María José Musi

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Charlevoix: un paraje para los amantes de la tranquilidad

Publicado: 13/09/2012 11:44

Fachada La Ferme

fachada la ferme

Si Charlevoix fuera música, sonaría como una canción de Charles Aznavour...

En esta región han pasado grandes cosas y la voz de este cantante francés, en mi mente, fue el complemento perfecto para acompañar la historia del lugar...

Hace unos días tuve la oportunidad de viajar a Quebec, Canadá y estando ahí, abordé un tren llamado Le Massif, el cual tiene como destino la bahía de San Paul, Charlevoix, lugar en el que Daniel Gauthier, fundador del Cirque Du Soleil, construyó el hotel La Ferme.

Cada vez que recibo el itinerario de un nuevo viaje, lo primero que hago es ver cómo será el hotel en el que voy a hospedarme y esta vez, no fue la excepción; sin embargo, al ver la página web de La Ferme que en español significa "La Granja", no logré entender su concepto y es que, es necesario estar ahí y vivirlo para lograr abarcar qué es lo que Gauthier trata de entregarnos y, este genio, una vez más, consigue sorprendernos.

La experiencia lo abarca todo, desde ir a la estación en Quebec, esperar el tren (también construido por Gauthier), abordarlo, desayunar en una de las mesas equipadas con un iPad cargado con videos que aparecen sincronizados en los puntos clave del recorrido o simplemente sentarse a disfrutar de la belleza del paisaje.

La llegada a la estación de San Paul, ubicada justo en la puerta de La Ferme está llena de sencillez y modestia, y el lugar, a juzgar por su fachada, parece todo menos un hotel y para quienes, como yo, pensaban que el lugar estaría lleno de arneses o temas circenses (pensando en su fundador), éste es sobrio, elegante y encantador.

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El hotel comenzó a funcionar hace sólo un par de meses, y el olor a nuevo así como el tacto de sus paredes y alfombras lo delatan. Se basa en espacios grandes y abiertos, desde su lobby es posible ver las vías del tren, construido especialmente para que los visitantes lleguen en él y así no generen un caos vial en este pequeño lugar, mientras que su cocina está formada por mesas largas que rodean una enorme plancha y campana metálica.

Ahí es posible ver cómo se están preparando nuestros alimentos, pero, lo espectacular es que todo lo que se come ahí es cocinado con ingredientes que provienen de su propia granja y esto, se nota al primer bocado.

El momento cumbre llega al entrar a la habitación... lo primero que vemos es una cama con un colchón tan alto que hay que dar un buen brinco para subirse a él, todas las paredes son blancas, no hay cuadros o adornos (recordemos que estamos en una granja) y el baño forma parte de la habitación.

Si ustedes son tímidos, esta regadera puede ser un gran aprieto pues se ubica justo frente a la cama y sus canceles son completamente transparentes, incluso, hubo alguien del grupo con el que tuve la oportunidad de viajar, que no cerró la cortina del cuarto y dio un buen espectáculo a través de las ventanas.

Y, para completar la experiencia y disfrutar al máximo de este lugar, desde La Ferme es posible agendar un recorrido en bicicleta de motor por la bahía en la que, Gauthier y compañía, inspirados por sus paisajes, crearon en los ochentas el circo más famoso del mundo... además de que, aunque en apariencia es muy pequeño, San Paul está lleno de galerías de arte y tienditas como chocolaterías que forman parte de "La Ruta del Sabor", de la cual hablaremos pronto.

Visitar La Ferme, caminar por las callecitas de San Paul y admirar los paisajes que Chalevoix regala, es una experiencia renovadora que recomiendo ampliamente, pues es un viaje en el que el mayor lujo es la paz y para ratas de ciudad como yo, esto es toda una aventura.

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