Es bien cierto que a partir de su novela Rayuela (1963), Julio Cortázar estableció la posibilidad fehaciente de que el lector, con el tablero de direcciones de esta obra, pudiera interactuar en su lectura con la narración, aportando así una manera propia de re-hacerla en su laberinto particular y creativo...
(0) Comentarios | Publicado 6 septiembre 2012 | 09:10