Elio Leturia

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A cada muerto con su tema

Publicado: 02/11/2012 11:10

dia de muertos

¿Cuándo celebramos el día de los muertos?

Para mí, siempre fue un día a inicios de noviembre; para ser más específicos, el 2 de noviembre.
Nada fuera de lo común ocurría ese día. Al contrario, el día anterior, día de Todos los Santos, era feriado. No había que ir a trabajar o a la escuela. Muchos bancos y oficinas públicas permanecían cerrados.

Era un día de primavera, ya que yo crecí en el hemisferio sur, donde las estaciones suceden en modo contrario. En esta fecha se recordaban a nuestros seres queridos que ya habían pasado a mejor vida y la mejor manera de recordarlos era visitando sus tumbas en el cementerio y llevarles flores. Todo eso se hacía el día anterior, el día festivo.

Pero llego a los Estados Unidos y el día de los muertos es toda una celebración en las comunidades mexicanas. Celebran con calaveras de azúcar, con esqueletos de papel picado, con el pan de muerto. Celebran con beneplácito al construir sus altares en los que colocan muchos objetos que pertenecieron al difunto.

Celebrar la muerte, especialmente con comida, me parecía tan extraño. Pero en realidad lo que me contaron siempre era que celebraban la vida que el muerto había tenido en este mundo, con alegría, no con tristeza.

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Igualmente seguía siendo peculiar porque yo extraño a mis muertos, y la idea de que ya no se encuentren entre nosotros me llena de tristeza. La comida trae felicidad. "Barriga llena, corazón contento", reza el dicho. Entonces, si comer trae alegría, no va con la pena de no estar con la persona que se fue. Una pena que se torna en melancolía, y que termina en contemplación.

Es que cada cultura tiene sus costumbres, valores y sabores y en lo que respecta a los muertos, la cultura mexicana es muy particular y diferente.

Es, para mí, como vivir cerca de un cementerio. Yo lo considero macabro. Si viviera cerca a uno sentiría que de pronto, una noche de éstas o de aquellas, al llegar a mi casa tarde, me podría encontrar con una escena como la del video "Thriller" de Michael Jackson.
Quizá traigo traumas de la niñez, pero lo siento así.

Hace muchos años, cuando buscaba vivienda para comprar, recuerdo que la agente de bienes raíces me llevó a una casa muy simpática que justamente quedaba al frente de un cementerio. "Es una zona muy tranquila", me dijo, sonriente. Claro, los muertos pasan sus días y noches en silencio, pensé.

Pero por más silenciosa que sea la zona, yo le dije muy claramente que se abstuviera de mostrarme propiedades cercanas a un camposanto. Llámenlo tonterías, pero no crecí con cementerios cercanos a zonas residenciales. Siempre se encontraron en las afueras de la ciudad, e ir a visitar a los muertos requería de tiempo.

Afuera del cementerio se encontraban las vendedoras de flores y era la parada obligatoria antes de ingresar. Uno nunca llega al cementerio con las manos vacías. No llevas comida, sino flores: rezas, reflexionas, caminas por las diferentes tumbas. Incluso dices: "Ya visitamos a la abuela, ahora vamos a la tumba de la tía María y del tío Oscar".

Y así pueden pasarse las horas, recorriendo altares mortuorios y dejando flores en las diferentes tumbas, siempre con un espíritu sobrio y callado, y muy respetuoso. No se escuchan risas ni voces fuertes. Sólo el viento y el olor tenue de las flores, que como los que se encuentran bajo tierra, llegan preparadas a morir.

(Fotoilustración por Elio Leturia)

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  • Hoy llegan los muertos y no precisamente para asustar, llegan para comer, compartir y convivir con los vivos. Conoce más acerca de esta tradición mexicana, en la cual, el dolor, la tristeza por el ser querido que partió al mundo de los muertos y el llanto se entremezclan con el colorido, la fiesta, la alegría y la diversión.

  • Los mexicanos agasajan a los muertos con comida. Es habitual encontrar ofrendas en las que se ofrece mole de guajolote, tamales de distintas clases, frijoles, arroz y tortillas o el platillo preferido del difunto.

  • Antes de la medianoche del día primero de noviembre las mujeres y los niños se dirigen en silencio al cementerio llevando las ofrendas para sus muertos. Sobre las tumbas de sus deudos irán colocando con cariño y recogimiento las ofrendas florales, así como los alimentos que tanto gustaron en vida al difunto.

  • Sobre las tumbas es común elaborar un altar en el que se encienden velas de cera, se queman incienso en bracerillos de barro cocido y se pone la ofrenda: comida, bebidas, imágenes religiosas y la foto del difunto.

  • En Michoacán aún se conservan las tradiciones prehispánicas. Los purépechas creían que el lago de Pátzcuaro era tan bello que era la puerta al cielo y por la isla de Janitzio bajaban los dioses a la tierra. Las familias gastan la noche entera del 1 y 2 de noviembre en los cementerios.

  • Los altares se cubren con manteles multicolores hechos de papel de china picado. Se colocan encima imágenes religiosas, fotografías de los difuntos y velas y se adornan con la flor típica de muertos, el cempasúchil o cempoalxúchitl.

  • Pero el mexicano no sólo deleita con comida a sus muertos, se sienta a la mesa con él, comen, beben, escuchan música y platican sobre las tumbas, en una frase, conviven con sus muertos.

  • Es un espectáculo magnífico el que se vive en los panteones, pero el día de muertos es para muchos una ocasión de reflexión, de arrepentimiento o de desahogo frente a la tumba del ser querido que ya no está.

  • Los altares generalmente están dedicados a alguna persona en especial y se suele colocar alguna foto suya, pero también se acostumbra dedicar ofrendas a personajes públicos como es el caso de Diego Rivera, Frida Kahlo o Pedro Infante.

  • Todo altar de muertos debe incluir las bebidas para saciar la sed del muerto y darle también el gusto de tomar eventualmente un buen trago. La bebida más común es el agua simple y pura.

  • Es común encontrar en los mercados y otros sitios públicos calaveras de dulce hechas con azúcar, agua hervida y limón con diferentes nombres, mismos que pueden ser los de amigos y parientes que participen en la puesta del altar.

  • El tradicional pan de muerto tiene su significado, la forma circular que tiene simboliza el ciclo de vida y la muerte de los seres humanos, mientras que los huesitos elaborados con masa y escarchados con azúcar representan las lágrimas por nuestros difuntos.

  • La Catrina originalmente llamada La Calavera Garbancera, es una figura creada por José Guadalupe Posada y bautizada por el muralista Diego Rivera. Es cada vez más común verla plasmada como parte de celebraciones de Día de Muertos a lo largo de todo el país.

  • Las calaveras literarias también son otra manifestación popular en México: versos satíricos creados por el pueblo para burlarse en vida de los políticos ladrones, los funcionarios corruptos y de la propia muerte.

 
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