Más

Hermano Juan Elías de la Misericordia Divina

Recibir actualizaciones de Hermano Juan Elías de la Misericordia Divina
 

Aprende a vivir en plenitud y no perecerás

Publicado: 30/10/2012 13:21

vivir plenitud

¿Por qué escribiría hoy de Dios? Esta pregunta me ha resonado por mucho tiempo en mi cabeza y la he esquivado suficiente y no podía ya tratar de ignorarla, pues cada día era mayor su intensidad y me llevaba a decirme: "¿pero dónde escribo?"; pues lo hacía sólo para mí como algo que me ayudaba, sin embargo, esto ya no me llenaba y en mi interior algo me reclamaba.

Comencé a ver a mi alrededor y me di cuenta cuántas personas vivían por vivir, sin encontrar alguna razón para seguir y resignándose a estar como vegetales. Por otro lado, observé que habían muchos otros luchando por salir adelante, pero que muchas veces no eran felices.

Me encontré con este texto de la palabra de Dios: "Perece mi pueblo por falta de conocimiento", (Os, 4,6). Y entonces me cuestioné muchísimo, porque en la experiencia que tengo, que aunque no es mucha, sí es profunda, veo mi vida y digo: "¡vale la pena vivir!". No soy conformista quiero cada día más y por eso sigo respirando. Me levanto de la cama y trato de sacar el máximo de cada día: con sus altas y sus bajas, las buenas y las que no lo son tanto.

Y así es que me dije: "Hermano Juan Elías si esta vida que has recibido y en la que has descubierto lo maravilloso que es vivirla, ¿cómo puedes dejar que otros perezcan por desconocimiento?". Y no es que las personas no sepan de Dios; lo que sucede es que hay muchos que no han gustado y visto ¡qué bueno es el Señor! No han experimentado su cercanía y su intención de colmarles en totalidad y darles plenitud.

Desde ya quiero agradecerte en nombre de "Aquel que da vida", que te tomes un poco de tiempo para que juntos hagamos un incomparable viaje por el mundo de la vida. Te aseguro que si te atreves a recorrerlo de principio a fin, no habrá nada en este mundo que pueda robarte o expropiarte lo más valioso que tienes y esa dignidad que por mucho tiempo has llevado en un saco, viviendo como mendigo sin darte cuenta de que eres rey, hijo del gran Rey, te hará la persona que siempre has querido ser.

Y cada vez más me convenzo que si adquirimos esta sabiduría de "saber vivir" y pedimos un corazón sensato que calcule lo que es importante y lo diferencie de lo urgente, pero también lo ubique ante lo vital, no habrían días, que aunque grises o incluso negros -así como los blancos y llenos de luz-, en los que al final diríamos: ¡GRACIAS!

Por la gracia de Dios, hoy podré compartir estás meditaciones y te reto a que vivas en plenitud; de modo personal te hago la invitación. Me dirás que no sabes cómo o que has intentado muchas cosas y fórmulas y que incluso pareciera que Dios se olvidó de ti. Entonces, te digo que puedes tener razón en muchas cosas, pero en la medida que conozcas a Dios y no solamente lo que se dice de Él, le comenzarás a amar y eso hará que seas dichoso. A mí me ha sucedido que tengo que compartir su amor porque siento que si no lo hago, ¡exploto!

Sin más, me he decidido a escribirte y en medio de un mundo que ha buscado la realización en tantas cosas y no ha logrado más que insatisfacción a grandes escalas, quise brindarte esta oferta que ha cambiado mi vida y que en realidad llenó todos mis vacíos y hasta hoy colma mis aspiraciones más profundas y las que no lo son tanto, -aunque hoy este tema parece no tener cabida-, me atrevo a alzar la voz fuerte y claro y decirte:


Tú eres importante y hay un plan hermoso para ti y quiero que juntos lo descubramos. No le creas a esos pesimistas, ni sigas diciendo cuán grandes son mis problemas, sino que comiences a decir: Problema, enfermedad, angustia, estrés, tú no eres eterno, ¡ETERNO ES MI DIOS!

Y así como canta una salsa:
"Yo no te pido un salto en el vacío,
yo no te pido apuestes a la suerte,
sólo te pido tiempo en conocerme
".

Y entonces puedas darle la oportunidad a Dios y dártela a ti también, para que a través de este espacio de escritura creas que Jesús es el Cristo, el Hijo de Dios, y para que creyendo tengas vida en su nombre (Jn 20,31).


¿Qué te pareció este blog?
Mira qué opinan otros y deja tu comentario aquí

TAMBIÉN VE:

GALERÍA RELACIONADA:

Loading Slideshow...
  • Por Diana, la astróloga

    Sí, es posible. Esta afirmación que parece un derroche de optimismo en realidad es un hecho probable y casi científico. Lo divino siempre actúa a través de nosotros mismos. Los milagros indefectiblemente parten de nuestro interior, es decir del alma que Dios nos ha dado. En la vida cotidiana se manifiesta a través de nuestras acciones. "Milagrosamente" las fuerzas divinas superiores están instaladas en nuestras vidas y accionan a causa de nuestra fe. En un mundo que parece un tanto perdido, la esperaza y la fe se convierten en palabras demasiado abstractas, pero hay un mundo mejor formado por personas que sin llegar hacer absolutamente puras, luchan para que la esperanza y la fe no sean solo palabras.

