Christopher Barquero

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¿Te doy un consejo?

Publicado: 27/11/2012 09:00

Consejo

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Algunas personas no avanzan en muchos aspectos de sus vidas, porque están más que preocupadas en involucrarse, opinar, criticar y tratar de resolver vidas ajenas, en vez de enfocarse en la suya, solucionarla y salir adelante.

La cosa es que además se frustran, enojan e inquietan porque la otra persona no hace lo que le dicen, no reacciona como ellos esperan o si lo hace, a los días o semanas regresa a las andadas, sea cual sea la situación que debe resolver. Todo, porque si una persona no está lista para recibir, simplemente no puede hacerlo. Pero pocos son los que realmente entienden eso.

Cuando se trata de compartir nuestra sabiduría, nuestro amor o incluso nuestra crítica con las personas que forman parte de nuestro entorno -familiares, amigos, compañeros de trabajo- necesitamos preguntarnos a nosotros mismos si realmente ellos están abiertos y listos para recibir lo que sea que tengamos para ofrecer. O si con nuestro consejo, punto de vista o comentario, más bien, en vez de ayudar, estamos dificultando el proceso de aprendizaje perfecto que esa persona tiene.

Y digo perfecto porque siempre hay que considerar que a cada quien le llega su momento y que si no estamos preparados para dar un paso adelante o avanzar respecto a una decisión es porque nosotros mismos elegimos no ver el mejor camino que la vida nos está poniendo en frente y que todo depende de nuestra actitud y voluntad.

Si no tomamos ese camino o esa persona a la que le hablamos no reacciona, hay que entender que por algo será que decide no avanzar. Puede que tú lleves varias vueltas en el maratón de la vida, pero otros apenas están calentando, otros poniéndose los tenis, otros van detrás o delante de nosotros y eso, es perfecto, porque cada quien da lo mejor de acuerdo a su experiencia de vida, de la manera en que han sido criados, su educación, su entorno, su capacidad para comprender y asimilar las cosas, actitud y aptitudes para con la vida; en fin, de todo el aprendizaje que ha ido acumulando. Bien dicen que la vida es un gran maestro, que si no aprendes la lección te la repite hasta que la asimiles, así que en algún momento te caerá el veinte o le caerá a los demás.

Es parte de la tolerancia y capacidad de comprensión que debemos de tener con nuestros semejantes y no afanarnos porque hagan, reaccionen o se conduzcan de la manera que nosotros lo haríamos. NO podemos esperar que los demás actúen como nosotros lo hacemos, ni que hagan lo que nosotros haríamos. No podemos tampoco depender de lo que nos digan los demás, por muy amigos del alma que sean, por muy familiares, cada experiencia de aprendizaje es única y las decisiones que tomemos deben brotar de nuestro yo interior, nuestra conexión con el que nos pulsa y nos impulsa.

Dice un proverbio chino: "Toma consejo de uno que sea superior a ti y de otro que sea inferior a ti y luego forma tu opinión". La cosa es analizar diferentes puntos de vista y sacar nuestras propias conclusiones.

Como bien dijo Leonardo Da Vincci: "Pide consejo al que sabe corregirse a sí mismo". Al pedir un consejo o darlo, trata de ser imparcial, porque muchas veces en medio de las crisis las personas solo buscan escuchar lo que desean escuchar, entonces buscan a quienes saben que les van a dar la razón o tomarán partido de la situación a su favor. Elige alguien que sea de tu confianza, que más que predicar con la palabra estés convencido que predica con el ejemplo, que tenga experiencia y una relación estable con la vida misma, consigo mismo.

Dar un consejo no es cosa de meternos o querer que los demás hagan lo que nosotros decimos, quizás lo que a nosotros nos funciona a los demás no, no hay reglas de vida ni manual al respecto. Un consejo es un don y una gran responsabilidad, ya que puede aportar o atormentar en la vida de la otra persona y la idea es siempre aportar.

Así que cuando des un consejo analiza si eres la persona correcta para darlo y tómate la responsabilidad de aportar, de dar tu mejor y objetivo punto de vista. Y si eres quien lo recibe, toma en cuenta que es solo un punto de vista no una verdad absoluta.

No toda persona es capaz de aconsejar, es decir, no a toda persona debemos preguntar nuestras inquietudes. Podemos compartirlas, escucharlas, asumir un diálogo, entrar en discusión, abrir nuestro corazón y demás. Pero no de toda persona debemos recibir sus palabras como un consejo, orientación o algo por el estilo. Es necesario discernir, ordenar lo que recibimos y clarificar las fuentes de donde vienen.

Si de lo que escuchas algo te aporta, quédate con eso, nada más; lo otro que se lo lleve el viento, quizás ese momento no sea el que debes asimilarlo todo como una esponja al agua o quizás eso que no quieres escuchar no te corresponde o piensa si no quieres escuchar porque es algo que no deseas afrontar.

También, cuando des un consejo, tienes que analizar delante de quién te encuentras; porque hay personas que preguntan porque son inseguras, hay otras que realmente están perdidas y otras que simplemente comparten para ser escuchadas.

Mucho ojo también, porque hay a quienes no les basta con involucrarse en las vidas ajenas y de seguro alguna vez has escuchado a alguien decir o de tu propia boca ha salido un: "No es por criticar, pero...". La crítica es uno de nuestros mayores bloqueos energéticos hacia nosotros mismos, que nos impide avanzar, continuar, recibir lo que es para nosotros. Así no solo el no entender el proceso o vida de los demás sino que criticarlos debe dejar de ser una mortificación de nuestras vidas ya que el afanarte y concentrarte en porqué ellos no ven las cosas como tú asumes que deberían de verlas o como socialmente se dice que deberían de reaccionar, te afecta, te desgasta y te aleja a ti de lo que deseas y el universo, la vida, la fuente, Dios, la energía, tienen para ti.

Sabemos que necesitamos dejar de criticar, así que intentamos endulzar nuestro juicio con palabras o expresiones bonitas. Pero el truco es aceptar y admitir que eres crítico.

Una vez que estés consciente de ello, entonces puedes comenzar a cambiar tu estado de la crítica a la observación imparcial. Incluso a la crítica para con nosotros mismos, que es muchas veces demasiado atroz. Analiza que te dices a ti mismo, ponte desde afuera y observa cuan duro estás siendo contigo mismo y descubre porqué.

La próxima vez, al aconsejar pregúntate si ayudas o dificultas a la otra persona.

Recuerda que todos somos únicos y que cada quien ve las cosas de una manera muy distinta, hay quienes son fuertes y no se angustian hasta que sea algo que realmente lo amerita, hay otros que se ahogan en un vaso con agua. Todo es perfecto, cada quien su momento y su modo de ver el aprendizaje de la vida. Nada con afán y no te tomes personal la vida de otra persona, suficiente tienes con la tuya.

¡Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar tu vida!

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  • 10. No me desquitaré con mis hijos las iras que me causen los demás o su papá. Los disfrutaré formando un equipo con ellos. Cada pequeño triunfo te va a fortalecer para el próximo paso. De los peores momentos, del más profundo dolor y de la decepción saldrá de ti una fuerza arrolladora y decidida a llevarte el mundo por delante. Una madre equilibrada y centrada es lo que necesitan los hijos sin padre.

 

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