Gabriel Sanchez Zinny

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Paradojas de la Cumbre de las Américas

Publicado: 2/05/2012 06:45

En el último Summit of the Américas, celebrado en Cartagena, Colombia se han visto muchas paradojas, e intercambios de roles históricos entre Estados Unidos y América Latina. Los países de la región llegaron a la Cumbre buscando establecer una nueva relación con Estados Unidos, una relación de pares, de iguales, que trascienda las últimas décadas de tensiones y en muchos casos imposiciones del gobierno americano. Latinoamérica ha crecido un promedio del 5% los últimos años, ha enfrentado la crisis económica con gran solidez, y está emergiendo como una región de prosperidad, crecientes clases medias y menor pobreza. La región buscaba ser tratada con respeto y sin actitudes condescendientes.

En este contexto, la mayoría de los países de América Latina reclamaron a Estados Unidos entablar un nuevo debate con respecto al narcotráfico. Aludían que el país del norte era el principal consumidor de drogas, el mayor exportador de armas utilizadas por los carteles; y sin embargo las muertes, crímenes, y demás atrocidades suceden del otro lado del Rio Grande. Varios líderes regionales, como los ex presidentes Cardoso, Gaviria y Zedillo, son miembros del Global Commission on Drug Policy, que fue secundada por muchos otros dirigentes de la región, donde proponían abrir el debate sobre la legalización y descriminalización del consumo de algunas drogas.

Sin embargo, si bien en el inicio de la gestión el Presidente Obama abogó por una nueva relación con la región, por un debate de iguales, por una relación consensuada, la Administración Obama cerró el dialogo sobre el tema, diciendo que ellos no creían en un cambio de política, ni que la legalización era la forma de avanzar. Es discutible cual es la mejor política, pero de poca relevancia es mantener un debate, y así lo manifestaron varios presidentes latinoamericanos, si una parte expresa desde el comienzo que no está abierta a acercar posiciones o cambiar posturas.

Dijo Obama, "creo que es legítimo tener una conversación...pero para mí personalmente, y para mi Administración, la legalización no es la respuesta" - evidentemente el diálogo no se dio, ni tampoco la declaración y acuerdo final entre los jefes de estado.
Pero esta paradoja se invirtió al momento de hablar de Cuba. Si bien el reclamo de los países de la región era por un diálogo adulto, de pares, los únicos adultos en este tema fueron Estados Unidos y Canadá. No fue un tema ideológico. Presidentes de derecha e izquierda de la región se quejaron por la falta de participación de Cuba, y muchos amenazaron con no participar de la siguiente Cumbre.

Pero más allá de la opinión sobre Fidel Castro, o al juicio sobre el estado de la democracia y derechos humanos en Cuba, o la efectividad o no del embargo de Estados Unidos, el hecho es que todos los países firmaron libremente en el 2001 el Charter Democrático de la OEA, donde acordaron no invitar a la OEA - y por tanto a las Cumbres - a aquellos países de la región que no eran democráticos.

En Lima, Peru, en el 2001, todos los reunidos declararon unánimemente que la democracia representativa era la base para el imperio de la ley, y la base constitucional de los miembros de la OEA, y que cualquier alteración constitucional o interrupción en el orden democrático en un país del Hemisferio es un obstáculo insalvable para la participación de ese gobierno en el proceso de las Cumbres de las Américas.

Esa fue la postura de Estados Unidos y Canadá. En los países adultos los acuerdos y contratos se respetan por todas las partes, y si se han convertido en obsoletos, se vuelven a negociar y firmar. Pero no se cambian según los vientos que soplen en cada momento.

Principalmente por estos dos temas, la Cumbre finalizó sin un acuerdo entre los países miembros, y sin claridad sobre que pasará en la próxima, confirmada para realizarse en Panamá. En Cartagena, el esperando diálogo de pares no se ha dado, veremos en la siguiente.

 
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