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Estamos acostumbrados a reconocer y celebrar los grandes gestos ciudadanos, aquellos a los que, por su impacto inmediato, los medios de comunicación prestan más atención. Díganse los soldados que regresan de la guerra, los astronautas que caminan en el espacio o, como se vio recientemente en las Olimpiadas, los deportistas que, a base del sacrifico personal, ascienden a los primeros lugares en sus respectivos deportes.
Pero basta mirar a nuestro alrededor para también encontrar héroes cotidianos, personas, organizaciones y proyectos que, sin tanta fanfarria mediática y a pesar, en muchos casos, de la escacez de recursos, practican una ciudadanía no menos ejemplar. Hoy me gustaría comentar dos que conozco de cerca.
El primero es el centro hispano de recursos Lugar de Reunión en Sparta, Wisconsin. Creado hacia 2006 para ayudar a las familias latinas de nuevo arribo a la región, el centro ofrece desde cursos de inglés y español hasta clases de cocina, orientación a los estudiantes y servicios de círculo infantil, entre otras muchas tareas.
La idea inicial vino de la pastora Leigh Waggenor, quien se dio cuenta de que los trabajadores mexicanos en el pueblo no tenían un sitio donde sentirse en familia. Con el apoyo de residentes del área, Leigh se convirtió en una líder para los latinos al ofrecerles la seguridad de un sitio donde empezar a integrarse en su nueva comunidad. Navegando el rechazo a veces, el exceso de optimismo otras, las dudas y la apatía, Leigh y su equipo lograron fundar un espacio que, como su nombre lo indica, sirve hasta hoy para que, no sólo los latinos, quienes ya son locales, sino otros residentes de mayor estadía en la zona, también se reúnan y aprendan a vivir juntos.
Leigh ya no está en Sparta, pero entregó su tarea a la propia comunidad latina que es ahora la que se ocupa de organizar todo el trabajo del centro.
El otro ejemplo es el de la organización Consciencia Global a través de la Experiencia (GATE por sus siglas en inglés) dirigida por la hermana franciscana María Des Jarlais. Por más de veinte años esta organización, con sede en La Crosse, Wisconsin, ha estado organizando viajes educacionales a Latino América para ciudadanos estadounidenses y del mundo. He tenido la suerte de viajar dos veces con ellos a El Salvador y México respectivamente y el trabajo que realizan supera las expectativas, incluso de alguien familiarizado con la región.
La filosofía de GATE es muy simple y universal: aprender de aquellos que viven en la pobreza y en algunos casos en la pobreza extrema. Por todos esos años, sin la atención de los medios de comunicación y practicando un modelo económico de sustentabilidad, la hermana María, como le llaman en los sitios a donde viaja con sus grupos, ha creado puentes de entendimiento e igualdad internacional que pocos han podido. Lo mismo en Guatemala que en Chiapas y la ciudad de México, María encuentra los sitios donde sucede lo más interesante en términos de acción social en favor de los pobres y particularmente las mujeres, las comunidades indígenas y los jóvenes.
Estos dos ejemplos de organizaciones y líderes educativos constituyen una ventana hacia lo que es posible hacer en la dirección correcta para fomentar el conocimiento mutuo y la igualdad.
Lugar de Reunión: Día de los niños:
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