Manuel Gayol Mecias

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El misterio daimónico de la imaginación

Publicado: 06/06/2012 07:20

palabra abierta

El sortilegio de la imaginación desempeña una importancia crucial en el ser humano. En específico, en la perspectiva estética --las artes y las letras, naturalmente-- la imaginación es el mundo en el que nace y se desarrolla toda la creación artística, que va desde el signo gráfico (la literatura) hasta los signos, símbolos y procesos plásticos que abarcan una infinidad de aspectos y funciones que alteran y transforman la circunstancia concreta.

Imaginar es ir mucho más allá de la simple realización de una tarea o de un propósito mediante la pura lógica racionalista; si se quiere ver de otra manera: es como soñar despierto (aunque soñar dormido es también el camino para encontrarse con los seres feéricos); es decir, pensar y sentir algo que esté determinado por "cómo lo hago"; o mejor, "cómo lo creo".

Independientemente de que la imaginación actúa en todos los procesos de la existencia, quiero recalcar que la literatura y el arte son los dos aspectos más creativos con que contamos. Pintar, esculpir, hacer mímica, música, cine, teatro, entre tantos, dependen de la imaginación artística que se tenga; en otras palabras, de la forma que se le dé a un tema en un cuadro, de la forma en que el escultor trabaja la piedra o el material que emplee, de cómo el mímico concibe los gestos en la imitación de alguna realización, de cómo el músico y el cantante interpretan una pieza instrumental o cantada, de la manera en cómo representamos a un personaje en el cine o en el teatro; de cómo concebimos la trama de una novela o un cuento, o describimos un poema o de cómo entrelazamos la estructura de un ensayo y hasta el estilo de cómo hacemos una crítica literaria.

En efecto, lo literario no es el hecho de escribir cualquier cosa, sino el hecho de cómo escribimos lo que nos afecta en nuestra intimidad o alrededor y que queremos alterar, descubriendo esa otra realidad oculta e invisible que está yacente detrás del mundo corpóreo, con el propósito no sólo de la belleza, sino además de darle expresión de existencia a la vida secreta de los dáimones, duendes, ángeles, o elfos, etc. (cualquiera sean, según la cultura con que se mire el Alma del Mundo) en el Reino de la Imaginación.

Estos dáimones de la Imaginación son los que complementan el talento en el escritor y el artista. Personificaciones que incitan al hecho de qué crear y de cómo crear, un contenido y un estilo que se materializan en la obra. Dictan o te hacen soñar, o más sencillamente dicho, te hacen imaginar y darle vida propia a un hecho que viene ocurriendo en el ámbito misterioso de lo feérico, que es uno de los mundos imagínales latentes detrás de una realidad concreta. Por eso se hace interesante saber que muchos escritores han confesado que no pueden explicar con argumentos lógicos cuáles son los mecanismos mentales que los llevan a crear y re-crear una obra.

De aquí que, a la manera de cómo imaginamos literaria y artísticamente, y según sea la belleza, la armonía, profundidad e intensidad de una obra en cuestión, así se podría admirar y tener en cuenta el talento de su creador. El escritor, en este caso, cada vez que se sienta ante la hoja en blanco, en busca de su comunicación daimónica, es como si fuera a dar inicio a la aventura de su imaginación, lo mismo para el artista ante el lienzo o la piedra. Porque con cada intención de crear se presenta la disyuntiva de cómo hacerlo, qué forma tendrá lo que quiero expresar. Y es esta, en realidad, la oculta problemática de la creación literaria, que asumimos también para la artística.

Este auto asombro --que es manera inexplicable para uno mismo de cómo crear-- resulta siempre una iniciativa muy particular; algo que lleva indiscutiblemente el sello de lo individual. Este "cómo" por ser un misterio que siempre trasciende al racionalismo, viene a ser lo que podríamos llamar "el misterio daimónico de la imaginación", muy dado incluso en el folclore de nuestras regiones, y no aún bien reconocido, a no ser por los chamanes, brujos, antropólogos y otros expertos investigadores.

Mi revista digital Palabra Abierta (www.palabrabierta.com) ha pretendido así contribuir al develamiento frecuente de ese otro mundo imaginal, invisible y no ausente, que se encuentra en la dimensión ficcional de toda mente tendiente a la sensibilidad. Esta fue la razón y consonancia de su primer número --cuando era incluso un suplemento cultural del portal digital HispanicLA y nos proponíamos una fiesta del lenguaje y de la creación literaria y artística, y también mencionábamos la audacia de los escritores, y aun más, nos referíamos a la diversidad de la cultura hispanoamericana.

Creo que el contenido de este (aquel) editorial es aún válido y, por ello, me atrevo a reproducirlo, como para hacer patente de nuevo esa intención, el punto de cómo se presenta esta tan agraciada diversidad con la cual contamos. Recalcar que nuestra historia y presupuestos culturales son mixtos no sólo en su contenido, sino en su forma; que hay toda una riqueza estética de nuestros países que se entrelaza por la imaginación, la magia y el misterio que subyace en cada una de sus formas.

De este modo, en esta nueva ocasión (ahora en Huffington Post Voces) estamos seguros de que ustedes, queridos lectores, sentirán el regocijo y el regodeo por la manera en que los creadores, con sus dáimones, les dejarán atisbar en ese mundo imaginario y no menos real que encierran determinadas situaciones sensibles.

 
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El sortilegio de la imaginación desempeña una importancia crucial en el ser humano. En específico, en la perspectiva estética --las artes y las letras, naturalmente-- la imaginación es el mundo...
El sortilegio de la imaginación desempeña una importancia crucial en el ser humano. En específico, en la perspectiva estética --las artes y las letras, naturalmente-- la imaginación es el mundo...
 
 
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Bloguero de HuffPost Voces
Jorge Muzam
23:02 de 14/06/2012
Los intrincados senderos de la creación. Ante todo es el despliegue de la libertad, de asumirla concientemente o al menos de sentir que es posible destrabarse, hacer camino al andar. Creo que para crear ni siquiera suele haber una predisposición racionalizada, sino que es un desenvolvimiento abrupto de algo que necesitamos exhalar, con premura o desesperación, porque es algo que ya no cabe en nosotros, que nos superó, que adquirió una forma de existencia propia y que debemos darle cauce fuera de nosotros. Hace unos días pensaba en el sentido de mi propia existencia en el mundo, un ser que más allá de todo lo obvio es también todo lo que pueda llegar a imaginar, y esa dimensión es la que siento que nos conecta con lo infinito.
Excelente artículo amigo Manuel. Un fuerte abrazo.
12:43 de 12/06/2012
Excelente trabajo Manuel. Es bien cierto que muchos consideran el qué se expresa (contenido) como lo esencial de la creación. Y lo he podido comprobar a nivel sociológico y desde diferentes posturas ideológicas o personales pero la realidad es que no hay arte sin sello propio, o mejor decir posición estética válida si la imaginación, los modos de expresión no son acompanados por una forma que sea en realidad artística. Es lo que diferencia un panfleto de un poema, un cuadro propagandístico de un lienzo trascendental. Un ejercicio verbal repetitivo de un poema verdadero. EL cómo hace de la expresión arte o simplemente algo pero que no es artístico en sí mismo.