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Christopher Barquero

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El límite lo pones tú

Publicado: 30/10/2012 15:11

nick vujicic
La suya es una historia extraordinaria de valor que sin duda tiene la capacidad de cerrar la boca a todo aquel que se afane al "No puedo". Él es un testimonio viviente y real de que puedes vivir la vida de dos formas: lamentándote por todo lo que no tienes o disfrutando de lo que sí tienes.

Realmente: ¡tú eliges! Puedes estar pasando cualquier experiencia de aprendizaje de esas que la mayoría suelen llamar problemas o dificultades, pero te aseguro que si asumes que detrás de todo hay un propósito y que para algo la vida te lo está poniendo en el camino, todo tendrá sentido. Se trata de vivir, no de sobrevivir.

Y vaya que Nick Vujicic ha sabido dar ejemplo de lo que es vivir. Nacido sin brazos ni piernas, este joven australiano ha inspirado a miles de personas con su historia de esperanza y superación. Con su libro, "Una vida sin límites", motiva, brinda fe, entusiasmo e incita a la reflexión.

Sin duda, su ejemplo de superación se ha convertido en un ejemplo de vida para quien busca la felicidad verdadera. Vujicic, quien es conferencista y motivador alrededor del mundo, comparte su historia con la esperanza de que las personas encuentren en ella la inspiración suficiente para seguir su propio camino en la vida enfrentando los obstáculos que se les presenten.

Tanto en su libro como en sus conferencias, Nick cuenta que cuando nació, sus padres se angustiaron pensando en que nunca podría vivir una vida normal o productiva y se preguntaron qué era lo que Dios había planeado al crearlo. Pero con el amor de su familia, su enorme determinación y una fe inquebrantable, Vujicic logró convertir su discapacidad en "una bendición" que le permite llevar un mensaje de consuelo y esperanza alrededor del mundo. Un mensaje real de que tener actitud es una gran llave en nuestra vida, puesto que no solo lleva una vida completamente normal, sino que hasta practica disciplinas como el surf. (Míralo con tus propios ojos)

"Hoy mi vida es mucho más grande de lo que pude haber imaginado", comenta Nick quien en la adolescencia fue víctima de burlas y retos al parecer insuperables que le llevaron a caer en una honda depresión. Todos lo veían como un fenómeno e intentó suicidarse. "Me dolía el corazón, estaba deprimido y los pensamientos negativos me abrumaban; no le encontraba ningún sentido a mi existencia," asegura en su libro.

Así que si tú te quejas porque las cosas no salen como lo has planeado, porque no tienes el trabajo que deseas o no te la pasas bien en donde estás laborando, porque tu pareja te dejó o porque no tienes pareja, porque tus hijos te sacan de casillas o este mes el dinero para los gastos no rindió, porque no has podido continuar tus estudios en la universidad y cientos de causas más que a veces nos hacen ahogarnos en un vaso de agua, tanto sólo reflexiona lo que una persona sin brazos y sin piernas ha podido sentir a lo largo de su vida. Y más allá, reflexiona cuántas personas están viviendo situaciones más complicadas en sus vidas y no se quejan, se esfuerzan y dan todo por avanzar.

Cuando Nick tenía 13 años, después de un día particularmente pesado en la escuela, le dijo a su madre que estaba cansado de vivir sin extremidades. Ella compartió las lágrimas de su hijo y le aseguró que había un plan divino para él que algún día se le revelaría. Poco a poco y mediante muchas preguntas y búsqueda de respuestas, el plan se fue fraguando. Vujicic se convirtió en orador y evangelista, lo cual le brindó la oportunidad de compartir ampliamente su historia.

La reacción de su público lo ha llevado a comprender que su historia toca un lugar profundo en quienes lo escuchan. "Sé que lo que en realidad los invita a acercarse es el hecho de que logro desatar por ahí un par de fuerzas que a muchos les hace falta en la vida: el amor incondicional y la autoaceptación, comenta.

Vujicic comparte las lecciones que ha aprendido, entre ellas destaca el amarse lo suficiente para reírse de uno mismo y desarrollar actitudes saludables como el agradecimiento, la acción, la empatía y el perdón. Sin duda, lecciones que pueden beneficiar a cualquiera que haya experimentado duda u obstáculos, sin que sean tan grandes como los que él ha superado.

Siempre subrayo algunos pasajes de los libros para luego repasarlos y compartirlos en twitter, en facebook o sesiones de coaching y éstos son algunos de los puntos del libro de Nick que me inspiran, los cuales te comparto:

