Juan José Solis Delgado

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MéxicoPolítico: EPN y la izquierda líquida

Publicado: 06/12/2012 08:25

enrique peña nieto

Sin una oposición real y verdadera, Enrique Peña Nieto gobernará el país sin problema alguno. La idea del Pacto por México, bien vendida a la opinión pública a través de los medios de comunicación, es el principio de un gobierno que recupera el viejo oficio del encantamiento para conseguir tersamente sus objetivos que no necesariamente velarán por el Estado de bienestar social de los ciudadanos mexicanos.

Si en el pasado proceso electoral el PRI tuvo la capacidad de comprar millones de conciencias mediante las tarjetas Soriana y Monex, conquistar la ideología de un partido político no es para nada un problema. Sobre todo si ese partido en los últimos años ha transitado por una innegable fractura al interior de su estructura.

En la época de AOL Noticias, ya señalaba que el PRD desde hace mucho dejó de representar los intereses de la izquierda. Los acercamientos en la opacidad primero de Jesús Ortega y posteriormente -ahora lo sabemos- de Jesús Zambrano hacia los guiños neoliberales, dejaron claro que la izquierda transitaba del estado sólido al líquido. La izquierda diluida que contendió primero en 2009 y luego en 2012, llegó fragmentada en tantos pedazos que ni siquiera el espíritu unificador y reconstructor de López Obrador pudo contener su desplome. La izquierda colorida se volvió gris al aceptar los designios y caprichos políticos de Felipe Calderón y la élite política, por lo que la militancia -siempre tan digna- quedó literalmente en la orfandad.

No cabe duda que los operadores políticos liderados por Luis Videgaray, no encontraron resistencia alguna para lograr un pacto que brindara un reflector de civilidad y evolución política al gobierno de EPN. Prácticamente el PRD al firmar el pacto con las otroras fuerzas políticas adversarias no pierde absolutamente nada, de hecho sólo confirma lo que ya se sabía: la sumisión en forma de una falsa madurez democrática que simplemente abrirá el telón para ser testigos de la escenificación del retorno del autoritarismo y el enquistamiento de la corrupción, por lo que difícilmente la izquierda líquida de "los chuchos" dará el mínimo de batalla a las determinaciones del gobierno de Peña Nieto.

Al parecer el golpe del PRI fue tan certero que pulverizó todo ánimo de justicia y equidad en la organizaciones e institutos políticos no afines. Al firmar el Pacto por México, el PRD habilita el principio del fin. No sé puede combatir la injusticia y los abusos de autoridad sentados en la misma mesa con quienes violentaron el derecho de los ciudadanos de elegir libre y democráticamente a sus gobernantes. Pero lo anterior no lo entiende -o no lo quiere saber- la actual cúpula perredista, e intenta cultivar en el escenario de la opinión pública la idea que adeheririse a un pacto nacional, es un asunto de extrema urgencia que toda democracia libre y participativa necesita de sus organizaciones políticas.

Sin embargo, no debemos olvidar que el simple cumplimiento de la Constitución, que se supone establece los lineamientos de organizacion política de nuestro país, cancelaría toda idea de impulsar un pacto de cualquier tipo, pues en teoría la democracia funcionaría más en el terreno del derecho y no en los acuerdos de orden político. Pero es un hecho que esto no es así, y el pacto queramos o no, legitima el poder del recién ungido Peña Nieto abonándole capital político que seguro sabrá utilizar a favor de su grupo más cercano.

Con un PRD envilecido, los contrapesos políticos desaparecen y lejos de fortificar los procesos democráticos, se robustecen las decisiones autoritarias que pueden conducir a un Estado totalitario, como lo hemos visto en algunas otras naciones y en México en otros tiempos. Ante ello, no se trata de cegarse a una iniciativa unificadora de trascendencia política, por el contrario, se intenta hacer una evaluación objetiva de beneficios y daños que puede traer consigo un pacto de la naturaleza planteada.

El nuevo PRI o el PRI de EPN, como se le quiera identificar, tiene por objetivo recobrar el camino emprendido y andado en otros tiempos, sólo que ahora con una maquinaria que fue debidamente ajustada y aceitada durante estos doce años de ausencia y que sino creamos los mecanismos para frenarla, los malos resultados como el incremento de la violencia, los feminicidos y la represión a grupos de protesta que ocurrieron en el Estado de México cuando Peña fue su gobernador, pronto se replicará en todo el país.

Nota al margen.
Felipe Calderón pronto hizo las maletas y desde el martes pasado ya se encuentra en Estados Unidos. Allá se dice que será profesor en Harvard, en México se piensa que huyó como las ratas.

 

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