José María Aristimuño

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Los venezolanos le tenemos miedo al futuro

Publicado: 28/05/2013 15:20

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Los venezolanos actualmente estamos sumidos en un miedo aprehensivo al futuro cargado de fatalidad, ¿Que irá a pasar aquí? Es la pregunta generalizada a todas voces, en autobuses, supermercados, colegios, en la calle. Por los vientos que soplan, pareciera que nada bueno, el comentario, no hay varita mágica que componga esto, el caldo de cultivo social es de grandes proporciones, una posible ilegitimidad en las últimas elecciones acelero la desconfianza generalizada de la población sobre quienes dirigen los destinos de nuestro país, estos acontecimientos uno tras otro producen un intenso sentimiento de desasosiego, montado sobre la percepción de un peligro supuesto o real.

El 8 de Diciembre del 2012, cuando el presidente Chávez designo a Maduro como sucesor con contundencia, "Si se presentara alguna circunstancia sobrevenida que me inhabilite para continuar al frente de la presidencia, Nicolás Maduro no sólo en esa situación debe concluir como manda la Constitución el período. Ustedes elijan a Nicolás Maduro como Presidente, yo se los pido de corazón", más exacto y claro no podía hablar, no hay regreso. Allí comenzaron los problemas, la dirección política que tenía el encargo de llevar el barco socialista al puerto seguro en los meses venideros quedo sin rumbo, un pésimo manejo comunicacional de la salud del presidente, con dimes y diretes, sobre algo obvio un cáncer terminal, solo era cuestión de tiempo su deceso lamentable, lo cual puso en evidencia lo que ya a sottovoce se veía venir la fragilidad de la dirección política del gobierno, muchas manos en el caldo lo ponen morado decisiones erradas ausentes de pragmatismo, como esperanza, la sanación del presidente por la vía del sincretismo milagroso, hicieron uso del capital político del presidente y se gastaron buena parte, una política incoherente por miedo a la verdad verdadera, el comandante estaba muy mal de salud. Los millones de seguidores cargaron el morral de sentimientos de rabia y de impotencia, y aun muchos están de parranda, frente a la voluntad divina. La solución no acertada fue el show debe continuar, sin entender que la crisis originaria en Venezuela es y sigue siendo estructural, y no desde hace 14 años sino de mucho tiempo atrás, siempre han sido maquillajes gatopardianos, vamos a cambiar para que todo siga igual montado sobre un barril de petróleo. Los meses han pasado en un clima de profunda incertidumbre, lo político que antes marcaba la agenda, está siendo sustituido por lo económico, lucha que la está perdiendo el gobierno, escasez, inflación descontrolada; la consecuencia; el miedo por carencias, una gran frustración al esfuerzo, desarrollas más energía pero sin resultados.

En este momento para superarla es cuando se necesita una verdadera separación de poderes urgente, pues de allí se genera el espíritu crítico para tomar las decisiones oportunas y necesarias, en estos tiempos de crisis en un clima de institucionalidad.

¿Cuándo se generó la desconfianza, que se transformó en miedo?

El uso maquiavélico del sello de identidad de cada venezolano, la cedula, numero interconectado desde el sistema judicial, hasta el electoral, es la tarjeta de presentación, discrimina edad, sexo, preferencias, con un cruce de información, con el numero puedes obtenerlo todo, desde estar o no en la temida lista Tascon hasta la inclusión en el sistema electoral aderezadas de las capta huellas.

Cuando se usa el miedo como el arma del control social para la dominación política, se inocula y los signos de dicha enfermedad es la sumisión hipnótica, de la cual se está despertando por factores exógenos, la economía y la desaparición física a destiempo del presidente Chávez. Mucho peligro, está en ciernes una lucha fratricida de baja intensidad por una sola razón la supervivencia y defensa de cada quien.

El guion donde lo electoral está por encima de lo institucional, ya no está dando frutos, ya no funciona las promesas a largo plazo pues no hay un eje que lo soporte, la imagen mítica de Chávez poco a poco está pasando a segundo plano, la campaña eterna no tiene fuerza, la gente quiere soluciones concretas a sus problemas ya, si bien es cierto que el Chavismo tuvo mucho éxito, fue cuando por primera vez los desposeídos seriamente fueron tomados en cuenta fundamentalmente en lo político y en lo social, no como simples votos, un populismo punto a punto, la política subió cerros y el resultado fue que llego para quedarse.

Solo queda a los que tienen la decisión en sus manos entender la magnitud de la crisis antes de que sea demasiado tarde y se les vaya de las manos, hay que pasar de lo electoral a lo institucional.

 
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