  • La Virgen que cuida enfermos

    "Fui durante muchos años enfermera del turno de la noche en el Hospital Ángeles de la ciudad de México D.F. En el invierno del 76 durante una noche de tormenta en la que me tocó estar de guardia, los pasillos del hospital se veían muy solitarios y había en el aire una especie de intranquilidad. De pronto, veo salir de una habitación a una mujer vestida con ropas azul claro y con una larga trenza rubia que parecía iluminar la oscuridad del pasillo. No sé por qué tuve un extraño impulso y la necesidad de acercarme y tocarla, entonces ella me miró con los ojos más dulces que he visto en mi vida, y me dijo con una voz melodiosa: "no te preocupes, Laura, tus pacientes estarán muy bien" (sigue la historia...)

  • La Virgen que cuida enfermos

    Luego la deliciosa mujer se perdió en los cuartos del ala azul. Lo maravilloso de esta experiencia fue que cuando le comenté lo sucedido a una de las enfermeras más antiguas del turno de noche, ella me dijo con toda naturalidad que esa mujer de la trenza rubia era la Virgen que paseaba por las habitaciones durante las noches de tormenta para traer tranquilidad a las personas internadas. Desde esa noche creo absolutamente en los milagros y espero siempre volverme a encontrar con la divina Virgen que sabía mi nombre y que acarició mi corazón". Este testimonio pertenece a la enfermera Laura Alcuza, residente del DF.

  • La Virgen sana enfermos

    Existen muchos relatos en los cuales la Virgen María se aparece para traer paz al alma de las personas que sufren. Se dice que los caminos de Dios son insondables y que él y Cristo accionan a través de nosotros mismos. Un periodista argentino que falleció el año pasado llamado Víctor Sueiro recorrió durante años el mundo buscando testimonios sobre milagros. En unos de los pasajes del libro "Milagros más que nunca", el escritor relata las vivencias de la madre de un niño desahuciado que le pidió a la Virgen la salvación de sus hijos. Y ella les concedió los milagros. Uno de los relatos más impresionantes es el de la doctora Achaval. Ella tenía a su niño internado en la sala de oncología del hospital Gárrajan de la ciudad de Buenos Aires. "Mi Danielito tenía un cáncer terminal. Todos habían perdido la esperanza y esperaban que en cualquier momento mi niño se fuera (sigue la historia...)

  • Angelito cuida enfermo

    Extrañamente y a pesar de mis grandes conocimientos en el terreno médico, yo era la única de la familia que conservaba la esperanza y que interiormente sabía que había una pequeña posibilidad para mi hijo. Esa tarde en la que todos lo lloraban como si ya se hubiera muerto, dejé a mi Danielito solo y fui hasta la capilla del hospital a prometerle a Dios que si salvaba a mi niño, yo entregaría mi vida para curar a todos los chicos enfermos. Volví caminando y en el pasillo me encontré con los seres que lo amaban muy desesperados. Entonces con la mayor seguridad del mundo les prometí que Daniel no iba a morir y así fue. Mi muchacho ahora tiene 30 años y ya me dió 2 nietos. Esa tarde en que su salvación parecía imposible, cuando entré a su habitación él estaba despierto. Me dijo con su vocecita de duende que en sueños lo había visitado un ángel y que entre caricias y sonrisas lo hizo sentir mejor. A partir de la milagrosa salvación de mi hijo nunca dejé de poner a mis pacientes en la manos me Dios y los resultados están a la vista. Soy una doctora muy exitosa. Les cuento que mi Daniel también es un maravilloso médico pediatra".

  • Milagros del ángel guardián

    Los milagros que Dios, la Virgen y Cristo realizan a través de nuestra propia fe se dan de manera mágica e inesperada. Miriam del Hospital Alemán relata lo siguiente: "Era una noche de tormenta y yo dormía junto a una ventana. En un momento en el que la lluvia y el viento eran muy fuertes, de pronto, me levanté de la cama como impulsada por una fuerza superior y vi con desesperación como el cristal de la ventana se rompía y los vidrios caían como puñales sobres las frazadas. Entonces supe que mi Ángel guardián y que mi fe inquebrantable en él me habían salvado de quedar debajo de los vidrios en punta". Generalmente, la gente viene a mi consultorio a contarme sus historias, y en sus dichos a veces hay muchos relatos fantásticos. No tengo el espacio suficiente para contarles mis experiencias pero sí puedo decirles que el milagro es posible y que nosotros mismos somos sus artífices.

  • Milagros de la vida cotidiana

    En un edificio del barrio de Caballito de la Cuidad de Buenos Aires un niño cayó del noveno piso por el hueco del ascensor cuando los vecinos, su madre y el portero corrieron desesperadamente a buscarlo en la planta baja, lo encontraron un poco asustado, pero perfectamente sano y milagrosamente lúcido, entonces el niño llamado Brian con voz muy temblorosa les dijo que antes de llegar al suelo lo había sostenido "un colchoncito de plumas y que en el aire se sentía un perfume muy rico". ¿Fue un ángel? o ¿fue la Virgen? , ¿quién sabe?, pero por las dudas no nos olvidemos del milagro de la fe que definitivamente lo mejora todo en la vida.

 
SIGUE VOCES