Más

Diana, La Astrologa

Recibir actualizaciones de Diana, La Astrologa
 

Ritual para limpiar el aura: Los Hechizos de Diana

Publicado: 30/07/2012 13:38

Ritual Limpiar Aura

La amatista es un cuarzo púrpura, utilizado desde los tiempos antiguos para fines mágicos y curativos. Es reconocida como una de las piedras de contenido más espiritual y la más eficaz para favorecer la meditación, calma los miedos y aplaca las grandes turbulencias emocionales. Teniendo en cuenta su alto potencial energético, es una gema ideal para tener en casa y para ayudar a eliminar las energías negativas.

Vamos a utilizar su poder protector en un ritual para barrer con las energías negativas que pudiéramos acumular, y limpiar nuestra aura.

Necesitarás entonces una amatista, que puedes conseguir en una tienda de gemas, no hace falta que sea de tamaño importante, puede ser pequeña; un incienso de sándalo, una vela blanca, agua de rosas (sumerges pétalos de rosa fresca de cualquier color, menos amarillo en un bowl con agua tibia, lo dejas un estacionar unas horas y luego lo cuelas); miel y un puñado de sal.

La noche anterior al ritual, descarga la gema, dejándola una noche entera dentro de un vaso con agua y sal, y al día siguiente la expones un par de horas al sol, para potenciar sus efectos. También llena un bowl con agua mineral o de manantial tibia, que no sea del grifo; agregas los pétalos de rosa y lo dejas en reposo durante la noche.

Cuando los elementos están listos, al día siguiente, cuela el agua de rosas y pasa la preparación a una jarra, junto con unas gotas de miel y un puñado de sal. Enciende una vela blanca y el incienso. Quítate la ropa y acerca tu cuerpo al humo que desprende el sándalo, para purificarlo. Luego toma la amatista y pásala por todo tu cuerpo, como si fuera el jabón de baño. Cuando terminas, deja la gema cerca del incienso y de la vela. Para finalizar el ritual, báñate con la preparación de agua de rosas y deja que tu cuerpo se seque naturalmente.

Una vez que terminas con esta purificación, te sentirás con más energía, recuperarás tu vitalidad física, mental y espiritual.

GALERÍA RELACIONADA:

Loading Slideshow...
  • El Reiki estimula, mediante la imposición de manos, el poder sanador que reside dentro del cuerpo humano. <br>¿Cómo poner en contacto esa energía vital sanadora con el cuerpo del paciente? A través de un terapeuta, que se convierte en el encargado de infundir la energía vivificante, empleando sus manos.

  • Una vez que una persona ha sido entrenada por un Maestro para ser canal de Reiki, esa energía vital concentrada fluirá por sí misma a través de sus manos, manteniendo esa habilidad por el resto de su vida.

  • La persona es sólo el canal de energía de esa fuerza de la naturaleza fluyendo en uno mismo, su trabajo es propiciar el contacto de la energía, sin intervenir más que como su portador, es por eso que para practicar Reiki no se necesita ninguna clase especial de fe, ni creencia, y sus beneficios pueden ser utilizados por cualquier persona, independientemente de sus creencias religiosas: el Reiki es un toque de amor que une, no que divide.

  • Los terapeutas Reiki afirman que a través de esta práctica, todas las personas pueden encontrar bienestar, mejorar su salud, acceder al equilibrio psíquico y a lograr estabilidad emocional, evolucionar de la manera más completa, en paz consigo mismos y con el Universo.

  • Además, es el complemento ideal para tratamientos médicos ya que acelera los procesos de curación, permitiendo con esto reducir la ingesta de medicamentos, influyendo favorablemente en el estado de ánimo de cualquier persona que tiene una dolencia.

  • La imposición de manos no es el único método de curación que se utiliza, pero sí el más conocido y directo. Sin embargo, a medida que un iniciado en la práctica de Reiki incrementa su capacidad de transmisión de energía y su sensibilidad, accede a niveles más complejos de curación, que incluyen estar capacitado para trabajar a distancia y enviar energía con el pensamiento, sin la necesidad de estar en contacto físico con el paciente.

  • Las culturas orientales comprendieron desde siempre que el hombre está integrado al Universo como parte de él. Dentro de esa visión, el cuerpo es una unidad dinámica de energía, y todo lo que ocurre en su interior repercute de manera diferente en cada una de sus partes: no reconocen las enfermedades como un hecho aislado; en cambio, la medicina occidental, realiza tratamientos localizados, sin reparar que el cuerpo es un todo, compuesto de órganos que interactúan unos con otros.

  • Es por ello, que cuando acudimos al médico para resolver un problema respiratorio, por ejemplo, es bastante inusual que se tenga en cuenta, además de los estudios correspondientes, el estado emocional y espiritual del paciente.

  • En el Reiki, no existe un diagnóstico previo al tratamiento, ya que la transmisión de energía no se realiza a nivel de la conciencia, ni de la razón: la energía se moviliza por sí misma hacia los centros del cuerpo que la atraerán naturalmente, por eso es que se restablece la armonía del cuerpo, de la mente y del espíritu.

  • Los especialistas en Reiki, dicen que el poder sanador de Jesucristo es la prueba más contundente del efecto curativo que se produce al tomar contacto directo con la energía primordial que emana la vida, y de la cual nuestro Señor, junto a su infinito amor, era portador.

TAMBIÉN VE:

 
SIGUE VOCES