Si la campaña del presidente Barack Obama coloca a Florida en la lista de estados que pueden inclinarse a uno u otro partido el 6 de noviembre, una visita a la región central revela por qué. Votantes hispanos entrevistados expresaron falta de entusiasmo con el proceso, unos aseguran que no votarán, otros permanecen fieles a sus respectivos partidos, y otros, los más, están indecisos: molestos con Obama por diversos asuntos, pero tampoco convencidos por la alternativa republicana de Mitt Romney.