Jaime Romay

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Ayahuasca: La pócima de la intuición

Publicado: 07/02/2013 17:18

Ayahuasca

Todo ese día lo dediqué a volar para llegar a Lima desde Ciudad de México, luego por cuestión de tiempo toda una noche viajando en autobús hasta llegar a Pucallpa (ciudad amazónica cercana a la frontera con Brasil), después de horas de traslado a través de caminos sin asfalto en un coche que sonaba como sonaja, de un lluvioso traslado sobre el río y de una hora caminando entre la floresta finalmente me encontraba con este refugio natural.

Después de tanto tiempo planeando esto, de realizar una dieta casi paleolítica y de un largo camino por fin llegaba a mi destino final: Un verde valle bañado por un río serpenteante de aguas geotermales que brotaban del interior de la tierra emanando un vapor blanco y puro que ascendía entre los milenarios árboles. En él había una pequeña aldea con unas cuantas cabañas en torno a una interesante estructura de madera y palma que se erigía como un monumento en medio de la lejana vega.

A pesar del largo viaje me sentía entusiasmado por saber de que se trataba todo eso que había leído sobre este lugar y por conocer la planta sagrada de la que tanto hablaban los seres de luz... tenía miedo si pero me parece que transitar nuestros temores y hacer conocido lo que se desconoce es la mejor lección que uno se puede dar.

Esa primera noche de luna menguante hubo ceremonia de tabaco en la "Maloka", aquella estructura de palma con techo mandálico levantada a la orilla del río evaporante. Siendo el tabaco una de las plantas básicas de la medicina amazónica era inevitable no conocer sus bondades.

Y allí me encontraba sentado en círculo sobre unas colchonetas a ras de suelo, con una cubeta, una jarra con agua, un vaso, pañuelos y una manta al lado de extraños que al mismo tiempo me parecían familiares; tan lejos y tan cerca de todo, en el corazón de la selva percibiendo sus latidos, escuchando al río fluir y contemplando a su suave vapor volar. Yo sólo imitaba lo que hacían los demás y seguía las instrucciones del chamán al pie de la letra... después de tragar ese concentrado de tabaco la sensación fue repulsiva y como un reflejo natural empecé a tomar toda el agua que pude tal como me lo habían indicado.

ayahuasca


De repente el asco es tal que propicia en tu sistema un proceso de limpieza; espasmos estomacales, eructos, vómitos, lagrimas, fluidos nasales, aún con el ayuno previo de aproximadamente siete horas uno siente que saca de todo mientras escucha la flauta y los cánticos del chamán llamados ícaros. Dos horas aproximadamente dura esta ceremonia en donde uno experimenta las propiedades del tabaco como purga natural o las vibraciones del sonido como instrumento de sanación energética.

Cuando terminó el ritual y los efectos depurativos de aquel concentrado, me fui a la cama un poco aturdido y adolorido del estómago, todo tiene su precio... pero al amanecer tuve una sensación generalizada de limpieza a nivel físico y mental, al parecer había resultado efectivo el proceso de la planta como si de verdad en esas cubetas hubiese dejado la suciedad que se había acumulado en mi durante mucho tiempo...

Nuestros días empezaban con el amanecer, antes del desayuno se solía bajar al río para ponerse con cautela sobre alguna roca y rociarse del vapor que emanaban sus ardientes aguas. El maestro chamán tenía su piedra favorita, la misma que me gustaba usar cuando estaba disponible.

Cuando había ceremonias nos alimentábamos dos veces al día, la alimentación era básica principalmente conformada por frutas, verduras, granos y algunas veces carnes blancas. Estaba exenta de fumar, de sexo, de sal, azúcar, cítricos, carnes rojas, lácteos, alcohol y café para poder asimilar y absorber mejor las propiedades de los brebajes.

Ese segundo día asistí a mi primer ceremonia con la planta maestra lo que sin duda fue una línea divisoria en mi camino... Al igual que la de tabaco, nos encontrábamos en la palapa colosal bajo el menguar de la luna, en un ambiente solemne envuelto por los sonidos de la naturaleza para entregarnos al momento de unción. El aprendiz humeaba el ambiente con palo santo (una especia de incienso amazónico) mientras el maestro chamán suministraba la densa y repulsiva poción a cada uno de los integrantes del círculo.

La luz eléctrica era desconectada mientras esperábamos deseosos los efectos de la planta en la oscuridad de la noche, son treinta minutos de expectativas hasta que de repente el maestro chamán comienza a cantar cómo si las vibraciones que emanaba su voz fueran conductoras del efecto. Empecé a registrar a mi cuerpo y a observarlo desde adentro y desde afuera, salían involuntariamente fluidos de mis poros, de la nariz, de la boca, de los ojos... mientras el brebaje iba transitando mi sistema notaba el proceso de limpieza en cada uno de mis órganos.

También llegaron las alucinaciones, primero fractales, patrones geométricos que se desenvolvían delante de mi cara y luego una especie de dragón emplumado que volaba zigzagueante en el universo de mi mente. De repente aquél ambiente oscuro, los cantos del chamán y el sonar del agua me evocaron al ambiente materno...definitivamente una sensación de renacimiento.

