armas y su porte no restringido, tema que, tras el ataque durante la première de Batman en Aurora, Colorado, ha regresado a la vida política de EE.UU., suele ser ganado por aquellos que defienden el derecho de los individuos (consagrado en 1791 por la Segunda Enmienda) a hacerse a un rifle de asalto Kalashnikov AK 47 en el almacén de armas del pueblo, comprar munición suficiente para atacar a Fort Knox y llevarse todo en una bolsa de mercado muy campante.

En América Latina no existe algo parecido al US National Rifle Association, esa entidad republicana, poderosísima, que lidera la acción pública contra cualquier regulación que recorte la libertad de los individuos de los estados Unidos para adquirir armas para defender su propiedad de los bandidos y (válgame Dios) su libertad individual del avance de los federales.

Algunos países latinoamericanos escribieron Constituciones a mediados del siglo XIX, inspirados por el Liberalismo británico, que consagraban el libre comercio y porte de armas. La Constitución de Rionegro, de 1863, en Colombia, así lo estipulaba. Pero esas Constituciones dieron paso a estructuras más centralizadas, menos individualistas y en todo caso, fuertemente enfocadas en el monopolio de la fuerza por parte del Estado.

Pero como muchas otras cosas en América Latina, una cosa es la teoría y otra, bien distinta, la realidad. Hoy desde México hasta Colombia (¡y qué decir de Venezuela!) los ciudadanos están armados hasta los dientes, los bandidos y los no bandidos. El Estado es tan débil que lo que hay es una ciudadanía fuertemente armada, una que, por cualquier "verdes tenés los ojos" de carro a carro, termina a tiros con su vecino.

Muchas ciudades, con el apoyo del BID y el Banco Mundial, en sus programas de ciudades seguras, buscan mejorar sus sistemas de seguridad ciudadana, restringir el consumo de alcohol y desarmar a los ciudadanos para intentar bajar los crecientes índices de criminalidad. Con poco éxito hasta ahora.

Pero lo que sigue siendo distinto es el para qué. En Estados Unidos el para qué tiene que ver, en esencia, con la libertad individual. Aunque usamos las mismas palabras, los latinoamericanos no entendemos hasta dónde este espíritu es la raíz de la unión en los EE.UU. En nuestros países el para qué se traduce más bien en un por qué: la gente se arma porque nuestros Estados han sido incompetentes en garantizar el principal derecho de los ciudadanos, como lo es el derecho a la vida y la seguridad personal y de sus familias.

Ni fusiles de asalto al alcance de los adolescentes, ni Estados incapaces: a ver si llegamos algún día a construir sociedades verdaderamente civilizadas.


*Miguel Silva, colombiano, fue Secretario General de la Presidencia de Colombia y fundó la revista Gatopardo. Es periodista y consultor en comunicaciones estratégicas.

 
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