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Juan José Solis Delgado

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MéxicoPolítico: Señales priistas...

Publicado: 13/12/2012 15:15

No es para nada un asunto de profecías ni de leyendas urbanas, los hechos históricos no dejan lugar a dudas, el autoritarismo del PRI es una realidad que ha vuelto una vez más a la vida pública.

Pese a que sistemáticamente se ha subestimado la inteligencia de Enrique Peña Nieto por los tropiezos de su campaña, no se puede hacer lo mismo con la pericia y habilidad que tienen quienes le rodean en sus manejos políticos. Los trabajos casi quirúrgicos de Luis Videgaray y -en menor medida- de Osorio Chong, están dejando ver las señales de lo que será este gobierno autoritario.

Antes que nada el poder por sobre todas las cosas. El cinturón de seguridad implementado para la toma de posesión el primero de diciembre fue la primera señal: nada ni nadie podrá acercarse al presidente; y no sólo en el terreno físico, sino en el amplio sentido de la palabra, nada de crítica, nada de interpelaciones, nada de grilla en su contra, en fin nada que se salga de control.

El terso pacto por México firmado entre las principales fuerzas políticas, es simplemente un silencio convenido que simulará la idea de progreso y cambio. Pero en el fondo, lo que ahí se firmó fue un acuerdo para que lo que se haga o decida desde los Pinos sea bien visto por la oposición que no tendrá ninguna posibilidad de respuesta.

Otra señal, es el poder por encima de la ley. Sin más, el regreso del PRI dinosáurico implementó cambios a la Constitución para que pueda gobernar a modo. De inmediato se intervino el artículo tercero de la carta magna, so pretexto de diluir el poder de Elba Esther Gordillo; pero lejos de ello, lo que está en el fondo es una vez más el fortalecimiento clientelar y ahora la discrecionalidad con que se manejarán no sólo los recursos destinados a las escuelas, sino también los negocios o tienditas que se puedan establecer en su rededor.

Cero déficit fue la expresión que usó el secretario de Hacienda para referirse al presupuesto federal del próximo año, con el aderezo de no incrementar impuestos. El único detalle es que no explicó cuál sería el mecanismo para llegar a dicha meta, pero sin saber mucho de números se entiende que la persecución fiscal será prácticamente personal en cada unos de los contribuyentes, sobre todo el marcaje será para la clase trabajadora que desde siempre es la que sostiene las estructuras económicas y financieras de nuestro país. Así, nadie estará lejos de la vigilancia hacendaria, y claro, el fruto político de este celo fiscal, podrá traducirse irremediablemente en beneficios de todo tipo para la intocable élite política.

La señal que manda Peña Nieto a los estados va por el mismo camino. La voluntad presidencial será la directriz del gobierno. No más. El ejemplo más nítido ocurrió en el Distrito Federal. ¿Con la casi pulcra administración perredista, quién iba a imaginar que los grupos de choque priistas iban a desquiciar el centro capitalino el primero de diciembre? Al final de su mandato, Ebrard sale pulverizado por no haber podido controlar el zafarrancho orquestado por los viejos operadores priistas, que como escena de la película El Padrino, mientras Peña Nieto era ungido como presidente de la República, afuera sus operadores convertían la ciudad en terreno de nadie. Esa fuerza de poder, sólo le pertenece al PRI.

Pero paradójicamente poco se ha hablado de seguridad. Al momento se han trazado alguna líneas a problemas determinados, educación, hacienda, telecomunicaciones, entre otros; pero pareciera que se ha olvidado el ambiente de inseguridad que heredó el anterior gobierno y que el crimen organizado desapareció por el simple hecho de que Peña Nieto recibió la banda presidencial.

Ahí, ante los criminales veremos las verdaderas señales priistas. Pactará EPN con los capos de la mafia, los combatirá con inteligencia, ¿cuál es la estrategia?

Nota al margen:

El PRI regresó al poder gracias a su diseño institucional que así lo tenía trazado. Recomiendo para el próximo periodo vacacional leer el libro "Resonancias del México autoritario", del doctor Juan Francisco Escobedo. Ahí descubrirán con precisión por qué el PRI es el partido sin el cual México no podría caminar. No es que haya una izquierda débil o un panismo doblemoralista, es que el PRI diseñó las estructuras del país para autorreproducirse así mismo.

 

Seguir a Juan José Solis Delgado en Twitter: www.twitter.com/@juanjosesolis

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