La ayahuasca es una mezcla de dos plantas, una liana también llamada "ayahuasca" y las hojas de un arbusto, la "chacruna", que al ser hervidas juntas por horas forman una potente pócima medicinal que actúa de diferentes maneras en el cuerpo estimulando directamente la glándula pineal. El ancestral hallazgo de los efectos de la combinación de estas dos plantas son míticos y demuestran claramente las habilidades medicinales de los chamanes amazónicos que sin poseer conocimientos científicos descubrieron inexplicablemente los potentes efectos de este combo, la interacción de estas plantas bajo una dinámica de prueba y error podría tardar miles de años.

Las horas pasaban pero yo ya había perdido registro del tiempo, me encontraba en un estado de éxtasis total, de emancipación espiritual como si estuviera comprobando que el alma existe, como si estuviera volando a través del espíritu por la estratosfera y reconociéndome desde afuera y adentro. De repente se siente miedo... en realidad por momentos pavor... es cómo si uno sintiera morirse sabiendo que no esta muerto.

Luego sentí pura compasión, un amor incondicional por la naturaleza en toda su expresión, por mis seres queridos y por todos los seres que me rodeaban, por los animales de la selva que respondían al cantar del chamán, por los árboles y plantas que nos copaban, por el sonar del agua y el soplar del viento, simplemente el sentir de una dicha indescriptible por las cosas más elementales.

Me percibí más humano y un enorme sentimiento de humildad y agradecimiento por estar vivo inundaba mi corazón; de repente decidí salir a caminar entre la negra noche, la luna ya se había guardado en el horizonte, entonces me percaté de algo en ese cielo saturado de estrellas, una espiral sobre nosotros, un mándala de estrellas que esta justo arriba de el cielo pero que no podemos notar por la radiante luz que emanan nuestras ciudades. Era increíble mirar aquella espiral que se repite en los patrones de la naturaleza cómo en los caracoles, las galaxias, los huracanes o inclusive como en nuestro propio ADN.

De repente noté otra cosa que me dejó maravillado en medio de la espesa noche... Las palmas de mis manos brillaban, inclusive algunas plantas brillaban más que otras... ¿a que se debía eso? ¿cómo era posible si no había una pizca de luz? Comprendí entonces que la oscuridad es relativa... y que la noche en la tierra esta iluminada por la luz de millones de estrellas...

Y así transcurrieron los quince días de mi retiro espiritual, haciendo fotos, leyendo libros y conviviendo con mis compañeros. La dinámica era una noche ceremonia de tabaco, otra de ayahuasca y la siguiente noche libre, sin duda esta es una de las experiencias mas enriquecedoras en mi vida por que además de que me conecté conmigo mismo, con la tierra y el universo, me conecté con seres increíbles que me enseñaron mucho sin ni siquiera intentarlo con quienes empaticé profundamente.

Sentí como si esas dos semanas en la selva fueran equiparables con años y años de terapias, de un momento a otro se rompieron todos los paradigmas, se había abierto ya estrepitosamente mi tercer ojo, la puerta de la intuición. Después de esto uno deja muchas cosas atrás... no se es el mismo, las cosas ya no se perciben igual. El conocimiento que adquieres con este tipo de experiencias es de lo más enriquecedor que existe, es duro enfrentarse a los propios demonios pero al final lo único que queda en tu mente es una sensación de paz y amor inenarrable que permanece dentro de ti como una planta enraizada que enseña, sana y que representa llave de la puerta de entrada al camino espiritual de la naturaleza.

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    Los baños de vapor también han ocupado un lugar importante en la historia de un sinnúmero de culturas y se han encontrado vestigios de su presencia en los cinco continentes. Eran también comunes entre los indígenas del norte de América y su práctica tenía un aspecto religioso. Se trataba de utilizar el baño como vehículo de purificación del cuerpo y para propiciar el espíritu. Los guerreros lo utilizaban antes de ir a la guerra, también en rituales de iniciación de la pubertad o antes de iniciar actividades importantes; pero es en Mesoamérica que sus raíces, inclusive su vigencia, están firmemente arraigadas.

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    La magia y la ciencia se fusionan en este ancestral arte terapéutico, mágico y místico, que tiene la virtud de operar en quien lo practica un cambio físico, mental, espiritual y emocional. En el Temazcalli la magia y la ciencia no son disciplinas separadas, forman parte de un conocimiento integral, de ahí que el Temazcal constituya un medio Terapéutico-Mágico-Místico, que tiene la virtud de operar en quien vive la experiencia, en el interior del baño de vapor, un cambio físico, mental, espiritual y emocional.

  • Medicina prehispánica

    La ceremonia culmina... los asistentes son recibidos en el exterior con abrigos que los cobijan. Recién nacidos de la matriz de la Tierra, son esperados y trasladados a un lugar tranquilo, para incorporarse serenamente a la cotidianeidad de sus días. Una sensación de tranquilidad y paz extraordinaria da cuenta de una experiencia profunda y significativa, pero no será el baño físico, sino el baño interno el que acaricia el alma o el espíritu de quien lo practica.

 
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