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"El hijo de Javier Bardem nació en una clínica privada carísima y pide una sanidad publica!", rezaba hoy una queja en el facebook de un amigo de Madrid. "Bardem protesta por las calles de Madrid por el IVA y paga impuestos en USA y viene en jet privado para unirse a la pancarta junto a su hermanito y su mamá. Sinvergüenza y cara dura... qué gentuza!" Está visto que a la derecha ibérica no le gusto que apareciera el actor exitoso allende los mares a darles lecciones de lo que está bien y lo que está mal.
Inmediatamente me pongo a pensar: ricos de izquierdas.. pobres de derechas. Nos cuesta aceptar esta realidad, pero existe y más de lo que creemos. Aún recuerdo hace tres años, cuando entrevisté a Jaguares y el Vampiro, en una de sus frase lúcidas, que tiene muchas, me dijo: "No entiendo como en México, con más de 45 millones de pobres, se le vota a la derecha."
¡Correcto, amigo Cesar! Hoy por hoy me pregunto cómo en un país con mas de 50 millones de pobres (porque seguro la cifra ascendió) ganó el PRI.
Miren, yo no sé si hubo fraude o no. Lo que me dejó alucinada fue que, días antes de las elecciones en tierra azteca, visité Tijuana, y en cada endiablada glorieta donde el tráfico te engulle y tienes que dar tres vueltas de pendeja, había un grupo nutrido de gente (lease pobre, obrera, trabajadora) sudando la camiseta, y vociferando: "¡Que viva el PRI!!
¿Pagados algunos?... Pues sí... ¿Otros por amor al arte? Pues... también. Ese día en Tijuana hablé con taxistas, con churreros, con cajeras de los supermercados. Y muchos me decían esta frase mortífera, que caía en mis oídos como martillo de ignorancia en yunque de desespero: "es que con el PRI, robaban y dejaban robar..." ¿O que tal esta otra? "Es que con el PRI, si conoces al candidato, al menos te garantizas lana."
OMG! O-M-G!! ¿Así que es cierto (fraude arriba, fraude abajo) que muchos pobres le votaron al PRI? Le votaron por convicción, porque van con su ideología de adorar al Papa, de ir a Roma y pedir anulación de matrimonio y amén, de ver las novelas, de ir en contra del aborto, en contra de las uniones homosexuales, en contra de y a favor de.... y porque tienen fe que les va a ir mejor con la derecha y punto. Pobres de derechas.... como hay ricos de izquierdas.
Ricos como Warren Buffet, que no le temen a la subida de impuestos a los millonetis. Ricos como George Clooney que dona millones para candidatos que creen en prestaciones sociales. O como Javier Bardem que se opone a que en su país le suban el IVA a las empresas culturales o artísticas.
Cierto que en esta onda del "caviar lefty" o "limousine lefty" (creo que así los llaman) , también se puede caer en la noñez. ¡Uyyy, que cool ser hippie desde mi BMW!! Cierto....ciertísimo.
Pero creo que si me pongo a la difícil tarea de entender el juego político ( y creanme que es harto difícil, ya se habrán dado cuenta), entendería más a un rico de izquierda que a un pobre de derechas. El empleado de una maquiladora, que se rompe el lomo por tres pesos, que no le pagan vacaciones, que su patrón lo pisotea.... jamás entenderé por qué le vota a la derecha.
Al menos el del BMW, con su hipocresía incluída, tiene para comer y dormir tranquilo, y si se aburre es su "business" unirse a la causa que le de la real gana. El diablo cuando se aburre, con la cola mata moscas.
No sé... me pregunto cómo retrataría a ambos especímenes políticos mi paisano Buñuel en una de sus película. ¿De chamucos y de corderos? Perhaps... O... ¿tal vez ya los retrató en su día y no me di cuenta?
No existe más surrealismo puro y duro que en el campo de la política. Doy fe. Aunque en el de la fe también se las traen... uuff!
Las protestas vividas hace dos semanas en tierras españolas:
Los conceptos "izquierda" y "derecha" se me antojan trasnochados. Son la pantomina que nos ha tenido engañados desde que llegó la sociedad de consumo. Son los pretestos que emplean los políticos para mantenernos en su juego, la red que nos arrastra hacia el infierno de la desigualdad y la falta de solidaridad, son el "opio del pueblo", son los extremos que exaltan la conciencia de las gentes y que limitan sus miras y sus horizontes.
Existen otros planteamientos más adecuados a la época que vivimos. Soy un convencido de que, sería más acorde con la realidad actúal que las empresas se valoraran por sus balances de solidaridad y sostenibilidad, en lugar de por sus balances de capital. Esto acarrearía cambios en multitud de ámbitos.
Algunos de los señores aludidos en tu acertado post, no son sensibles con la repercusión de sus afirmaciones, pues éstas no aportan nuevas luces en el túnel que hoy día vivimos. Pienso que deberían cultivar sus conciencias hacia otro camino, abrir sus miras. Así, además de fundamentar y enriquecer las intervenciones públicas que se atreven a esputar, también estarían más cerca de ser referentes para la gente libre-pensante y versada.
Amiga de LA, desde Madrid, con la esperanza de volver a tenerte pronto entre nosotros y con todo mi cariño te dejo este link, que reza sobre todo esto mejor de lo que yo podría hacerlo en mil párrafos: http://www.youtube.com/watch?v=U4tL4eS--XM
El RatÓn.