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María Sánchez de Tagle

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Calles, Bonfilio y el fuero militar

Publicado: 28/08/2012 13:00


soldados mexico
Bonfilio Rubio Villegas nació en Tlatzala, municipio de Tlapa, en Guerrero. Como miles de mexicanos de zonas marginadas, Bonfilio decidió buscar trabajo en Estados Unidos cuando apenas tenía 21 años. Cruzó la frontera como pudo y finalmente consiguió un empleo en Nueva York como ayudante de cocina. Eso le permitió enviar dinero a sus padres y eventualmente construir una casa en su pueblo.

Sin embargo, en 2008, Bonfilio quiso regresar a México. Por meses buscó trabajo en el Distrito Federal sin suerte, y no tuvo más remedio que tomar la decisión de regresar al otro lado del Río Bravo. Viajó entonces a Tlatzala para despedirse de su familia y conseguir un pollero que le ayudara a cruzar la frontera nuevamente. El 20 de junio de 2009 abordó en Tlapa un camión que lo llevaría a la Ciudad de México y aproximadamente 20 kilómetros después de empezar su recorrido, el chofer del autobús se vio forzado a parar por un retén militar. Efectivos del 93 Batallón de Infantería exigieron a todos los pasajeros que bajaran del camión para una revisión. Después de detener a una persona que viajaba con ellos sólo por usar botas del Ejército, los soldados le permitieron a los demás pasajeros regresar a sus asientos para continuar con su recorrido.

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No obstante, por alguna razón, los militares le ordenaron al chofer detenerse nuevamente, y como éste no obedeció, dispararon al aire y a las llantas del vehículo. Esto generó el pánico entre los pasajeros, por lo que el conductor decidió acelerar para salir rápidamente de ahí. Cuando llegaron a la terminal de autobuses de Huamuxtitlán, algunas personas se dieron cuenta que Bonfilio, quien se encontraba en la última fila de asientos, estaba muerto. Una de las balas que dispararon los soldados lo había alcanzado. Tenía apenas 30 años.

Los familiares de Bonfilio acusaron de homicidio al responsable y el caso fue remitido para su conocimiento a un juzgado militar, ello a pesar de la resistencia por parte de la familia de Bonfilio, pues ya temían parcialidad en el juicio. Y tenían mucha razón: el artículo 57 del Código de Justicia Militar otorga a todos los miembros de las Fuerzas Armadas un fuero que los protege de ser juzgados ante tribunales civiles. Cabe recordar que este código se publicó en 1933 durante el Maximato, cuando México era gobernado por Plutarco Elías Calles (conocido como "el Jefe Máximo de la Revolución"). La lógica de este artículo y del código mismo, obedecen al contexto de un periodo de inestabilidad política y autoritarismo castrense.

El México de inicios del siglo XX se parece muy poco al actual. Nos encontramos en una etapa de fortalecimiento de instituciones democráticas e importantes avances de derechos humanos, como lo es la reciente Reforma Constitucional de 2011 en esta materia. El fuero militar es un resabio de una época dominada por la lógica militar que protege al Ejército a expensas de la propia población.

Como sabemos, y en el contexto actual que se vive en este país, en los últimos años se han denunciado innumerables casos de violaciones graves a los derechos humanos por parte de los miembros de las Fuerzas Armadas. Actualmente, en la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) se están decidiendo alrededor de 30 casos sobre la misma línea, con lo cual se identifica una urgente necesidad de limitar el fuero militar para terminar con los abusos de aquellos que sirven en el Ejército y la Marina en su interacción con civiles. De esta manera, la discusión en la SCJN camina hacia la construcción de un Estado de Derecho donde las personas se sitúen al centro del debate y de las acciones del gobierno.

Apenas esta semana, dentro de la discusión del amparo promovido por el padre y hermano de Bonfilio, los ministros de la Suprema Corte reconocieron que los familiares de las víctimas están legitimados para impugnar mediante un juicio de amparo la intervención de la autoridad competente (lo que en este caso se refiere al sistema civil, en contraposición al militar). La decisión tiene implicaciones de suma relevancia para las víctimas de violaciones a los derechos humanos cometidas por miembros de las Fuerzas Armadas, ya que otorga el reconocimiento mismo de carácter de víctimas a los familiares del individuo directamente afectado por los agravios. Esta histórica decisión es un voto a favor de la justicia y los derechos de las víctimas y sus familias.

José Rubio, hermano de Bonfilio, presenció las discusiones de los diez ministros que estuvieron presentes desde que iniciaron las sesiones, y se mantuvo muy atento a los posicionamientos frente a los temas. Al ser entrevistado después de conocer la decisión de la Corte, Don José expresó que "es como si la ley metiera muchas piedritas en los zapatos para que las víctimas se cansen de caminar en su lucha por la justicia. Pero nosotros no nos cansamos, hoy fue un gran paso, hoy la piedrita fue en realidad un paso grande frente a una piedrota".

Vale destacar que el problema de fondo respecto al amparo promovido por los familiares de Bonfilio ha sido resuelto al determinar de una vez por todas la inconstitucionalidad del artículo 57 del Código de Justicia Militar. Por ahora queda pendiente la reiteración de este criterio para así lograr que el Máximo Tribunal de este país forme jurisprudencia y que la misma se convierta en un criterio de aplicación obligatoria para el Estado mexicano. Cuando esto por fin se logre, Don José y toda la familia de Bonfilio Rubio Villegas podrán afirmar con seguridad y confianza que se ha logrado hacer justicia.

Vídeo que narra el caso en YouTube.com:

 

Seguir a María Sánchez de Tagle en Twitter: www.twitter.com/@FundarMexico

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