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Cómo amar más cuando el materialismo abunda

Publicado: 28/11/2012 09:25

amar materialismo

En mi país ha estado lloviendo y esto ha causado que muchas familias afectadas por la inundaciones hayan perdido sus enseres y hasta sus casas. Hace unas semanas, también les sucedió a otros países con el paso del huracán Sandy, así que los desastres naturales están a la orden del día.

Esto definitivamente podría llevarnos más allá de la tristeza y la melancolía, hasta la desesperación, ya que por todo lo que se ha trabajado -en un abrir y cerrar de ojos-, se pierde. Y pareciera que a nadie le importa.

Hemos llegado a un punto de insensibilidad que hoy los comerciantes anuncian ofertas, Viernes Negro, y cosas como: que la felicidad está en el tener y "comprar y comprar" cosas que ni siquiera necesitamos, pero lo peor es que nosotros creemos este mensaje falaz. Al final del día nos percatamos que esas cosas no son suficientes, que ante lo importante, todo eso es un accesorio.

Muchos han olvidado que la vida es para ser vivida y no para ser absorbida por el materialismo irreverente que nos ha llevado a la despersonalización, sobre todo en esta época navideña. El afán de tener es cada vez mayor creando insatisfacción y dependencia hasta asfixiarnos.

¿Cómo escapar de esta maquinaria infernal?
Afortunadamente, la Iglesia Católica nos anima a salir de lo cotidiano para elevar nuestra mirada más allá y nos señala un tiempo especial que nos viene como "anillo al dedo". En medio del trajín diario nos invita a la reflexión, a interiorizar y redescubrir que sólo a través del amor podemos realizar nuestros sueños; sueños de grandeza y vida buena, sueños de alcanzar nuestras metas, propósitos y nuestro deseo de siempre querer más.

Y si queremos siempre más, ¿cómo amar más cuando el materialismo abunda?
La respuesta la podemos obtener en esta época que llamamos Adviento, que nos recuerda cuando el Emperador visitaba una localidad y la gente tenía cierta preparación, una serie de actitudes y actividades preparadas para recibirlo con honores. En la actualidad, el mundo entero nos preparamos para recibir con amor al verdadero Emperador, al Rey de Reyes y Señor de Señores: Al niño Jesús.

Así es que este camino de preparación llamado Adviento, nos lleva a amar más y pasa por varias virtudes: La alegría de la espera, la espera activa, la paciente confianza y el amor vivo, que a lo largo de las siguientes semanas iremos viviendo en la liturgia.

Les hablo de una propuesta que no es nueva, pero sí efectiva y válida para hoy como ayer y lo será siempre; porque nunca pasará de moda.

Es que el amor no es una moda sino la forma única por la que se puede ser feliz ante la vida. Es la manera de descubrir que hay más alegría en dar que en recibir, pero no dar cosas sino en "darnos nosotros", como lo hizo Jesús que vino al mundo por nosotros y por amor se entregó por mí, por ti.

Esto en contraposición al materialismo que nos quita y engorda a otros, descubrimos que por medio del amor adquirimos un tesoro que ni el ladrón puede robar ni la polilla corroer.

Es una tarea que no podemos realizar solos, pero el Señor viene en nuestro auxilio. Y nos lo remarca en las enseñanzas del apóstol San Pablo en 1 Tes 3,12-13, donde dice:

"En cuanto a ustedes, que el Señor les haga progresar y sobreabundar en el amor de unos con otros, y en el amor para con todos, como es nuestro amor para con ustedes, para que se consoliden sus corazones con santidad irreprochable ante Dios, nuestro Padre, en la Venida de nuestro Señor Jesucristo, con todos sus santos".

En el encuentro con Jesús vencemos todo miedo a la muerte o a la desgracia porque, sabemos que este amor no perece, ni caduca, es la llave que nos abre a otra dimensión, y nos permite socorrer al que sufre, al damnificado, al pobre, al enfermo, al comerciante, al médico, en fin, a cada ser humano, y abrirle los brazos y acogerlo.

Sé que no es fácil, pero si contemplamos al Señor Jesús aprenderemos a amar más y podremos trascender y llenarnos de alegría, esperanza y encendidos en amor vivo, hacer que este mundo sea mejor.

Estas actitudes es lo que esperamos trasmitir los católicos en Adviento y lo hacemos con muchos gestos y signos como por ejemplo la Corona de Adviento que encierra mucho:

  1. Lo circular: símbolo de Aquel que no tiene ni principio ni fin.

  2. Lo verde: el ciprés siempre vivo como el Señor de la Vida: Jesucristo

  3. Las velas: La iluminación que disipa las tinieblas.

Elementos que nos colocan en la actitud de Dios con nosotros: "La Misericordia".

Queridos lectores este tiempo, nos hace elevar la mirada a nuestro Redentor, pero también nos llama a ejercitarnos en el amor, y así veremos que la felicidad está a nuestro alcance.

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