David Ramirez

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A propósito de las elecciones: ¿qué realmente pasa en Ecuador?

Publicado: 14/02/2013 09:30

rafael correa

NUEVA YORK.- Este domingo los ecuatorianos iremos a las urnas para elegir presidente y renovar los escaños en la Asamblea Nacional en un marco de polarización político-social sin precedentes.

Rafael Correa en el gobierno desde hace 7 años busca la reelección por cuatro años más. El mandatario en ese propósito, hábilmente ha ido abriéndose paso aunque con prácticas no necesariamente democráticas sino más bien -siguiendo el principio atribuido a Maquiavelo de "el fin justifica los medios"- desentendiéndose de la ética y la moral para conseguir sus propósitos.

El gobierno de Ecuador, aprovechando los ingresos producto de los altos precios del petróleo en el mercado internacional, ha ejecutado obras de infraestructura en las áreas de vialidad, salud y educación. En efecto se notan las obras como también sus deficiencias por ejemplo, que algunas vías y puentes recién inaugurados, se destruyeron o se vinieron abajo con las primeras lluvias. De acuerdo a la oposición, hay sobreprecio y mala calidad en las construcciones.

El presidente ha acaparado todos los poderes del país. Sin desparpajo alguno, ministros del gobierno han pasado a presidir funciones en la reestructuración del Poder Judicial; el partido oficial controla el Consejo Nacional Electoral que a propósito, el domingo ensaya un nuevo sistema hecho a medida para favorecer al partido oficial Alianza País de mayoría en la Asamblea Nacional sede del Poder Legislativo. En síntesis, con la oposición estrangulada, Correa ha gobernado sin fiscalización y hoy, utilizando los recursos del Estado, los periódicos y canales de televisión privados que fueron incautados, promueve su reelección.

Un estudio sobre la corrupción en América Latina realizado por la Universidad de Vanderbilt y divulgado este jueves por el Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Miami revela que Haití, Bolivia y Ecuador constan entre los países donde el número de personas que dicen haber recibido un pedido de soborno en el último año superó el 40 por ciento. En el caso de Ecuador, establece el estudio, los sobornos se duplicaron en los dos últimos años. Del 21 por ciento en el 2010 pasaron a 41 por ciento en el 2012. Engrosan la lista de corrupción otros países como Argentina, Colombia y Venezuela.

El lunes de esta semana, sin que se hiciera un solo disparo y nadie sufriera un rasguño,19 reos encausados por crímenes y narcotráfico escaparon de una cárcel de alta seguridad en Guayaquil. El Ecuador registra índices alarmantes de inseguridad por el incremento del sicariato y el tráfico de drogas a raíz de que el gobierno abriera las fronteras con Colombia y Perú.

Se advierte que Ecuador ha sido tomado como epicentro de los carteles luego que no se renovara el acuerdo de cooperación binacional, mediante el cual, Estados Unidos operaba desde el aeropuerto de Manta, los vuelos de control del narcotráfico en toda la región. En febrero del 2012 la policía italiana incautó 40 kilos de cocaína que estaban encubiertos en la valija diplomática de Ecuador. El caso estremeció al país y aún no se ha podido esclarecer, cómo en la correspondencia oficial que maneja la Cancillería, se pudo colar la droga.

Es vergonzoso que la comunidad internacional perciba al Ecuador como al país del eterno carnaval de los escándalos, sumido en la inestabilidad y el aislamiento internacional. Sorprende que el proyecto político por el que los ecuatorianos votamos mayoritariamente, se haya convertido a la vuelta de 7 años en un calvario en el que la gente ya no resiste más impuestos.

Al margen de la cirugía estética con la que se pretende encubrir la realidad, Ecuador vive aterrado por la falta de seguridad y los casos de corrupción. Donde se ponga el dedo salta el pus. En la víspera del proceso electoral, la desconfianza y el miedo van de la mano en medio del tufo generalizado de que lo que debe ser una jornada de expresión democrática el próximo domingo, tiene visos de todo lo contrario. Los ecuatorianos que vivimos en el exterior percibimos perturbados, como la prepotencia se ha consolidado como la forma más contumaz de violación de las leyes por parte de quien juró respetar y defender la Constitución.

Históricamente, ni los gobiernos más sectarios coartaron las libertades básicas de los ciudadanos. Nunca como hoy son encarcelados y acusados de terrorismo quienes hacen oposición, como tampoco hay antecedentes sobre el cierre de medios de comunicación y persecución a los periodistas.

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