Christopher Barquero

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¿Cómo afrontas los cambios en tu vida?

Publicado: 18/09/2012 13:40

raton queso
A pesar de que es un bestseller empresarial del New York Times, desde su lanzamiento en 1998, y una pequeña pero gran obra de Spencer Johnson, hasta hace unos días llegó a mis manos el libro "¿Quién se ha llevado mi queso?" Una manera sorprendente de afrontar el cambio en el trabajo y en la vida privada.

Son tan buenas sus moralejas que quiero compartirlas contigo, en el caso de que no lo hayas leído. Y, si ya lo leíste, nunca está de más desempolvar tan valiosas ideas.

El libro describe el cambio que muchas veces debemos afrontar en nuestro ámbito profesional o personal y las cuatro reacciones típicas: resistirse al cambio por miedo a algo peor, aprender a adaptarse cuando se comprende que el cambio puede conducir a algo mejor, detectar pronto el cambio y finalmente apresurarse hacia la acción. Esto, por medio de cuatro personajes: dos ratones y dos liliputienses -una especie de ratones, pero que a diferencia de los otros dos, piensan, razonan-, y sus búsquedas de queso -que representa cualquier meta que queramos alcanzar en la vida: felicidad, trabajo, dinero, amor y demás- en un laberinto con callejones, oscuros recovecos -que representa el mundo real- y habitaciones llenas de queso -nuestras metas realizadas-.

En su búsqueda por el laberinto, los cuatro personajes llegan a encontrar el queso y su vida empieza a transcurrir en una zona de confort, sabiendo que la provisión está ahí. Se convierte en una rutina el ir por el queso. ¿Cuántas veces algo que deseamos mucho y que nos esforzamos por lograr, luego, al tenerlo, lo vemos como parte de nuestra rutina diaria y hasta el encanto llega a perder?

Un día los personajes llegan y ya no hay más queso. Y como dirían en mi tierra: "la mula tiró a Jenaro"... ¿cómo reaccionamos cuando se nos impone y debemos enfrentar un cambio?, sea porque perdemos un trabajo, una posición, un negocio, una pareja o hasta la partida de este mundo de un ser querido.

Los ratones sí se habían percatado de que cada día había menos queso, por lo que el cambio no los tomó desprevenidos y por instinto, empezaron a correr y partieron en busca de queso nuevo a lo largo del laberinto, encontrándolo con el tiempo. Ellos no se quedaron quietos, dieron el siguiente paso, sin quejarse, lamentarse o buscar mucha explicación de porqué no había ya queso ahí donde siempre lo encontraban.

Mientras, los liliputienses -los "pensantes"- estaban cero preparados para descubrir que no había queso y en vez de tomar una decisión con rapidez, la indecisión se apoderó de ellos al igual que las interrogantes de porqué no había más queso, haciendo que la angustia, el miedo, les paralizara. Un día, uno de ellos decidió recorrer de nuevo el laberinto, pero sólo, porque no logró convencer a su compañero para que le acompañara, pues éste estaba empeñado en que le debían devolver su queso y no tenía porque moverse a explorar más del incierto laberinto.

El que decidió partir superó varios "obstáculos", exploró nuevos lugares oscuros que de pronto le daban miedo, y poco a poco fue encontrando un queso por aquí y por allá. Durante su recorrido diario, comprendió que el queso del depósito no había desaparecido de repente, y que se si hubiese mantenido alerta el cambio no le habría tomado desprevenido.

En su camino encontró un depósito de queso, pero al entrar descubrió que estaba vacío. Alguien había estado allí y llegó a la conclusión de que si hubiera llegado antes, muy probablemente, habría encontrado una buena provisión del alimento.

Al obtener queso fue a donde estaba su compañero y le comentó que se uniera a la búsqueda con él. Esto no sucedió y al final encontró un depósito de queso grande, y descubrió que los ratones llevaban allí un buen tiempo. Quiso ir por su amigo, pero comprendió que ya había intentado que cambiara y que éste debía encontrar su propio camino.

Algo clave que se menciona en la historia es cuándo este ratón "pensante" toma fuerza para salir adelante preguntándose: ¿qué harías si no tuvieras miedo? Y aquí tienes la palabra clave que muchas veces nos paraliza: miedo. Ese mismo que funciona como una barrera, que no nos permite avanzar, que es creado y permitido nada más y nada menos que por nosotros mismos.

Te recomiendo que analices en cuáles momentos de tu vida aprendiste a tener miedo para que te liberes de ese sentimiento, transformándolo en amor, que es la gasolina que se necesita para llegar a donde deseas. Recuerda que muchas de las ideas que tenemos es porque las hemos aprendido desde pequeños o "gracias" a nuestro entorno, analiza tu caso por separado y decide si vale la pena enfrentar esos temores y deshacerte de pensamientos o acciones que se han convertido en hábito pero que son limitadores, ya que eso es lo que manifestamos en nuestra vida.

Identifica cuando el miedo es sano, es decir, te hace recapacitar y te lleva a tomar una situación para tu bienestar que de pronto te aleja de algo que no hubiera sido una grata experiencia, porque hasta el miedo tiene su lado bueno.

