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Christopher Barquero

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Caer está permitido. ¡Levantarse es obligatorio!

Publicado: 05/02/2013 10:20

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Si algo podemos tener claro que hemos compartido absolutamente todos los seres humanos en la vida, de la misma manera que el aire que respiramos, es caernos emocionalmente. De eso nadie se salva, nadie. Parejitos todos, sin importar condición social, nivel de escolaridad, estatura, género, idioma o país, todos en algún momento hemos aterrizado en el piso, por decirlo de alguna manera.

Y es totalmente válido, es parte de la vida misma; parte de sentirnos y sabernos vivos. Inevitablemente la vida nos presenta lecciones de aprendizaje que nos tumban, nos vuelcan, nos hacen sentir que un hoyo negro nos succiona y que nos metemos a un túnel sin salida. Abandonarnos emocionalmente es provocado por múltiples situaciones, entre las más frecuentes: porque el corazón lo tenemos roto, por un diagnóstico médico nada agradable, un divorcio, la pérdida de un ser amado, falta o pérdida de trabajo, la frustración ante no lograr una meta esperada, o por una dependencia a las drogas, el alcohol, una codependencia hacia una relación, persona, familia, hijos... En fin, ¿quién no ha tocado fondo alguna vez en su vida?

A veces sentimos que la vida nos aplasta, que todo se derrumba, que todo lo blanco es gris -si bien nos va--porque la mayoría escogemos verlo todo negro (se convierte en el color de temporada). Lo cierto es que como dicen: "caer está permitido pero levantarse es obligatorio".

He aprendido que nada ni nadie nos afecta, uno es quien permite-elige que una situación-circunstancia o una persona le afecte, de la manera que uno lo desee, y por el tiempo que uno lo permita: sea por horas, días, semanas, meses y hay quienes eligen volcarse por años. Es importante reconocer eso para que puedas dar el primer paso hacia salir del hoyo y pedir ayuda, ya sea de algún amigo, familiar, o bien, en ocasiones es necesario la mano de un profesional que te haga ver más allá de donde te has estado queriendo limitar ver.

Caemos porque estamos vivos, y estar vivos es sentir. Ten claro que los sentimientos no deben controlar nuestro comportamiento, pero tampoco debemos ignorarlos. Nuestra parte emocional es vital, hay que permitirnos sentirnos felices así como devastados si es eso lo que elegimos, la cosa es que tratar que no sea demasiado frecuente o tu estilo de vida. Es mejor permitirse por unas horas, momentos o si es necesario días caer en el hoyo que tratar de hacernos súper héroes de acero sin sentimientos.

Como todo tiene un lado bueno en la vida, resulta que permitirnos vivir un mal momento, hundirnos, de hecho, puede ser un gran motivador en tu vida (Recuerda que todo pasa para algo). Por ejemplo: la ira puede impulsarnos a resolver un problema, el miedo nos alerta a huir de donde corremos peligro, las heridas y el dolor emocional nos dicen que nos mantengamos alejados de la situación o persona que crean esos sentimientos en nuestra vida. Nuestras emociones aportan si vemos el lado positivo. Como ves, algo negativo puede ser totalmente bueno.

Otra cosa muy diferente, es caernos y ni hacer por donde levantarnos o aprovechar la caída como aprendizaje para avanzar con más fuerza al volver a caminar, permanecer en sentimientos negativos, no llevan a nada bueno.

Efectivamente, hay una delgada línea, entre aprovechar y reconocer esas emociones negativas y que nos impulsen para bien o elegir que el dolor emocional abrace la tristeza y la deje "consolarnos" por mucho tiempo, casi adueñándose de nuestra existencia (algo así como invitarle a que pase adelante se siente cómodamente -déjalo caer- y se queda acá conmigo...).

Así como el miedo nos hace alejarnos del peligro, también puede ser malo e impedir que logremos metas y deseos porque no nos atrevemos a ejecutar, a dar el paso necesario. La ira puede convertirse en resentimiento y llevarnos a la amargura. Y claro está, la tristeza puede llegar a desembocar una gran depresión.

Los sentimientos son tan bandidos que hay que aprender a identificarlos porque sin ser Halloween les da por vestirse de diferentes personajes y pueden engañarnos o confundirnos. A ver, ¿a poco no? ¿Cuántas veces nos creamos historias en la mente sobre lo que sucede respecto a alguien o alguna situación y nos bajoneamos sin sentido? Porque, cuando realmente enfrentamos la realidad, nos darían un premio a la creatividad en contra de nosotros mismos, somos expertos en auto sabotearnos.

En ocasiones, sentir nos asusta tanto que hasta optamos no sentir. Evadimos. Le tenemos miedo a nuestros sentimientos porque reconocer lo que verdaderamente debemos hacer o enfrentar requiere decisión y es enfrentar la realidad y preferimos dejarnos abrazar por la angustia, tristeza, desesperación y ya en casos más profundos por la depresión.

