Gabriel Lerner

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Oscar: Michelle Obama no es Eva Perón

Publicado: 25/02/2013 19:06

michelleobama

Este domingo, Michelle Obama sorprendió al mundo al comparecer en la entrega de los premios Oscar, luciendo un diseño del indoamericano Naeem Khan, con un flequillo reciente y rodeada de una docena de jóvenes bellos y uniformados cuya función nadie explicó en el momento.

Para muchos, fue el punto culminante de la jornada, en que los miembros de la Academia de Artes y Ciencias cinematográficas anunciaron a los ganadores del año.

La comparecencia de la señora, cuya relevancia proviene de estar casada con el Presidente de Estados Unidos, fue una nota disonante. Populista, errónea. No muy importante, pero errónea al fin.

Y especialmente, nada característica de esta mujer, una brillante abogada y activista social por muchos años en su natal Chicago.

Entonces, es cierto, la comparecencia sorprende, pero por ser inadecuada.

Obama anunció el último y más importante premio de la jornada, el que los miembros de la Academia depararon a un filme llamado Argo, cuyas principales virtudes fueron: su tema, la creación de una película (como el ganador del año pasado, El Artista), terminar felizmente, cambiar la historia del mundo, vengar que a su director no lo hayan nominado.

Hollywood, como he descrito en blogs anteriores, es una fábrica de sueños, origen y vértice del sistema de las estrellas, aún existente. Eso, sin negarle las virtudes de entretenimiento barato y rápido.

Pero vende irrealidades. Sus famosos lo son por ser atractivos; algunas veces por ser buenos actores o contar buenas historias. Hasta aquí su mérito.

Se podría decir que la participación de Michelle Obama fue privada. Pero no estaba representándose a sí misma. Era una transmisión desde la Casa Blanca en Washington. Era una actuación oficial.

Entonces, desde el punto de vista de la Casa Blanca, ¿cuál era el propósito de la participación en la fiesta de los Oscar?

Se conoce la amistad entre algunos poderosos productores cinematográficos, que son también generosos donantes del partido Demócrata, y el Presidente. Eso podría explicar la facilidad del acceso al mandatario y su familia y seguramente la celeridad del trámite.

Pero no contesta el motivo ¿por qué participó la señora?

Como tampoco lo contesta que el expresidente Bill Clinton participó en otra entrega de premios - los Golden Globe- el 13 de enero.

Entonces, fue un golpe de populismo, a la caza de simpatías.

Así como Hollywood mostró su cercanía al gobierno, éste, en la figura de su representante, quiso ser parte del cosmos mágico de la fama y la celebridad. Quiso ser parte de la industria de sueños y diversión que estábamos presenciando, mil millones de personas de todo el mundo.

Fue un populismo de millones de dólares.

Sorprende.

El tatarabuelo de Michelle Obama, Jim Robinson, fue esclavo. Ella es una exitosa abogada y buena madre. Estudió en Princeton y Harvard. Apoyó los derechos civiles de las personas LGBT antes de que eso fuese aceptado socialmente. En 2010 tuvo la valentía de declarar la guerra a la obesidad, con la campaña Let's Move, lo que valió el ataque conjunto de industrias de la comida chatarra y los lunáticos de siempre. Hace una labor importante y fuera de los reflectores - por las familias de los militares, especialmente las de muertos y heridos. Ha sido activista comunitaria por muchos años. Sabe de qué estoy hablando.

¿Entonces? ¿A qué se está jugando?

Porque usted, señora Obama, no es Eva Perón.

Usted no es Evita.

 

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