Christopher Barquero

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No te tomes nada personal

Publicado: 06/11/2012 12:30

Nada Personal

nada personal

Para la mayoría de personas lo que los demás hagan o digan cuenta e influye en sus vidas de una manera directa y en algunos casos trascendentalmente. Es algo así como tener una cuenta en el banco en la que todos pueden depositar y está en nosotros si eso que nos depositan aumenta nuestros ahorros (eleva el autoestima, estado de ánimo, confianza, motivación) o los disminuye (nos desgasta provocando constantes reacciones irritables). Todo depende de las palabras que recibimos de quienes nos rodean y de las situaciones que se nos presentan diariamente. Incluso, de la importancia que le damos a nuestros propios pensamientos.

Nos pasamos la mayor parte de nuestra vida, sintiéndonos ofendidos por lo que alguien nos dijo, nos hizo, o pensó de nosotros y todo porque elegimos darle poder a los demás. Así de simple, no hay más.

Si eliges tomarte las cosas personalmente, estarás de acuerdo con todo lo que te digan y será importante para ti. Es típico que cuando te tomas las cosas o situaciones muy a pecho, te ofendes y reaccionas, por lo general, de una manera irritable, efervescente, sin pensar, lo que trae como consecuencia conflictos. Quieres defenderte y justificar tus acciones -como si fuera necesario estar justificando tus actos ante los demás- con la necesidad de demostrarles que tienes la razón y ellos están equivocados. Y todo esto es porque nos hemos acostumbrado a que necesitamos tener la aprobación de los otros, cuando en realidad la única aprobación que necesitas es la tuya propia.

Yo, por ejemplo, por años anhelé que todo me resbalara. Bañarme en vaselina era uno de mis mayores deseos, pero "gracias" una gran inseguridad que cargaba como un gorila en mi espalda, además de arrastrar un gran saco de baja autoestima y complejos, era complicado dejar de tomarme lo que los demás decían o hacían de una personal. Esto provocaba que siempre estuviera a la defensiva.

Con los años, la vida me hizo entender que suceda lo que suceda a tu alrededor, para vivir felizmente no hay que tomarse nada de una manera personal. Aplicarlo fue quitarme un gran peso de encima. Comprendí que hagan lo que hagan los otros, no lo hacen por ti: lo hacen por ellos mismos. Sus palabras son reflejo de su experiencia de vida y aprendizaje -y que yo sepa nadie calza tus zapatos ni ha estado en tu posición como para opinar o decirte que está bien o mal-. Pueden opinar, pero siempre será desde su óptica y lo que funciona para unos no funciona quizás para ti. Que quede claro que digan lo que digan, no se trata de lo que tú eres, sino de lo que ellos son. Considera siempre, antes de reaccionar, que las personas están llenas de prejuicios y nadie ve la vida con tu misma óptica, toma lo bueno de quienes te aportan y lo demás tíralo a la basura, no lo cargues, no lo asumas.

De hecho, las palabras ofensivas, los malos modales, conductas agresivas, personas mal humoradas, amargadas o los golpes hablan más de quienes los emplean que de aquellos que los reciben.

Cuando te tomas todo personal vives resentido con el mundo, con todos los demás. Es la típica sensación de todos están en mi contra, no me entienden, no me comprenden, nadie me quiere.
Cuando tomamos todo lo que dicen los demás o lo que sucede de una manera tan personal, perdemos la perspectiva de analizar, escuchar, interpretar la intensión de los demás y tomar decisiones en calma basadas en un análisis de qué es lo mejor. Le damos a los demás la capacidad de manejarnos emocionalmente, pero esto porque nosotros mismos lo permitimos, no porque ellos sean capaces, perdemos la perspectiva y claro está que además hay personas que saben cómo vamos a reaccionar y disfrutan entonces hacer o decir lo que tanto nos irrita para obtener nuestra tan esperada y predecible reacción.

