
Con poco más de un mes para el regreso a clases, ya se empieza a sentir la presión por iniciar los trámites y organizar todas las cosas que nuestros hijos necesitarán para empezar con éxito y en forma el nuevo año escolar. Desde uniformes y libros, hasta la coordinación de menús, horarios y agendas semanales de por lo menos el primer mes.
Para los que por primera vez van a una escuela puede ser más estresante que para los que ya son veteranos y han pasado por el proceso varias veces; también influye si sus hijos son pequeños o van por primera vez a otra escuela o universidad. Cualquiera que sea el caso, lo que a la gran mayoría nos sucedes es que en el proceso de arreglarlo todo, desarreglamos nuestra rutina personal y sacrificamos muchas de las actividades y espacios que como individuos necesitamos.
A continuación una serie de consejos que pueden servir de guía para enfrentar el regreso a clases, sin sufrir en el proceso, y de forma más productiva y positiva.
- Involucra a toda la familia. Esta no es solo responsabilidad de los padres; los hijos son parte indispensable para que el proceso sea exitoso y lo más sencillo posible. Aunque sientas que al principio no funciona, sé persistente. Esto te ayudará a ti y tus hijos a manejar mejor el tiempo y a organizarse.
- Informa e integra a todos los miembros de tu familia en el nuevo horario. Esto hará más fácil que todos participen y ayuden, pero no olvides ser flexible; recuerda que al final esto es un plan y puede ajustarse como sea necesario.
- Ten como hábito preparar todo la noche anterior. Este punto es uno de los más básicos y el que más ayuda a tener una mañana sin contratiempos y un día productivo, además de que sientas las bases para una vida ordenada.
- Designa tiempo para ti y tu pareja. Así como incluyes un horario fijo para levantarte, para el desayuno y para hacer los deberes, deja un horario fijo para ustedes. Puede ser media hora antes de dormir en la que leas un libro o escuches música. Esto además de ayudarte a relajarte, les inculca a tus hijos el respeto al tiempo personal.
- Incluye planes para el fin de semana y los días festivos. Esta es una oportunidad para incluir una especie de recompensa para todos, sobre todo después de una larga semana. Esto le da valor al esfuerzo y les da la oportunidad de tener algo que desean hacer con el tiempo libre.
Recuerda que estos consejos son solo una guía y si tus hijos son como el mío, lo más seguro es que desde el inicio empiecen a negociar los tiempos y los horarios. Ármate de paciencia, prepárate y disfruta del reto.
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Hábito saludable # 1: Lávate bien las manos
<strong>Por Yined Ramirez-Hendrix</strong><br>
El lavarse las manos es uno de los hábitos más importantes que los chicos deben aprender y la razón es simple: puede reducir los resfriados, la gripa y otras infecciones por un 50%. Eso son muchos malestares que pueden evitar al lavarse las manos con frecuencia especialmente antes de comer, al dirigirse al patio de recreo, al regresar de la calle y después de estornudar, toser, tocar un animal y utilizar el inodoro.
Hábito saludable # 2: Estornuda en tu codo
Si tu hijo no tiene un pañuelo disponible, enséñale a estornudar en su codo, en lugar de sus manos o al aire. De esta manera, los gérmenes no terminan en el aire o sus dedos, ya que el 80% de los gérmenes se transfieren por el tacto. Esto aplica a la tos también.
Hábito saludable # 3: Descarta el pañuelo
Cuando tu hijo haya aprendido a soplarse la nariz, créale el hábito de desechar los pañuelos tisú, en lugar de dejarlos por ahí cargados de bacterias. Los virus y bacterias pueden vivir hasta por dos horas fuera del cuerpo, el desechar los pañuelos es parte de este buen hábito. Lo mejor es que los echen por el inodoro.
Hábito saludable # 4: No compartas
Tu hijo tendrá que aprender que ciertos artículos no se comparten, como peinillas, cepillos y sombreros, que pueden albergar piojos; también cepillos dentales, tenedores, tomar de un sorbete, pitos, y otros objetos que se llevan a la boca, estos guardan gérmenes y pueden ser vías de contagio.
Hábito saludable # 5: Hala la cadena y corre
Algunos niños piensan que es fascinante ver cómo el inodoro baja, pero con cada bajada gotitas de agua con partículas -de lo que sea, orín, caca o vómito- pueden salpicar sobre tu hijo o en otras superficies. Ensénale a tu hijo a bajar la tapa del inodoro antes de bajar la cadena.
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