David Castro

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Teorías conspirativas sobre el resultado Pacquiao vs Bradley

Publicado: 14/06/2012 12:44

Por lo general, los deportes son simples. Se gana o se pierde. Pero el boxeo no. Lo único incuestionable entre las cuerdas es un nocaut. Aunque hay ocasiones que hasta a eso le dan la vuelta.

Así es que el resultado no siempre está en manos de los peleadores. Esto crea el espacio para decisiones aparentemente inexplicables, como la que sucedió el pasado sábado en el combate Pacquiao vs. Bradley. Pero las teorías de conspiración nublan en vez de arrojar luz.

Hay teorías que podrían parecer bien fundamentadas, pero se derrumban al utilizar un poco de razonamiento. Se ha rumorado en tiempos recientes que Bob Arum, no Manny ni Floyd, es el verdadero obstáculo de Pacquiao vs. Mayweather. El presidente de Top Rank dirige las carreras del filipino y de Tim Bradley. ¿Qué mejor manera de seguir evitando el mega combate que elaborar la necesidad imperiosa de una revancha entre Pacquiao y Bradley? Se crea un resultado sorpresivo, pensaría Arum, y entonces se puede promover la revancha como determinante en la carrera del 'Pacman'.

Pero para aceptar esa conclusión hay que creer ciertos puntos. Primero, que Arum pudo convencer a ambas esquinas de su plan antes de la pelea. Esta teoría se desmorona cuando consideras la naturaleza humana, especialmente en estos tiempos de conectividad.

No estamos ante espías u oficiales de gobierno que toman un juramento de silencio. Estamos hablando de atletas, entrenadores, preparadores físicos, más todo el séquito que rodea a los boxeadores. ¿Debemos aceptar que en ningún momento hubo una filtración; alguien que hablara de más; un mensaje en Twitter o Facebook; un comentario a un familiar o conocido; o alguna indicación en una entrevista que delatara el plan?

Además habría que aceptar que otras personas o entidades involucradas en el evento -- HBO, el MGM Grand, anunciantes, agencias de publicidad y mercadeo -- también guardarían silencio. Y sobre todo, que el propio Pacquiao subiría al ring consciente de que iba a perder, a menos que pusiera a Bradley sobre la lona.

Pues bien, quizás el círculo conspiratorio era reducido. Vamos a suponer que sólo fue Arum o un agente de él quien "compró" a uno, dos o todos los jueces. Está claro que por el dinero se han hecho infinidad de cosas. Pero tiene poco sentido pensar que tres veteranos oficiales arriesgarían sus carreras por unos cuantos dólares. Más aún en una de las peleas de más visibilidad del año, en la que cualquier resultado extraño daría paso a precisamente el tipo de especulación que hemos visto.

Esto no quiere decir que Arum no está siendo deshonesto cuando vocifera que quiere investigar a fondo la decisión. Sus quejas son transparentes. Arum no ha sido tan exitoso en ese negocio sin pensar dos o tres pasos hacia adelante. Pacquiao o Bradley, Arum siempre iba a ganar.

Pero eso no quiere decir que existe todo un andamiaje conspiratorio que llevó inexorablemente al resultado que vimos el sábado. Aunque no es tan divertida, la explicación más clara es la más simple: dos de los tres jueces simplemente vieron otra cosa.

 

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