Julio Bevione

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¿Qué espero para cambiar?

Publicado: 20/02/2013 09:08

Cambiarmujer

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Mudarme, terminar esto que estoy haciendo, comenzar lo que quiero hacer, ir, venir, conocer a tal persona o llegar a tal lugar.

Esas respuestas son las que escucho cuando pregunto: Si sabes lo que tienes que hacer, ¿qué esperas para hacerlo?

Seguimos poniendo fuera de nosotros el control de nuestro destino sin darnos cuenta que las circunstancias que estamos viviendo, con esas personas, en esos aparentes problemas y con las carencias de ese momento, son la plataforma ideal para descubrir y comenzar a ofrecer lo mejor de nosotros.

Podemos equivocarnos en la manera que en interpretamos la vida. Pero la vida, en sí misma, es imposible que esté cometiendo errores. Prueba de ello es que a pesar de nuestros miedos y densidades, el mundo sigue andando sin parar. Por lo tanto, deberíamos simplemente comenzar a hacer lo que sabemos que tenemos que hacer para darnos cuenta que ése era el mejor momento para dar el paso.

Perdonar cuando estoy enojado, soñar grandezas cuando me siento disminuido, comenzar a imaginar compañía cuando la soledad me está agobiando.

Sí, es justamente ése el momento de comenzar el cambio. Para eso hemos llegado a estar ese lugar tan incómodo. Para asegurarnos que vamos a dar el paso hacia nuestra grandeza.

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  • El Reiki estimula, mediante la imposición de manos, el poder sanador que reside dentro del cuerpo humano. <br>¿Cómo poner en contacto esa energía vital sanadora con el cuerpo del paciente? A través de un terapeuta, que se convierte en el encargado de infundir la energía vivificante, empleando sus manos.

  • Una vez que una persona ha sido entrenada por un Maestro para ser canal de Reiki, esa energía vital concentrada fluirá por sí misma a través de sus manos, manteniendo esa habilidad por el resto de su vida.

  • La persona es sólo el canal de energía de esa fuerza de la naturaleza fluyendo en uno mismo, su trabajo es propiciar el contacto de la energía, sin intervenir más que como su portador, es por eso que para practicar Reiki no se necesita ninguna clase especial de fe, ni creencia, y sus beneficios pueden ser utilizados por cualquier persona, independientemente de sus creencias religiosas: el Reiki es un toque de amor que une, no que divide.

  • Los terapeutas Reiki afirman que a través de esta práctica, todas las personas pueden encontrar bienestar, mejorar su salud, acceder al equilibrio psíquico y a lograr estabilidad emocional, evolucionar de la manera más completa, en paz consigo mismos y con el Universo.

  • Además, es el complemento ideal para tratamientos médicos ya que acelera los procesos de curación, permitiendo con esto reducir la ingesta de medicamentos, influyendo favorablemente en el estado de ánimo de cualquier persona que tiene una dolencia.

  • La imposición de manos no es el único método de curación que se utiliza, pero sí el más conocido y directo. Sin embargo, a medida que un iniciado en la práctica de Reiki incrementa su capacidad de transmisión de energía y su sensibilidad, accede a niveles más complejos de curación, que incluyen estar capacitado para trabajar a distancia y enviar energía con el pensamiento, sin la necesidad de estar en contacto físico con el paciente.

  • Las culturas orientales comprendieron desde siempre que el hombre está integrado al Universo como parte de él. Dentro de esa visión, el cuerpo es una unidad dinámica de energía, y todo lo que ocurre en su interior repercute de manera diferente en cada una de sus partes: no reconocen las enfermedades como un hecho aislado; en cambio, la medicina occidental, realiza tratamientos localizados, sin reparar que el cuerpo es un todo, compuesto de órganos que interactúan unos con otros.

  • Es por ello, que cuando acudimos al médico para resolver un problema respiratorio, por ejemplo, es bastante inusual que se tenga en cuenta, además de los estudios correspondientes, el estado emocional y espiritual del paciente.

  • En el Reiki, no existe un diagnóstico previo al tratamiento, ya que la transmisión de energía no se realiza a nivel de la conciencia, ni de la razón: la energía se moviliza por sí misma hacia los centros del cuerpo que la atraerán naturalmente, por eso es que se restablece la armonía del cuerpo, de la mente y del espíritu.

  • Los especialistas en Reiki, dicen que el poder sanador de Jesucristo es la prueba más contundente del efecto curativo que se produce al tomar contacto directo con la energía primordial que emana la vida, y de la cual nuestro Señor, junto a su infinito amor, era portador.

 

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