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Dios no hace porquerías

Publicado: 12/11/2012 15:47

alfarero dios

Sumida en la depresión una joven se me acercó y me dijo: "¡No quiero vivir, mi vida es horrible!".
Una gran tristeza en su corazón la acompañaba y es que se negaba a darse cuenta de lo bella e importante que era su vida.

Comenzó a decir todos los defectos que tenía y es que entre más hablaba, más grande era la misericordia de Dios en ella.

Cuando terminó de hablar, el llanto la agoto y reposó en un pequeño asiento, el cual no tenía el respaldo, porque ya estaba muy roto e incluso las orillas estaban oxidadas. Sin embargo ese lugar fue un sostén para ella, para poder reposar de su gran tristeza.

La miré y sonreí, pues tenía frente a mí a una hija amada por Dios, la cual tenía tapados los ojos y los odios a la gran maravilla del amor de Dios.

Con una paz que viene del cielo le dije: "observa la silla en la que estás reposando, es vieja, rota, oxidada, pero ¿qué crees? Sus piernas aún te han sostenido en tus momentos difíciles. Todos tenemos una razón de existir.

"Pequeña -le comente-, así como tú, muchas mujeres pensamos ser lo peor, queremos quitarnos la vida, dejamos de sonreír, pensando que somos lo más horrible sobre la tierra. Te diré algo, que en un momento de soledad y de angustia, mi padre me dijo: ¡DIOS NO HACE PORQUERÍAS!

Y es verdad, Dios en su infinita gracia, hace las cosas, las personas y el mundo, con amor, lo hace a imagen y semejanza suya. Entonces, ¿cómo podemos decir que somos lo peor?, si fuimos creadas por el mejor de los alfareros, aquel que como todo buen padre da lo mejor por sus hijos, aquel hombre bueno que cuando nos creó repetía a cada instante palabras de amor y de perdón.

¡DIOS NO SE EQUIVOCA!
y ha puesto en cada una de las mujeres una gracia especial para salir adelante, una belleza única, porque sus manos nos fueron talando, en algunas ocasiones con dolor, en otras con gran dulzura.

Aquella joven lloró y me dijo: "Pero a mí nadie me quiere" y sonreí una vez más, porque en aquella joven, me veía reflejada cuando creía que yo lo podía todo y en busca del amor prostituía esas palabras. Entonces le dije: "a mí también como tú, me faltó amor, y no porque no me lo dieran, sino porque no quise recibirlo, pero hay un amor que nos llena todos los vacíos, que no sólo se escribe en las novelas, hay un amor que vence barreras y ese es EL AMOR DE DIOS".

Cuando lo aceptamos en nuestras vidas, cuando nos dejamos enamorar por él, no hay límites que nos hagan caer, mucho menos cosas que no podamos admirar.

Dios en nosotros hizo su obra maestra, con dignidad y amor propio, somos sus hijos amados, el regalo más preciado que le dio al mundo. Él no se equivoca y aunque suene fuerte, Dios no es un loco, ni un mediocre, no hace las cosas a medias, ni mucho menos con defectos, nos hace perfectos.

En estos momentos mira tus brazos, tus ojos, tus piernas, siente el aire en tu rostro, escucha tu latir de corazón, esa es la grandeza de Dios que ha hecho en tu vida y en la mía. No hay tiempo que perder, ¡vive tu vida! y dale las gracias a Dios de lo que te ha dado y por qué te lo ha dado.

Si Dios es Rey y tú eres hija de Dios, acaso ¿no eres tú su princesa?

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  • Una vez que una persona ha sido entrenada por un Maestro para ser canal de Reiki, esa energía vital concentrada fluirá por sí misma a través de sus manos, manteniendo esa habilidad por el resto de su vida.

  • La persona es sólo el canal de energía de esa fuerza de la naturaleza fluyendo en uno mismo, su trabajo es propiciar el contacto de la energía, sin intervenir más que como su portador, es por eso que para practicar Reiki no se necesita ninguna clase especial de fe, ni creencia, y sus beneficios pueden ser utilizados por cualquier persona, independientemente de sus creencias religiosas: el Reiki es un toque de amor que une, no que divide.

  • Los terapeutas Reiki afirman que a través de esta práctica, todas las personas pueden encontrar bienestar, mejorar su salud, acceder al equilibrio psíquico y a lograr estabilidad emocional, evolucionar de la manera más completa, en paz consigo mismos y con el Universo.

  • Además, es el complemento ideal para tratamientos médicos ya que acelera los procesos de curación, permitiendo con esto reducir la ingesta de medicamentos, influyendo favorablemente en el estado de ánimo de cualquier persona que tiene una dolencia.

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  • En el Reiki, no existe un diagnóstico previo al tratamiento, ya que la transmisión de energía no se realiza a nivel de la conciencia, ni de la razón: la energía se moviliza por sí misma hacia los centros del cuerpo que la atraerán naturalmente, por eso es que se restablece la armonía del cuerpo, de la mente y del espíritu.

  • Los especialistas en Reiki, dicen que el poder sanador de Jesucristo es la prueba más contundente del efecto curativo que se produce al tomar contacto directo con la energía primordial que emana la vida, y de la cual nuestro Señor, junto a su infinito amor, era portador.

 
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