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Soluciones urbanas como sacar muelas

Publicado: 06/11/2012 09:39

el salvador vista

Yo no sé si todavía el flamante alcalde de San Salvador y candidato presidencial ejerce su profesión de dentista, o desde cuándo no la ejerce, porque ya tiene ratos de ser "servidor público". Pero evidentemente que la ha llevado al terreno político. El desalojo del Centro Histórico de la noche del viernes ha sido un ejemplo muy claro de tratar un problema social como sacar una muela.

Definitivamente, el problema era -o es- tan difícil, que ningún alcalde se había atrevido a enfrentar una solución directa, y menos a la brava. Es cierto que hay aproximadamente siete mil vendedores informales, ya establecidos en las calles de San Salvador, algunos en edificaciones formales, con azulejos de lujo, instalaciones eléctricas, telefónicas, etc. También es cierto que de todos ellos, un mínimo son de San Salvador, la mayoría son de los pueblos y ciudades periféricas, como San Martín, Apopa, Lourdes, etc. Hasta de más lejos, como San Vicente, que llegan y se instalan todos los días.

También es cierto que domina una mafia, los nombres están a la vista, los medios les han dado cobertura, la Asamblea Legislativa ha contado con su sapiencia como asesores. Otro aspecto más oculto de la mafia es que muchos locales pertenecen a un mismo dueño, que los arrienda.
Pero también es cierto que las grandes empresas, como las de agua potable, electricidad, telefonía, gas, insumos para la cocina, etc., proveen permanentemente a todo ese universo marginal, una cantidad nada despreciable de productos comerciales y servicios. Esos vendedores, incluso los de discos piratas, son sujetos de crédito en las empresas financieras. Manejan un flujo de efectivo que llega a los varios millones de dólares ¡por día! Y no dinero plástico. Puros verdes, contantes y sonantes.

Luego, entrando en el terreno de las interrogantes, ¿quién les provee la mercancía?, ¿a qué porcentaje de interés?, ¿para cuánto tiempo? Son conocidas las historias de los grandes capitales que se hicieron con los préstamos leoninos, del 10% diario a las vendedoras de fruta de los canastos en el San Salvador de antaño, que llegaban a hacer cola por las mañanas frente a cierta farmacia, y que ahora es una familia respetable y muy, pero muy poderosa.

Y esos pagos, al finalizar el día, volvemos a lo mismo, son en dinero real.

Entonces, cuando Norman dice que le ha asestado un duro golpe a la criminalidad, a qué se refiere. Tal vez a los contrabandistas y especuladores financieros que van a dejar de percibir ese dinero. Pero esos no están tan lejos del poder. Es más, algunos están muy cerca. Sólo veamos quiénes han sido los abogados de los piratas de discos, los políticos que contrataron como asesores a los mafiosos en la Asamblea Legislativa, en fin, no es tan complicado sacar conclusiones.

Pero para Norman, parece que sí es muy complicado y sólo vio una muela cariada que había que extraer. Y sin anestesia. No me extraña. En 2009, ya como alcalde, llegó a ver una pastorela al parque Cuscatlán. La pastorela era muy bonita y comenzaba con una danza representando la lucha entre los ángeles de luz y los de las tinieblas. Cuando terminamos la presentación, la concejala encargada de cultura, llegó donde el elenco y dijo que el alcalde sugería que fuera más clara, porque no entendió la trama. No estoy mintiendo. Como decían las abuelitas, ¡Por esta!

Así que no pudo ver que el problema tenía -o tiene-varios niveles: En primer lugar, está el nivel de la gente que vive de eso. Buena o malamente, pero es su medio de subsistencia, que ahora ha quedado desamparada. El segundo nivel, el de la mafia, que hay que atacar a fondo, con medidas que nos proporciona la ley del Estado de derecho, y no la ley de la selva. El tercer nivel, el de los negocios legales que ya cuentan con un mercado permanente allí y que verán afectados sus ingresos en una parte sustancial. El cuarto nivel, muy importante es: qué va a hacer con los escombros de los edificios usurpados por treinta años, que necesitan una inversión multimillonaria para volverlos habitables. Ya el centro de la capital está más al oeste. En otros países, como Colombia, Perú, etc., los edificios se han recuperado por una fuerte inversión estatal.

Y la pregunta del premio mayor es: qué va a hacer con el descontento de siete mil desalojados que se han fogueado por años en las luchas callejeras. Y en plena campaña electoral.

Pero si no entendió una pastorela...

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Carlos Velis es Articulista de ContraPunto, columna publicada originalmente en este sitio

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