Cesar Leo Marcus

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El fracaso, ingrediente para el éxito

Publicado: 18/04/2012 18:14

Hace treinta años, en la Ciudad de Jerusalén, en un antiguo e histórico edificio (en esa zona todos los edificios antiguos son históricos), curse algunos seminarios teológicos. De esa época recuerdo vivamente un diálogo que tuve, con mi profesor y mentor, el Rabino Zev ben Itzjhak:

-¿Adán y Eva eran perfectos?, le pregunte al Rabí.

- Adán y Eva vivían en el Paraíso, que era un lugar perfecto, pero ellos no eran perfectos, sino no hubieran decidido erróneamente, me respondió.

- ¿Porque el Creador nos hizo imperfectos?, ya que si fuéramos perfectos no cometeríamos errores, no tomaríamos malas decisiones, y por supuesto, nunca fracasaríamos, pregunte intrigado.

El Rabí me miro muy fijo y señalando para arriba con su dedo, dijo:

-"Él nos dio algo mucho más valioso que la perfección, nos dio el libre albedrío. Un mundo de seres perfectos sería un mundo monótono, sin creatividad, sin colores, sin vida. El libre albedrío nos permite elegir, decidir, crear. Todos los seres vivientes tienen libre albedrío, un árbol decide hacia donde enviar sus raíces en busca de agua, un tigre decide cual es el ciervo más lento de la manada, una persona decide que desea hacer en su vida. Elegir, decidir y crear, es la bendición más grande que nos dio el Creador, gracias a esto somos libres y la libertad es un don maravilloso".

-¿Pero el libre albedrío nos lleva a cometer errores, a equivocarnos, a fracasar?, insistí ante las miradas inquisidoras de los demás alumnos.

- "Quien tiene SUERTE de cometer errores, de equivocarse, de fracasar -dijo el Rabino- es porque tiene SUERTE de corregir el rumbo, de conocerse mejor, de buscar una nueva oportunidad, si fracasamos venceremos el orgullo, desarrollaremos fuerzas que teníamos reprimidas, en definitiva, la derrota es un desafío y el fracaso nos hará mejores personas".

-¿Pero si Dios nos ama y desea nuestra felicidad, porque permite que fracasemos?, volví a preguntar ante los ojos piadosos del Rabino Zev.

-"Justamente por Su infinito amor es que nos dio la libertad de elegir. La pregunta no es porque fracasamos, sino para que fracasamos, nos equivocamos y cometemos errores para aprender, y en el aprendizaje esta su deseo que cada uno encuentre la propia felicidad. Las cosas no pasan por un por qué, pasan por un para qué. Nunca hallaras respuestas si preguntas: ¿Por qué murió mi ser querido?, ¿Por qué me enferme?, ¿Por qué discutí con mi amigo?... las repuestas que están en tu corazón son a las preguntas: ¿Para qué murió mi ser querido, que aprendí de su muerte?, ¿Para qué me enferme, que aprendí de mi enfermedad?, ¿Para qué discutí con mi amigo, que aprendí de esa discusión?... No tenemos respuestas a los por qué, tenemos que aprender de los para qué.

Perder para Ganar

El Rabí Zev me enseño que errores, equivocaciones y fracasos son parte natural de nuestra vida, y el objetivo es aprender a convivir con ellos, aprendiendo día a día para no repetirlos.

Para aprender a ganar a partir de los errores y fracasos debemos tener claros cuatro puntos:

1- Comprender que errar no es fracasar, el error y el acierto son dos caras de la misma moneda, errar es uno de los dos resultados posibles, cuando decides por una de las opciones existentes hay algo más importante que el error cometido y es la acción. Los únicos que nunca comenten errores son los que jamás hacen nada.

2- La asociación de fracaso y error tiene mucho que ver con la falta de autoestima, acertar no es fácil, es prácticamente imposible prever o controlar todos los elementos que pueden condicionar el resultado de una acción, normalmente decidimos en función de información muy parcial y condicionados por nuestras creencias y valores. Es imposible no equivocarse nunca.