Y es que las personas cargan su propia bolsa de basura y en vez de llevarla al tiradero, lo que hacen es irla arrastrando, acumulando y consciente o inconscientemente quieren regalarte un poquito a ti porque de pronto la carga es muy pesada. Todo lo que llevan en su interior como resentimientos, odio, rencores, furia, preocupación, desesperación, ira, culpa, lo usan en contra de los demás, porque no son capaces o no reconocen que es mejor ir sanando eso en el camino, deshacerse de todo lo que no corresponde o no aporta. Y si nosotros también cargamos una cantidad de basura similar, nos dejamos afectar y afectamos, es un círculo de personas totalmente heridas.

Por eso, cuando alguien te diga algo, analiza qué tanto de cierto tiene y sobre todo si esa persona está enojada más que contigo, consigo misma. Antes de reaccionar, de actuar, analiza, respira, aprender a luchar las batallas que debes y que sean necesarias, porque si peleas todas podrías terminar cansado para ganar las verdaderamente importantes. No gastes energía durante todo el día amargándote por cada persona o situación que te rodea.

Esto aplica incluso con nosotros mismos, ya que muchas veces somos nuestros peores enemigos, dándole lugar a pensamientos y sentimientos que no corresponden pero que afloran en medio de alguna circunstancia que no resulta ser lo que esperamos o deseamos.

Tomarse las cosas personal es tan grave que por ejemplo está comprobado sicológicamente que la mujer de un marido golpeador soporta la humillación mientras cree que ella es responsable de los ataques de ira de su compañero. Se lo toma personal, se siente culpable y asume que merece el castigo, desprecio o mal trato.

No te lo tomes personal cuando sientes que alguien te rechaza o desaprueba, recuerda que es muy probable que esa persona ve en ti algo que se niega a aceptar de sí mismo.

Si alguien te critica, posiblemente está viendo en ti algo que desearía ser o tener y entonces por eso su actitud negativa. Incluso si recibes elogios, no te los tomes personalmente. Como bien dice Miguel Ruíz, autor de "Los 4 acuerdos" -del cual precisamente el segundo es: no te tomes nada personalmente-: "Si alguien te dice que eres maravilloso, no lo dice por ti. Tú sabes que eres maravilloso. No necesitas que otras personas te lo digan para creerlo".

Y, si no lo sabes, empieza por reconocerlo, porque nadie más lo hará por ti. No puedes vivir pendiente de la aprobación ajena ni de lo que digan los demás de ti o tus actos.

Antes de tomarte algo a pecho o personal, piensa qué tipo de vida, situaciones, día está teniendo esa persona, porqué se comporta de la manera que está actuando contigo y con los demás, entiende que esa persona puede arrastrar y cargar muchas cosas que no tienen por qué afectarte a ti, aunque se desahogue contigo.

Una de las mayores fuentes de ofensas, es la de tratar de imponer el punto de vista de una persona a otra y guiar su vida, creernos con la suficiente experiencia siempre como para estar dando consejos no pedidos. El ego a veces nos domina y creemos ser el ombligo del mundo. Aprende a controlar que el mundo no gira a tu alrededor.

Date baño de vaselina y que todo lo que no aporte te resbale. Tú, solo tú, eres quien tiene la capacidad de controlar a qué le das poder en tu día, en tu vida. Incluyendo, como mencioné anteriormente, hasta a tus propios pensamientos. ¡Aguas!

Tenemos en nuestras manos la capacidad de elegir qué pensar, como interpretar las palabras de los demás, qué sentir, cómo comportarnos, cómo reaccionar, ya sea de una manera que nos perjudique o que nos beneficie. El poder está dentro e ti, únicamente en ti.

Cuando te acostumbres a no tomarte nada personalmente, no necesitarás depositar tu confianza en lo que hagan o digan los demás. Bastará con que confíes en ti mismo para elegir con responsabilidad. Empieza a elegir desde ahora. Elige estar bien!

Y recuerda: ¡Sonríe, agradece y abraza tu vida!

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