Elimina, por el contrario, los miedos que te estancan, que retrasan tu realización personal o profesional. Ese miedo que te paraliza, que no te permite avanzar en la vida, que no te permite apostar o tomar riesgos hacia lo que deseas y que te genera emociones o sentimientos negativos que nada aportan en tu vida.

Que el miedo no te paralice! Ten en cuenta que el camino por el "laberinto" puede ser oscuro, puedes toparte con pared o tener que enfrentar situaciones inesperadas, pero lo importante es saber que estás caminando hacia tu queso, hacia tu meta y que en alguna parte, probando varios caminos llegarás al depósito donde hay gran variedad de queso.

Otra de las situaciones que me llamó la atención y que este personaje utilizó, fue visualizar, imaginarse cómo sería la abundante dotación de quesos que iba a encontrar, que, de hecho, al encontrarlos, fue mucho superior a lo que su mente maquinó, pero que en el momento le sirvió para salir adelante. Realmente él se vio a sí mismo progresando. Algo que tú puedes poner en práctica con tu deseo o meta. Debes enfocarte, verte en una mejor posición laboral, en la relación de pareja que deseas, en el destino turístico que quieres visitar, graduándote de esa carrera que siempre has querido cursar en la universidad, por citar algunos ejemplos.

Por eso, piensa en positivo, decreta con tus palabras, tus acciones y pensamientos desde el corazón, las cosas buenas que deseas, no gastes energía pensando en lo que no ha sucedido o podría suceder negativo, vive un día a la vez en acción. Porque muchas veces a lo que más le tememos es lo que menos sucede.

Controla tus pensamientos, recuerda que lo que piensas te puede impulsar o te puede limitar, puede variar estado de ánimo, te puede llevar a obtener resultados o a errar. Y como dicen popularmente, si no estás contento con lo que tienes, debes cambiar la forma en que estás haciendo las cosas y de esta manera obtendrás un resultado muy diferente. Te aseguro que empezar por cambiar tus pensamientos, es un buen comienzo y un paso que toma tiempo lograr pero que te va a impulsar.

Analiza de pronto de qué idea negativa o creencia antigua tienes que desprenderte, sobre todo si al estarla repitiendo sólo te ha llevado a obtener los mismos resultados, pueden darle un giro a la relación y no tener que dejarla.

Regresando a la historia, para evitar que el cambio le volviera a tomar por sorpresa, el liliputiense cada día revisaba el estado en el que se encontraba su queso y aunque disponía de grandes reservas, realizaba salidas constantemente por el laberinto para explorar zonas nuevas y no aislarse en su zona de comodidad.

No tengo duda de que te identificas con los ratones, que afrontaron el cambio sin pensarlo dos veces y empezaron a ver lo positivo de explorar nuevos lugares, sin quedarse concentrados en lo que habían tenido o la comodidad de antes; o bien eres uno de los lilliputienses "pensantes", que al final uno emprende su búsqueda y se desata de la soga que le detiene llamada miedo o el otro que se aferra a que las cosas deben ser como él dice.

Busca el camino hacia ese cambio que deseas en tu vida, modifica acciones, piensa si donde estás hoy te acerca a donde quieres estar mañana, si debes recorrer el laberinto sabiendo que puedes ganar más que perder. Además, recuerda que como bien dice Alejandro Jodorowsky: "cuando llegues a la cima de la gran montaña, más que celebrar esa hazaña, alégrate por el cambio positivo que experimenta tu persona". Y es que definitivamente el cambio puede producir modificaciones en ti, a través las lecciones de aprendizaje -esas que muchos llaman problemas o dificultades-, que te hacen sacar energía y fuerzas para mantenerte en pie enfocándote en tu camino hacia la meta.
No temas a lo desconocido, es necesario explorar nuevos territorios, caminos de aprendizaje, rutas y mantenernos en constante movimiento para lograr lo que deseamos.

Recuerda que hasta quien se equivoca gana, porque obtiene experiencia, así que ¿para qué temer cometer errores o equivocarnos? "Nunca dejes de intentar, sólo por miedo a equivocarte."
No te arrepientas de nada de lo que has hecho, todo es perfecto en tu camino de aprendizaje, arrepiéntete de lo que nos has hecho por darle cabida al miedo en tu mente.

Rodéate de personas que te pueden ayudar, empujar, abrir una puerta y qué han hecho quienes han logrado lo que tú deseas. Busca apoyo y además toma impulso de las historias de quienes ya lo lograron.

¿De qué necesitas desprenderte para seguir avanzando? ¿Qué esperas para ir en busca de...?
Hay que ver los cambios como algo esencial y necesario en nuestra vida.

Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar tu vida!

Y a ti, ¿qué te limita para alcanzar tus metas?
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  • <strong>9.</strong> Invítalo a coordinar sus salidas contigo o las familiares, hacer reservaciones y resolver detalles, en vez de hacerlo tú. Sugiere opciones específicas y dale seguimiento, pero déjale a él las gestiones.

 

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