3- Tenemos un enemigo interno que se llama cerebro, quien nos recuerda rápidamente los fracasos y subestima los éxitos, la mente fantasea con las probabilidades de error y sus consecuencias, y nos hace creer que las probabilidades de error son mayores de lo que son en realidad. El miedo al error y al fracaso provoca estrés, y el estrés lleva al error y al fracaso.

4- Debemos comprender que lo realmente importante no es lo que nos sucede, debemos preguntarnos para qué nos sucede y analizar el sentido de lo que nos sucede. De esta forma aprovechar al máximo la situación, aprendiendo de lo ocurrido y probando nuevamente.

Caer y levantarse

Cuando practicamos yudo, que es un deporte defensivo, lo primero que nos enseñan es a caer, relajando el cuerpo para entregarnos con toda confianza a la fuerza de gravedad y sentir la atracción terrestre como una tierna caricia, entonces el suelo se hará amable y nos recibirá con suavidad. La teoría es que cuando se aprende a caer, automáticamente se aprende a levantarse, dejarse caer significa tomar la fuerza necesaria para volver a la lucha. Si le enseñamos yudo a nuestros sentimientos, a nuestro ego, a nuestras pasiones, viviremos felices, si nos despojamos del orgullo, del miedo al ridículo, de la obligación de parecer perfectos, no nos parece grave caer, y nos levantaremos rápidamente.

Aprender a Perder

Hay diez tips importantes para analizar y aprender de nuestros errores y fracasos:

1- Nuestro cuerpo no siempre tiene la misma predisposición hacia el esfuerzo diario, no somos una maquina, y nuestro "motor" no siempre está en las mismas condiciones. Lo que hoy salió mal, mañana saldrá bien.

2- No temas al ayer y al mañana, no vivas la vida como un desafío o revancha. El pasado y el futuro están en tu mente, no existen, al presente es lo único real.

3- Busca las explicaciones que te ayuden a interpretar los errores cometidos. Las cosas no siempre salen redondas, pero si aprendemos de esos errores podremos corregirlos sabiamente Sólo detectando tus deficiencias puedes empezar a trabajar para subsanarlas en el futuro.

4- Sé realista al plantear tus objetivos, la sobrevaloración es un error que a menudo cometen la mayoría de los motivadores, creando falsas expectativas en las personas. Conocer tus límites te hará plantear objetivos y metas realizables.

5- Busca cambios para mejorar, separa los errores en superficiales y profundos, en pasajeros o crónicos y concentrate en los profundos y crónicos, porque los otros desaparecerán solos. Analiza si tu modo de vida es el adecuado a tus objetivos. Tal vez algo en el "guión" de tu vida no es correcto

6- Siempre piensa en positivo, tomar acción ya es importante, hacer algo que te acerque a tu meta es valioso, debes sentirte satisfecho simplemente por el hecho de poder hacer lo que deseabas, aunque los resultados no te acompañen. La vida es mucho más que el triunfo o el éxito.

7- La persona que ves en tu espejo es la más confiable del mundo, tú eres lo más importante que tienes en tu vida, confía en ti por sobre todo. La autoestima es una condición indispensable para triunfar, es lo que define esa línea que separa la victoria de la derrota.

8- Piensa que todo lo que emprendes es como la figura de una moneda en el aire, saldrá tantas veces cara como lo desees, pero si alguna vez sale cruz, no importa, siempre tienes la oportunidad de volver a arrojarla. Monedas hay muchas, pero tu eres único.

9- No te detengas ante el fracaso, piensa que el éxito te espera a la vuelta de la esquina, analiza los errores, pero sigue adelante, preparate para la próxima batalla, no le permitas a tu cerebro que te llene de odios y rencores, o que se regodee en tus errores. Tu vida no es una fotografía, vive tu vida como una película de acción, donde tú eres el protagonista.

10- Aprende a perder, como decía el Rabino Zev ben Itzjhak: "Quien tiene SUERTE de cometer errores, de equivocarse, de fracasar, es porque tiene SUERTE de corregir el rumbo... las cosas no pasan por un porque, pasan por un para que".

"Elegir, decidir y crear, es la Bendición más grande que nos dio el Creador, gracias a esto somos libres, y la libertad es un Don maravilloso".

Hasta la próxima.

 
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