Más

Recibir actualizaciones de Candy Luna Hernandez
 

¿Eres frío o eres caliente?

Publicado: 21/11/2012 09:00

bueno malo

La decisión de seguir a Dios, no es fácil, mucho menos se toma a la ligera, es una decisión que merece respeto, tiempo, pero sobre todo un corazón sincero.

Quien dice que decidir estar en el camino de Dios ha sido fácil, es muy afortunado, porque a muchos de nosotros nos ha costado mucho trabajo decirle que sí a Dios, sin embargo, ha sido la decisión más importante, oportuna y bendecida.

El mundo exterior te ofrece lo fácil, lo divertido o más bien lo prohibido en busca del placer y como hombres y mujeres sexuados, nos es más agradable dejarnos caer en la tentación, que seguir a Dios, sin embrago cuando probamos su amor, es imposible seguir igual o dejarlo caminar sin nosotros tomados de su mano.

El camino de Dios, es un camino recto en el que sin duda hay lágrimas, caídas, sufrimientos, pero una felicidad que el mundo no te la da y tampoco te la puede quitar.

Seguir a Dios es una relación plena con el hombre perfecto, aquel que su vida dio por ti y por mí, por lo que se merece una decisión total y real, no mentiras o verdades a medias.

Algo que a mí me ha servido mucho para aprender a decirle que sí a Dios, ha sido la enseñanza de mi abuelo, que siempre me decía: "Con Dios o eres frío o eres caliente, el punto intermedio en vómito se convierte". Muy fuerte, pero real, pues estás con Dios o estás en su contra.

Es así como me decidí, luego de un viaje a misiones, tomar la mano de Jesús, seguirlo y decirle sí, decirle: "contigo todo es más real". No fue una decisión fácil, perdí en el camino de esta decisión a muchas personas que consideraba amigos, me volví la loca, antisocial y amargada para ellos, pero para los ojos de papito Dios me volví la oveja que regresó al redil.

Y es que la misma palabra de Dios, nos dice: "Preparen un camino al Señor; hagan sus senderos rectos". Que no es más que decir: estén preparados, hagan el bien, amen y perdonen porque en el reino de Dios, hay dos aguas que puedes tomar, la de la voluntad de Dios o la rebeldía que te expulsaría de la gracia.

No esperemos llegar a la presencia de Dios para tomar esa decisión. Hoy tienes en tus manos, el poder de decidir, de iniciar una nueva vida o quedarte ahí disfrutando de los placeres que te da la vida momentáneamente, pero que deja un gran vacío en el corazón, que te deja en soledad cuando el dinero se gasta, las bebidas se acaban, tu pareja se aburre o los amigos te engañan.

¿Se te hicieron conocidas esas frases? A mí me sonaban muy familiares, hasta que decidí decirle que sí a Dios.

El camino no es fácil, pero recuerda que rumbo al Calvario Jesús caminó por un sendero estrecho, llenos de injusticias, dolores, caídas, humillaciones y Él pudo a mitad del camino decir ¡basta! No quiero cargar esta cruz, sin embargo no fue así, el se entregó por ti y por mí, derramó su preciosa sangre para lavar nuestros pecados. ¿Acasó no tomó la mejor decisión?

Entonces, ¿qué esperas? Es momento de que tomes la decisión de tu vida, pero ¡alto! Entre más digas "quiero seguirte Jesús", más pruebas vendrán, tendrás que demostrar que en verdad quieres seguir a Jesús con la mente, con el alma y con el corazón.

La vida está llena de valientes; de aquellos hombres y mujeres que toman la decisión con el corazón, pero también está llena de ausentes; aquellos que prefieren perder su mente y vivir la más grande muestra de amor.

Dios no hizo hombres cobardes, porque fuimos hechos a imagen y semejanza de él. Antes de que levantes la copa, robes las monedas, lastimes a tu prójimo, piensa: ¿lo haría Jesús?

Nota: La decisión es entre Dios y tú, el único testigo se llama Jesús.

¿Qué te pareció este blog?
Mira qué opinan otros y deja tu comentario aquí

GALERÍA RELACIONADA:

Loading Slideshow...
  • <strong>Por Ofelia Perez</strong> Para meditar no hay que ser budista, hindú, musulmán, cristiano, trascendental, yoga, místico ni extraterrestre. Aunque hay tantos sistemas de meditación como creencias, la meditación puede ser una práctica sencilla, en silencio contigo misma, sin connotaciones extrañas ni temibles.

  • Meditación es estar contigo misma en silencio durante al menos 20 minutos, sin pensar ni permitir pensamientos revoloteando en tu mente. Son 20 minutos donde lo único que quieres es no decir ni pensar nada, ni obligarte a resolver nada. Es tu momento de soltar todo lo que tiene tu mente tan ocupada que no puedes discernir con claridad.

  • A mí me han dado resultado tres formas de meditación. Esta es la más sencilla: Si vas a estar pendiente de que se cumplan los 20 minutos, mejor usa un minutero para que no ocupes tu mente en eso. Entonces recuerda una palabra que te represente paz y felicidad. Cierra los ojos y relájate, dejando ir tus pensamientos sin luchar contra ellos ni ponerte tensa. Cada vez que te llegue un pensamiento, repite esa palabra.

  • La segunda técnica de meditación que uso es la que llama el Dr. Wayne Dyer, "Meditación Japa". Consiste en respirar hondo y repetir la letra "A" tres veces al empezar, y mientras te relajas y despejas tus pensamientos. Puedes también decirte afirmaciones positivas sobre ti y sobre tus situaciones, y repetir la "A", aplicando diferentes intensidades de emociones. ¿Por qué la "A"? Porque es la letra que usamos para expresar emociones y se relaciona con el sonido del nombre de Dios y la máxima deidad en otros idiomas y religiones.

  • La tercera técnica, también promovida por el Dr. Dyer en su libro "Getting into the Gap", se basa en acceder mentalmente los espacios entre las palabras. La teoría es que cuando sumergimos nuestra atención en esos espacios entre palabras, podemos integrarnos a nuestro ser interior y encontrar respuestas a la vida y sus retos. Antes de meditar, busca o construye una afirmación positiva, una oración o un verso bíblico. Cierra los ojos y después de respirar tres veces, visualiza, palabra por palabra, que la vas escribiendo en tu mente. Cuando escribas la segunda palabra, concentra tu atención en el espacio entre esta y la palabra anterior. Haz lo mismo, palabra por palabra, con toda la afirmación, hasta que llegues al último espacio entre las palabras.

  • La meditación en general está reconocida como parte de la medicina complementaria. Se ha probado que... 1. Baja la presión arterial. 2. Normaliza los latidos del corazón. 3. Reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. 4. Aumenta la agudeza y la claridad mental. 5. Aumenta el relajamiento. 6. Ayuda a los pacientes de asma, ADHD, traumas, depresión, fobias, Alzheimer y cáncer, entre otros. 7. Reduce la ansiedad. 8. Aumenta la capacidad de resolver las situaciones.

  • Yo no puedo explicar por qué, cuando medito, las tareas del día y las personas con quienes me relaciono fluyen fácilmente y todo cae en su lugar con un esfuerzo menor. Hasta parezco atraer a mi vida mejores situaciones. ¿Te parece tan difícil dedicarte a ti misma 20 minutos de paz al comenzar el día? El resultado puede hacerte muy feliz.

VIDEO RELACIONADO:

 
SIGUE VOCES