Betty Marriaga

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Cuando éramos inocentes...

Publicado: 11/01/2013 10:40

Qué diferente fuera todo si de vez en cuando volviéramos a ser niños y recuperáramos esa inocencia que vamos perdiendo cuando los años y la contaminación que estos traen nos roban el poder de asombro.

Este cuestionamiento me lo planteé la noche de ayer cuando siendo parte del majestuoso y mágico show de Totem, de Cirque du Soleil, que se está presentado en Miami, tuve como compañero de asiento a Noah, un infante de escasos seis años que en compañía de su abuelita esperaba ansioso el inicio del show. La ingenuidad de este pequeño me conmovió de tal modo que me quedé lela antes sus reacciones y gestos de admiración. Su presencia fue parte gratificante de mi experiencia en la gran carpa de origen canadiense.

Lejos de sorprenderme con el perfecto y sincronizado hilvanamiento de este espectáculo y de sufrir por momentos al lado de mi compañerito con los saltos, piruetas y acrobacias que los miembros del circo hicieron en las casi tres horas de show; lo que me mayormente me gustó fue la oportunidad que tuve de sentirme niña de nuevo. Una experiencia que jamás imaginé tener al lado de mis hijos y esposo que me acompañaron en esta aventura y que también gozaron con el show.

Con TOTEM, el nombre del show que estábamos viendo y que representa el origen de las especies y la relación del hombre con el medio ambiente, el cual retrata sabiamente un tema que se ha puesto de moda hace algún tiempo y que en esta ocasión tratado con altura y excelencia, me contagié de buena manera de la imaginación e inocencia de mi compañerito de asiento.

Tengo que reconocer que en esta maravillosa muestra que hace un viaje fantástico por la evolución de las especies con una enorme tortuga como símbolo de los orígenes de civilizaciones ancestrales me sentí como Noah: Asombrada y maravillada; una sensación que me alentó a escribir este blog que desde muy temprano les quise compartir.

Creo que la magia que nos transporta a la niñez muy pocas veces se da de forma tan natural; es por eso que me gustaría que cada uno de los que hoy me leen pueda tener la oportunidad de someterse a este gratificante ejercicio. Es fácil conseguirlo sólo tienes que vivir una experiencia, cualquiera, de un momento mágico y diferente de la mano de un inocente infante para recuperar ese niño que llevamos dentro y que a veces se olvida que las pequeñas cosas nos engrandecen y hacen mejores seres humanos. Déjate sorprender y recupera ese niño que llevas dentro... ¡Atrévete! y recordarás que lindos tiempos cuando éramos inocentes.

 

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