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La personalidad al servicio del alma

Publicado: 16/01/2013 08:31

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La personalidad es aquello que hemos ido construyendo desde el mismo momento en que salimos del vientre materno. Y quizás un poco antes, si consideramos el impacto que podemos tener en esta vida de otras anteriores. Pero trato de no mirar demasiado hacia atrás, excepto cuando en el presente no logro entender algunos "¿por qué?". Lo cierto es que buena parte de nuestra personalidad se ha ido formando con nuestras penas y alegrías, con las percepciones que hemos tenido de lo vivido, no de lo que nos pasó, sino de lo que cada uno experimentó en esas situaciones. De lo que hemos pensado y hemos sentido hasta este momento. Yo soy Julio Bevione en mi versión pequeña. Es la versión que yo mismo he creado, la que los que me rodean han creído y creen que soy, pero no necesariamente la que el universo diseñó.

La parte de nosotros que quiere tener la razón a cualquier precio, que se enfurece, que se critica y juzga a los demás, que vive con miedo, es parte de nuestra personalidad. Y a ella la llamamos ego. El ego es aquello que creemos ser, no lo que somos. Es nuestra apariencia que pensamos que es esencia. En mi caso, se llama Julio Bevione y es la que más pueden ver los demás de mí y, la que yo mismo percibo de quien soy.

Lo cierto es que esa parte de nosotros es necesaria para movernos en el mundo. Mientras estemos en este planeta, la personalidad es tan necesaria como el agua necesita la tierra para ser mar. El agua, sin la contención de la tierra, nunca llegaría a ser mar.

La personalidad, entonces, nos contiene. Es la vasija donde se deposita nuestra alma para experimentarse en esta versión humana. Y nuestro trabajo es ir abriendo espacio para que el alma pueda ser contenida. Hacer que nuestra personalidad se ponga al servicio del alma es el gran desafío como seres humanos.

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  • El Reiki estimula, mediante la imposición de manos, el poder sanador que reside dentro del cuerpo humano. <br>¿Cómo poner en contacto esa energía vital sanadora con el cuerpo del paciente? A través de un terapeuta, que se convierte en el encargado de infundir la energía vivificante, empleando sus manos.

  • Una vez que una persona ha sido entrenada por un Maestro para ser canal de Reiki, esa energía vital concentrada fluirá por sí misma a través de sus manos, manteniendo esa habilidad por el resto de su vida.

  • La persona es sólo el canal de energía de esa fuerza de la naturaleza fluyendo en uno mismo, su trabajo es propiciar el contacto de la energía, sin intervenir más que como su portador, es por eso que para practicar Reiki no se necesita ninguna clase especial de fe, ni creencia, y sus beneficios pueden ser utilizados por cualquier persona, independientemente de sus creencias religiosas: el Reiki es un toque de amor que une, no que divide.

  • Los terapeutas Reiki afirman que a través de esta práctica, todas las personas pueden encontrar bienestar, mejorar su salud, acceder al equilibrio psíquico y a lograr estabilidad emocional, evolucionar de la manera más completa, en paz consigo mismos y con el Universo.

  • Además, es el complemento ideal para tratamientos médicos ya que acelera los procesos de curación, permitiendo con esto reducir la ingesta de medicamentos, influyendo favorablemente en el estado de ánimo de cualquier persona que tiene una dolencia.

  • La imposición de manos no es el único método de curación que se utiliza, pero sí el más conocido y directo. Sin embargo, a medida que un iniciado en la práctica de Reiki incrementa su capacidad de transmisión de energía y su sensibilidad, accede a niveles más complejos de curación, que incluyen estar capacitado para trabajar a distancia y enviar energía con el pensamiento, sin la necesidad de estar en contacto físico con el paciente.

  • Las culturas orientales comprendieron desde siempre que el hombre está integrado al Universo como parte de él. Dentro de esa visión, el cuerpo es una unidad dinámica de energía, y todo lo que ocurre en su interior repercute de manera diferente en cada una de sus partes: no reconocen las enfermedades como un hecho aislado; en cambio, la medicina occidental, realiza tratamientos localizados, sin reparar que el cuerpo es un todo, compuesto de órganos que interactúan unos con otros.

  • Es por ello, que cuando acudimos al médico para resolver un problema respiratorio, por ejemplo, es bastante inusual que se tenga en cuenta, además de los estudios correspondientes, el estado emocional y espiritual del paciente.

  • En el Reiki, no existe un diagnóstico previo al tratamiento, ya que la transmisión de energía no se realiza a nivel de la conciencia, ni de la razón: la energía se moviliza por sí misma hacia los centros del cuerpo que la atraerán naturalmente, por eso es que se restablece la armonía del cuerpo, de la mente y del espíritu.

  • Los especialistas en Reiki, dicen que el poder sanador de Jesucristo es la prueba más contundente del efecto curativo que se produce al tomar contacto directo con la energía primordial que emana la vida, y de la cual nuestro Señor, junto a su infinito amor, era portador.

 

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