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María Sánchez de Tagle

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Y entonces... ¿quién sigue?

Publicado: 16/11/2012 11:55


suprema corte

¿Qué tanto confiamos los mexicanos en nuestra Suprema Corte? ¿Estaremos realmente conscientes de la importancia que reviste el cargo de ministro de este Máximo Tribunal? ¿Nos sentimos cercanos a aquellas 11 personas cuya tarea primordial es impartir justicia efectiva? ¿Percibimos a nuestros ministros como aliados o más bien desconfiamos de su legitimidad?

Éstas y otras interrogantes se relacionan con el hecho de que el próximo 30 de noviembre concluye el tiempo de servicio de los ciudadanos ministros Guillermo Ortiz Mayagoitia y Sergio Salvador Aguirre Anguiano. No ocuparé estas líneas para hablar sobre si a mi parecer su trabajo fue bueno, regular o malo, o si considero que salen con conciencias tranquilas por haber servido como debían a su país y a nosotros como ciudadanos. Lo que sí creo útil es ocupar este espacio para reconocer que el cargo de Ministro de la Suprema Corte de Justicia Mexicana no es cualquier cosa, pues en sus manos tienen una enorme responsabilidad: se trata de once personas en quienes recae la última decisión por lo que a impartición de justicia se refiere y son la cabeza y última instancia del Poder Judicial de la Federación.

Entonces, ¿quién sigue? ¿Quiénes ocuparan por los próximos 15 años la silla que en pocos días dejarán los ministros Aguirre Anguiano y Ortiz Mayagoitia? La decisión, como lo hemos observado en días pasados, no será fácil.

Quizá sea importante recordar cuáles son las reglas de elección del cargo de ministro de la Suprema Corte de Justicia. Así, del artículo 96 de la Constitución Política de México se desprende que para esta elección y nombramiento nuestro país tiene la peculiaridad de que es el titular del Ejecutivo Federal quien propone una terna de candidatos ante el Senado de la República --en otros países se proponen candidatos únicos--, y este órgano legislativo debe de elegir dentro de los 30 días siguientes a la propuesta efectuada a uno de los candidatos por mayoría calificada; lo que significa obtener dos terceras partes de la votación.

Si el Senado rechaza la terna propuesta por el presidente, este último deberá de enviar una nueva terna. Si en esta segunda vuelta el Senado sigue sin llegar a la mayoría requerida, el Ejecutivo Federal designará de entre los tres candidatos o candidatas sugeridos a la persona que desempeñará el cargo de ministro.

En mi opinión, lo anterior deja claro que este proceso de designación es complicado y se encuentra fuertemente politizado pues además de que pareciera ser que es el Ejecutivo el que tiene la última palabra, en la medida en que éste presenta ternas, el Senado tiene la facultad de negociar y "barajar" a los candidatos propuestos.

Y sí, estamos hablando de una competencia. Las tres personas sugeridas por el presidente deben competir entre sí para demostrar por qué son la mejor opción para ser electos como ministros. Suelto una pregunta al aire: ¿esta competencia por el cargo no podría afectar la independencia de los candidatos en la búsqueda de apoyo y voto?

En fin, sirva todo lo anterior para señalar la situación actual en la que se encuentra la designación de los nuevos ministros. El proceso de elección ya ha iniciado y al momento nos encontramos en la segunda de las hipótesis a las que hace referencia el artículo 96 constitucional antes aludido; es decir, el presidente Calderón, como una de sus últimas tareas presentó ante el Senado dos ternas: uno para la vacante del ministro Ortiz Mayagoitia y la otra para la del ministro Aguirre Anguiano. Así, el pasado 8 de noviembre y tras escuchar a cada uno de los candidatos, el Senado confirmó que no hubo acuerdo entre los dirigentes parlamentarios para la elección de los dos nuevos ministros, por lo que se determinó devolver las ternas propuestas al presidente.

Devueltas las primeras ternas, el presidente Calderón presentó este 15 de noviembre a seis nuevos candidatos, tres para cada una de las vacantes. Ahora lo que queda es esperar a que cada uno de los aspirantes comparezca ante el pleno de la Cámara Alta a fin de responder a los cuestionamientos de los legisladores y demostrar que cumplen con todos y cada uno de los requisitos de elegibilidad. Se espera que la votación y elección de los nuevos ministros se lleve a cabo el próximo 28 de noviembre.

Ya por último y a modo de reflexión, sólo espero, al igual que muchos mexicanos, que las personas elegidas para desempeñar la notable tarea de ministro de la Corte traigan consigo aires nuevos que apunten al avance en la protección de derechos fundamentales y que al resolver sepan dejar a un lado la influencia de sistemas políticos autoritarios y dependientes. Qué importa ya si los ministros que salen defendieron posturas conservadoras, llegó la hora de volver a depositar nuestra confianza en el Tribunal Máximo, de creer en quienes actúan como jueces últimos, así como tener confianza en que sus criterios de interpretación partirán de la base de la protección de los ciudadanos para dignificar así la tarea que se les encomienda.

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