  • Enfócate en tu sueño, haz lo que sea necesario para continuar en la persecución. Tú, tienes el poder de cambiar tus circunstancias, persigue aquello que más deseas.
  • Encuentra humor en las circunstancias, en lugar de amargura.
  • Recuerda que Dios ayuda a quienes se ayudan a sí mismos.
  • Tienes que estirarte más allá de donde estás para alcanzar lo que quieres ser.
  • La vida no es una carrera corta, es un maratón.
  • Tú debes creer en tu poder para lograr lo que deseas.
  • Si tratas de encontrar felicidad en los objetos, te parecerá que nunca tienes suficientes. La vida no se trata de poseer, sino de ser.
  • Dios no comete errores, sino milagros.
  • Mientras estés aquí, mientras sigas presionando, todo es posible.
  • Cuando estés tentado a abandonar tus sueños, presiónate para continuar por lo menos un día más, una semana más, un mes más, un año más, te sorprenderá ver lo que sucede cuando te niegas a darte por vencido.
  • Entre más esfuerzo inviertas, más oportunidades crearás.
  • La derrota solo afecta a quienes se niegan a intentarlo otra vez.
  • No sirve de nada lograr que alguien te ame, sino te amas a ti mismo.
  • Cuando te aferras a antiguas heridas, lo único que logras es concederle poder y control a quienes te lastimaron.
  • No permitas que el temor te impida alcanzar tus sueños.
  • La vida no es un examen en el que pasas o repruebas, es un proceso de prueba error.
  • Todas las personas que he conocido también se han confundido en algún momento. Con mucha frecuencia señalan que sus errores fueron indispensables para obtener éxito. Nunca se dieron por vencidos cuando cayeron.
  • La paciencia es una virtud que el fracaso puede ayudarte a desarrollar.
  • Algunas de nuestras experiencias mayores, el crecimiento y las recompensas nos llegan como resultado de un cambio de lugar, de empleo, de materia de estudios o de pareja.
  • No todas las oportunidades deben tomarse.
  • Las elecciones que haces son lo que determina tu calidad de vida.
  • Tienes que ser flexible, decidido y estar listo para darle el giro a cualquier situación negativa que se pueda presentar y convertirla en algo positivo.
  • Arriesgarse, no sólo es parte de la vida, es la vida misma.
  • Salir de tu área de comodidad te abre la posibilidad de crecer.

La historia de Nick siempre me recuerda que en vez de practicar el deporte de la queja debo agradecer y que debo usar estas sencillas pero mágicas palabras: puedo, quiero y lo hago. Puedo ser mejor, quiero ser mejor y logro lo mejor...

Otra historia que me demuestra que en la vida los límites los creas tú, es la del nicaragüense Tony Meléndez, un hombre cuya alegría es sincera, serena y cabal, no forzada ni artificial. Él también acepta sus limitaciones físicas, pero no vive resignado. Tony es un guitarrista, compositor y cantante, célebre por su habilidad al tocar la guitarra con los pies, pues nació sin brazos a causa de la ingestión del medicamento talidomida por su madre durante el embarazo. Y él también escribió un libro inspirador llamado Un Regalo de Esperanza, además de que ha recorrido el mundo entero ofreciendo conciertos inspiradores.

"Jamás le he echado la culpa a Dios", asegura el músico. "La culpa es de una droga en manos de un doctor que se la dio a mi madre. Ni siquiera le puedo echar la culpa al doctor, porque todavía no se conocían los efectos secundarios de la droga", explica Tony. Eso es actitud por la vida, o ¿no?

Desde muy pequeño, los padres de Tony decidieron emigrar a los Estados Unidos desde Nicaragua, para que recibiera el mejor tratamiento y atención que hicieran más leve su minusvalía. Su padre, sin embargo, no soportó la nueva situación familiar. Tras dejar un prestigioso puesto de trabajo como ingeniero agrónomo, el mejor empleo que encontró en los Estados Unidos era limpiar suelos y ejercer de peón en grandes fábricas. El padre cayó lenta, pero irremisiblemente por la rampa del alcohol, hasta morir deshecho por la cirrosis, cuando Tony era un adolescente.

"Siempre he perdonado a mi padre", asegura Tony. "Cuando propinaba palizas a mis hermanos, yo era el que me tiraba entre medias para tratar de terminar la bronca", asegura. "Aún le quiero mucho, igual que quiero a los borrachos, porque sé lo que sufren". Le duele la inconsciencia de los jóvenes que juegan con las drogas y el alcohol. "Mírenme -apunta-. No tengo brazos por una droga. No me digan que éstas no afectan al cuerpo. Las usamos para escaparnos de algo, o por buscar la alegría".

Cuando tenía catorce años, usó por primera vez la guitarra de su padre y la comenzó a tocar con los pies. Dos años más tarde ya tocaba en el coro de su parroquia, y desde entonces no la ha dejado. (Mira más de Tony Meléndez)

Lección de estas dos inspiradoras historias: uno no se sienta a esperar que las cosas sucedan, las oportunidades no se esperan, se crean. Todo es actitud.

En lo personal, te confieso que sin haber pasado situaciones tan impactantes como las de Nick o Tony, pero si algunas que desde mi perspectiva de vida han sido "demasiada carga", puedo dar testimonio de que la vida te pondrá obstáculos -que como insisto, yo llamo lecciones de aprendizaje- pero el límite lo pones tú dejándote afectar o más bien fortaleciéndote de las mismas. La mayor barrera es tu propio miedo. Tú eliges a qué le das poder para que te aflija, atormente o robe la felicidad.

Como bien dice Nick, la vida no tiene límites. Depende de ti asumirlo, sin importar cuáles sean tus retos y tus obstáculos. Dedica un tiempo a pensar en las limitaciones que tú te has impuesto o aquellas que otros han puesto en tu camino y las cuáles has elegido que te afecten. Piensa, ¿cómo sería sentirse libre de esas limitaciones? ¿Cómo sería tu vida si cualquier cosa fuera posible? Hazlo posible.

¡Y recuerda, a sonreír, agradecer y abrazar la vida!

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