Reprimir los sentimientos -hacernos los muy fuertes-, no está nada bien, es mejor dejarlos salir, permitirnos sentirnos mal, hundirnos, caer y luego quitarnos el polvo de las rodillas, levantarnos y andar de nuevo, porque cargar con culpas, furia, enojo, rencores y todo lo similar es acumular mal estar, tanto, que en algún momento puede hasta terminar en enfermedades, porque el cuerpo se cansa de cargar tanta mala vibra, generada por nosotros mismos y gratuitamente. Hasta hacemos venta de saldos y nos proporcionamos un 2x1 algunas veces.

Lo importante es reconocer que somos humanos, permitirnos caer y luego buscar la solución. Porque los sentimientos reprimidos no desaparecen, nos frenan y hacen la vida más pesada. Recuerda además en todo momento que los sentimientos son energía emocional, que no son rasgos de tu personalidad. Algo pasajero que aparece porque le das permiso, sea bueno o malo.

Nuestros sentimientos no tienen porque controlarnos, así que por ejemplo, no se justifica ser agresivos con los demás, querer golpear, gritar, regañar a los hijos, andar irritado con los demás porque estamos enojados.

Una buena manera de cambiar y controlar nuestros sentimientos es a través de nuestros pensamientos, ya que los pensamientos provocan sentimientos así que si solemos caer en pensamientos repetitivos negativos, indebidos, exagerados, estos provocarán emociones intensas, mientras que si decretas, visualizas y piensas positivamente, la consecuencia de tus emociones, tu energía interna, será positiva.

Leía el otro día la historia del burro de un campesino que se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer. Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.

Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo. El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra. El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra. Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...

La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas, que yo prefiero llamarnos lecciones de aprendizaje, es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos... Usa la tierra que te echan para salir adelante...

¡Y recuerda: a sonreír, agradecer y abrazar la vida!

Sobre todo: ¡a Vivir, gente! VIVIR.

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  • <strong>Por Ofelia Perez</strong> Para meditar no hay que ser budista, hindú, musulmán, cristiano, trascendental, yoga, místico ni extraterrestre. Aunque hay tantos sistemas de meditación como creencias, la meditación puede ser una práctica sencilla, en silencio contigo misma, sin connotaciones extrañas ni temibles.

  • Meditación es estar contigo misma en silencio durante al menos 20 minutos, sin pensar ni permitir pensamientos revoloteando en tu mente. Son 20 minutos donde lo único que quieres es no decir ni pensar nada, ni obligarte a resolver nada. Es tu momento de soltar todo lo que tiene tu mente tan ocupada que no puedes discernir con claridad.

  • A mí me han dado resultado tres formas de meditación. Esta es la más sencilla: Si vas a estar pendiente de que se cumplan los 20 minutos, mejor usa un minutero para que no ocupes tu mente en eso. Entonces recuerda una palabra que te represente paz y felicidad. Cierra los ojos y relájate, dejando ir tus pensamientos sin luchar contra ellos ni ponerte tensa. Cada vez que te llegue un pensamiento, repite esa palabra.

  • La segunda técnica de meditación que uso es la que llama el Dr. Wayne Dyer, "Meditación Japa". Consiste en respirar hondo y repetir la letra "A" tres veces al empezar, y mientras te relajas y despejas tus pensamientos. Puedes también decirte afirmaciones positivas sobre ti y sobre tus situaciones, y repetir la "A", aplicando diferentes intensidades de emociones. ¿Por qué la "A"? Porque es la letra que usamos para expresar emociones y se relaciona con el sonido del nombre de Dios y la máxima deidad en otros idiomas y religiones.

  • La tercera técnica, también promovida por el Dr. Dyer en su libro "Getting into the Gap", se basa en acceder mentalmente los espacios entre las palabras. La teoría es que cuando sumergimos nuestra atención en esos espacios entre palabras, podemos integrarnos a nuestro ser interior y encontrar respuestas a la vida y sus retos. Antes de meditar, busca o construye una afirmación positiva, una oración o un verso bíblico. Cierra los ojos y después de respirar tres veces, visualiza, palabra por palabra, que la vas escribiendo en tu mente. Cuando escribas la segunda palabra, concentra tu atención en el espacio entre esta y la palabra anterior. Haz lo mismo, palabra por palabra, con toda la afirmación, hasta que llegues al último espacio entre las palabras.

  • La meditación en general está reconocida como parte de la medicina complementaria. Se ha probado que... 1. Baja la presión arterial. 2. Normaliza los latidos del corazón. 3. Reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. 4. Aumenta la agudeza y la claridad mental. 5. Aumenta el relajamiento. 6. Ayuda a los pacientes de asma, ADHD, traumas, depresión, fobias, Alzheimer y cáncer, entre otros. 7. Reduce la ansiedad. 8. Aumenta la capacidad de resolver las situaciones.

  • Yo no puedo explicar por qué, cuando medito, las tareas del día y las personas con quienes me relaciono fluyen fácilmente y todo cae en su lugar con un esfuerzo menor. Hasta parezco atraer a mi vida mejores situaciones. ¿Te parece tan difícil dedicarte a ti misma 20 minutos de paz al comenzar el día? El resultado puede hacerte muy feliz.

 

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