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Cierto que el protagonista estrella del show republicano de Tampa en esta semana es Mitt Romney, pero en primer lugar me voy a referir a quien lo fuera hace doce meses en Minnesota: John McCain, eterno senador por Arizona y candidato republicano a la presidencia derrotado de manera muy clara por el demócrata Barack Obama en 2008.
McCain, en una entrevista con la cadena NBC el pasado fin de semana, a horas de dar comienzo la Convención Republicana 2012, opinó que Mitt Romney para ganar deberá convencer a las mujeres y a los hispanos de que su capacidad de crear empleos y mejorar la economía es más importante que otras cuestiones.
McCain agregó que Romney está en desventaja frente a Obama porque éste ha sostenido una campaña de avisos publicitarios donde se afirma que Romney no está en sintonía con el votante promedio, por lo que deberá pasar más a la ofensiva para conseguirlo.
¿"Más importante que otras cuestiones" quiere decir que a los hispanos nos preocupan más los temas económicos que la inmigración?
¿Qué quiere decir con "no estar en sintonía con el votante promedio"? Me imagino que el "votante promedio" es el elector republicano anglosajón al que le preocupa la economía no en términos de obtener un mejor empleo y poder pagar los servicios de salud sino aquel que desea que se eliminen impuestos, se legisle en contra del aborto, se ponga menos atención (y dinero) a los programas sociales y al gasto público y se rechace el matrimonio entre personas del mismo sexo.
McCain repite la misma cantaleta que los republicanos han sostenido desde que Ronald Reagan llegó al poder y gobernó con esa filosofía de manera muy eficaz. El problema es que ni McCain, ni Romney ni los demás republicanos de hoy son Reagan, quien tenía una extraordinaria habilidad para adaptarse a las realidades del momento sin tener que traicionar sus principios. McCain, en cambio, es falso y muy desmemoriado.
Falso porque todos vimos el cambio radical que tuvo en el terreno de la inmigración y la forma torpe como manejó su nueva postura. Desmemoriado porque olvida que haberse quitado la piel de oveja le costó el desprecio abierto del elector hispano. Si hoy le recomienda a Romney que haga lo mismo no le está haciendo un gran favor. Sabe que esa no es una fórmula eficaz.
Los republicanos insisten, apoyados por los resultados de algunas encuestas, en que lo más preocupante para los votantes es la economía y especialmente el desempleo. Cierto. Pero entre los hispanos, ya sea los recién llegados o los que han estado aquí por generaciones, eso no está desligado de la inmigración. Para ellos ambas partes son una misma cosa.
Eso McCain lo sabe muy bien. Es de Arizona, un estado limítrofe con México y donde la cuarta parte de la población es hispana. Pero, sobre todo, conoce muy bien los resultados de haber dejado de ser repentinamente simpatizante de una reforma de Inmigración y convertirse en uno de sus más obcecados enemigos lo cual le reportó un débil 31% del voto hispano nacional en las elecciones de 2008 frente al apabullante 67%, -más del doble- recibido por Obama.
Las proyecciones actuales son quizás aún más pesimistas para los republicanos a estas alturas de la carrera presidencial. Una encuesta realizada para el diario "The Wall Street Journal" y los canales Telemundo y NBC News, apenas cinco días antes de dar comienzo a la Convención Republicana, dice que un 63 % de los electores hispanos piensa votar por Barack Obama y Joe Biden, mientras que el 28 % se afilia a la pareja Mitt Romney y Paul Ryan.
Estas pesimistas proyecciones no se deben a cuestiones económicas, de empleo o de impuestos sino simple y llanamente a la posición que Romney y en general los republicanos han tenido en asuntos de inmigración oponiéndose a una reforma inmigratoria, al Dream Act, a la medida de "acción diferida" de Obama y al respaldo que le han dado a leyes como la SB1070 de Arizona y sus calcas de Carolina del Sur, Alabama, Georgia y Utah.
La oferta de Romney de vetar una eventual aprobación del Dream Act, de impulsar la auto deportación de los indocumentados y la afiliación a su campaña de Kris Kobach, autor intelectual de la Ley Arizona, son otras de las cuentas pendientes que la comunidad hispana de Arizona piensa cobrarle al ex mandatario de Massachusetts el próximo mes de noviembre.
Pero el senador McCain sigue tan desorientado como cuando fue candidato y le recomienda a su amigo "llegarle" a los hispanos por el lado de la economía.
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