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Lejos quedaron los tiempos en los que el corredor Jesse Owens hiciera pasar un buen coraje al temido Führer, al ganar cuatro medallas de oro en las pistas de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936 y lejos también se ve el momento en el que Mark Spitz se convirtió en un referente para los nadadores del mundo en las Olimpiadas de 1972.
Los atletas del siglo XXI, son casi superhumanos, seres cada vez más lejanos al hombre promedio, basta pensar en quienes son considerados hoy en día los hombres más rápidos de la historia en sus respectivas disciplinas, el corredor Jamaiquino Usain Bolt y el impresionante nadador estadounidense Michael Phelps.
El rendimiento de atletas como ellos ha elevado el nivel de la competencia de tal manera que nos vemos obligados a preguntarnos si es posible lograr mejores tiempos todavía. Será posible batir el record que el jamaiquino ostenta en los 100 metros planos con un tiempo de 9.58 segundos, podrá algún nadador igualar la hazaña de Michael Phelps y ganar 8 medallas de oro en Londres 2012.
Seguramente nos esperan muchas gratas sorpresas en estas próximas competencias.
La complejidad de la nueva escena deportiva se debe en buena parte a la evolución de la ciencia y la tecnología que distingue nuestra época.
Hoy en día en los países desarrollados existen científicos dedicados a descifrar aquellos factores que distinguen a los atletas superdotados de los atletas promedio. ¿Qué es aquello que los hace alcanzar niveles de rendimiento superiores. ¿Es la genética? ¿Es la alimentación? ¿Es el entrenamiento duro? ¿El talento innato? ¿La mentalidad?
Lo más probable es que sean todos estos factores a la vez..
Las últimas noticias de estos complejos estudios, parecen indicar que existen factores fisiológicos importantes, como el desempeño de un gen llamado ACTN3 que produce una proteína relacionada con la habilidad de los músculos para producir, fuerza, velocidad y resistencia. Así que una buena parte de nuestro destino como deportistas exitosos o no, está escrito en nuestro material genético.
Por si esas variables no fueran suficientes, un nuevo protagonista parece estar tomando un papel muy importante en el logro de las nuevas hazañas deportivas: "La tecnología".
Basta recordar el incidente ocurrido en las pasadas Olimpiadas de Beijing 2008, en el que el equipo de natación estadounidense utilizó unos trajes de baño diseñados con tecnología de punta por la famosa compañía de ropa Speedo, lo cual al parecer permitió batir nada más y nada menos que 25 récords del mundo.
Las protestas de los demás atletas no se hicieron esperar, argumentando que esto representaría una injusta ventaja para los atletas estadounidenses. A partir de entonces surgió el debate para reglamentar el uso de alta tecnología en la ropa deportiva, sobre todo en el caso de los deportes individuales, llegando a la definición de varios lineamientos en el año 2010. Así pues en estas olimpiadas en el caso de la natación no veremos trajes de poliuretano completos.
Sin embargo el equipo estadounidense de natación ya anunció que en estos Juegos Olímpicos, usarán un revolucionario traje de baño diseñado por Speedo, llamado Fastskin3 que les permite disminuir el factor de resistencia del cuerpo al contacto con el agua. Ya veremos los resultados.
En lo sucesivo será muy difícil establecer si el uso de tecnología en la confección de ropa deportiva , calzado , bicicletas, raquetas, pelotas, etc. es determinante en el resultado de una competencia. Lo cierto es que el adoptar una actitud purista y tratar de frenar el avance tecnológico en materia deportiva, es tratar de tapar el sol con un dedo.
El mundo del deporte se ha vuelto mucho más complejo y más interesante y la fórmula para producir "superatletas" incluye hoy en día variables como: genética favorable, inicio temprano en la práctica de una disciplina deportiva, anatomía perfecta, alimentación adecuada, entrenamiento duro , mentalidad ganadora y tecnología de punta.
Sin embargo la belleza de la realidad es que nada está escrito , siempre habrá cabida para la evolución y las excepciones, la capacidad del ser humano es aún un terreno por explorar.