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Mariana Rodriguez Pareja

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Alrededor de un 'asado' en la ex ESMA

Publicado: 09/01/2013 13:48

Hace algunos días estalló un escándalo que salpica a la presidenta Fernández: el Ministerio de Justicia habría organizado una parrillada en la ex sede de ESMA. Gran parte de la oposición y varias organizaciones vinculadas a los derechos humanos condenaron esta actividad, algunas críticas se hicieron con oportunismo y otras con reclamos más estructurales.

La ESMA - era la Escuela de Mecánica de la Armada - es, quizás, el sitio más emblemático de la dictadura militar y fue donde funcionó el mayor centro de detención clandestino de un gobierno que asesinó y desapareció alrededor de 30 mil personas entre 1976 y 1983. Se estima que allí más de 5,000 personas fueron arbitrariamente detenidas, torturadas y desaparecidas, pero sólo alrededor de 200 han sobrevivido. De acuerdo con testimonios corroborados judicialmente- y confesiones - muchos de los detenidos fueron arrojados al Río de la Plata desde aviones, en los llamados "vuelos de la muerte". Hoy, funciona en el predio de la ESMA un "Espacio para la Memoria y para la Promoción y Defensa de los Derechos Humanos".

Más de 600 casos han sido llevados ante tribunales nacionales desde el Juicio a las Juntas, celebrado en 1985, pero en 1986 el Congreso aprobó las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida que inhibieron a los tribunales nacionales de investigar a militares de medio y bajo rango por su actuación durante el último gobierno militar. Quienes no fueron alcanzados por los estándares delineados por esas leyes, fueron beneficiados por los indultos otorgados por el entonces Presidente Carlos Menem.

Sin embargo, el entonces presidente Néstor Kirchner en 2003 promovió que el Congreso declarara nulas las leyes de amnistía y brindó jerarquía constitucional a la Convención sobre la imprescriptibilidad de los crímenes de guerra y de los crímenes de lesa humanidad. En 2006, la Corte Suprema declaró inconstitucionales las leyes de Punto Final y de Obediencia Debida. De esa forma se abrió el camino para la investigación y el enjuiciamiento de los crímenes cometidos en el pasado. Uno de los más resonantes es el llamado Mega Juicio ESMA, dividido en tres juicios, el último de ellos todavía pendiente de resolución.

El punto del conflicto de estos días es una parrillada.

El 27 de diciembre el Ministro de Justicia llevó a cabo una parrillada en la exESMA, algo que fue tomado por el arco opositor y por muchas víctimas y sus familiares como una gravísima afrenta a la memoria.

"Es como que hagan un asado en Auschwitz ... a nadie se le ocurriría. El tema es que el gobierno de Kirchner, que lleva ya cierto desgaste, ha acumulado mucho poder puesto que entre Cristina y su marido suman casi 10 años en la presidencia del país y han cooptado a muchas organizaciones que han trabajado por la memoria y la verdad," dijo Paola, familiar de desaparecidos.

Primero, el ministro negó la posibilidad y dijo que fue una "reunión donde se comieron sándwiches" y acusó a la oposición. De acuerdo con las declaraciones que hizo él mismo un programa oficialista, "el asado es una mentira, y hay cierta oposición que está desesperada porque, aunque se dice progresista, está al lado de Clarín y La Nación". Sin embargo, a días de esa declaración fue la Presidenta quien dijo que en la ex ESMA "se han hecho y se seguirán haciendo asados, festivales, reuniones, Hebe (de Bonafini) cocinando, el Canal Encuentro, (el programa para niños) Paka Paka". Y cuestionó las críticas que le hizo la oposición a Alak: "Políticos de partidos varios. Loros mediáticos "críticos" que repiten el libreto", refiriéndose así a las acusaciones por parte de los medios más poderosos del país.

El asado de alguna manera nos resulta trivial. Es cierto que existe una coincidencia macabra en el hecho de que para los represores el término "asado" refería a la cremación de cuerpos en la ESMA cuando las muertes sucedían antes de los miércoles, el día donde salían los tan conocidos "vuelos de la muerte".

Igual no nos ofende porque sabemos que es una desafortunada coincidencia. Tampoco nos molesta que haya música, teatro y demás. De hecho, se han celebrado en más de una oportunidad actividades culturales- abiertas al público general.

Lo que sí llama la atención es que ese asado haya sido un acto gubernamental.

Esto es lo sintomático y donde reside una crítica más profunda a la política de derechos humanos del gobierno: la apropiación de la bandera de los derechos humanos, algo que atañe a todos y por lo que muchos otros grupos políticos y organizaciones también lucharon. En esto no deberían haber banderas y hacer un uso partisano de una tragedia colectiva, como en el caso del asado en la ESMA, es lo reprochable. Esta apropiación ha llegado al extremo en que muchas veces hasta se desconoce el juicio a las Juntas Militares, experiencia valiente y única en el mundo, así como lo fue el trabajo de la CONADEP.

La crítica no debería pasar por la banalización de la lucha por los derechos humanos - algo de lo que muchos opositores oportunistas se han hecho eco. La crítica es recordarle al gobierno, reconociendo su labor, de que esta bandera no le es exclusiva, que en los derechos humanos no deberían haber bandos, por que son de todos los que los defienden, o al menos intentan hacerlo.

Parcializarse en esto corre el peligro de violación a futuro.


Coescrito con Matías Bianchi, el Director Fundador de Asuntos del Sur (ADS)

 

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