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  <title>Manuel Gayol Mecías</title>
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  <updated>2013-05-25T05:37:05-04:00</updated>
  <author>
    <name>Manuel Gayol Mecías</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Manuel Gayol Mecías</subtitle>
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    <title>El sueño y la creación: De lo narrativo y poético a la trascendencia</title>
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    <published>2012-09-06T09:10:54-04:00</published>
    <updated>2012-11-06T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Decir que "se abren los caminos de la noche" es hacer una metáfora muy real; sentir el sendero del desdoblamiento... y lo es, por ser esta frase una traslación; o mejor: un viaje hacia el centro de uno mismo; nuestro andar diario de lo físico y corpóreo a lo imaginario y espiritual; es también el hecho de cruzar las puertas hacia una región constantemente desconocida, hacia el sueño, como un viaje, desde el umbral a la trascendencia.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
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    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[<img alt="sonandogetty" src="http://i.huffpost.com/gen/759164/thumbs/s-SONANDOGETTY-large300.jpg?4" /><br />
<br />
Decir que "se abren los caminos de la noche" es hacer una met&aacute;fora muy real; sentir el sendero del desdoblamiento... y lo es, por ser esta frase una traslaci&oacute;n; o mejor: un viaje hacia el centro de uno mismo; nuestro andar diario de lo f&iacute;sico y corp&oacute;reo a lo imaginario y espiritual; es tambi&eacute;n el hecho de cruzar las puertas hacia una regi&oacute;n constantemente desconocida, hacia el sue&ntilde;o, como un viaje, desde el umbral a la trascendencia.<br />
<br />
El sue&ntilde;o f&iacute;sico, cuando dormimos durante la noche, es un despertar en las etapas que conducen a nuestro origen. Y es un despertar diferente, parad&oacute;jico; porque el sue&ntilde;o es como vivir la misteriosa esencia de ser (en la otra realidad), mientras tenemos los ojos cerrados, y en una primera instancia, las experiencias materiales, cotidianas, se mezclan con sensaciones remotas y surgen im&aacute;genes on&iacute;ricas que parecen agobiarnos para luego transformarse en una nueva y sorpresiva relaci&oacute;n con lo inefable.<br />
<br />
Cuando entramos en la noche que est&aacute; detr&aacute;s de nuestros p&aacute;rpados, esa especie de duermevela que es asimismo umbral de lo desconocido, empezamos a percibir una doble sensaci&oacute;n que se nos va haciendo natural: la de aquel que sue&ntilde;a y al mismo tiempo es so&ntilde;ado. Somos as&iacute; un narrador y un protagonista que viven ambos una supuesta historia absurda, de aparente incoherencia, en fin, surrealista. Una historia en la que tenemos cierta conciencia de estar imagin&aacute;ndonos a nosotros mismos como un personaje que no puede controlar lo que sucede. A mi juicio, esta es la fase Alfa de una narrativa del sue&ntilde;o (porque se presenta en el relato de una acci&oacute;n que va aconteciendo mientras dormimos)... Despu&eacute;s, en la noche profunda, toda esta narratividad, dig&aacute;moslo as&iacute;, se va dislocando m&aacute;s y m&aacute;s hasta convertirse en una gama de angustias, espantos y estremecimientos y/o de extraordinarias atracciones de placer y agrado; es decir, bajamos hasta el fondo de alguna locura y en seguida saltamos a la cima en una segunda fase --a la que llamar&iacute;a Omega-- de suma realizaci&oacute;n po&eacute;tica, c&oacute;smica y espiritual, donde ya se encuentra el sue&ntilde;o vasto de Imago.<br />
<br />
Lo que ha sucedido en la madrugada es que la narraci&oacute;n de las an&eacute;cdotas --de esas memorias aletargadas-- se ha desmembrado; se ha mezclado y confundido y las f&aacute;bulas terminan rompi&eacute;ndose, fragment&aacute;ndose en im&aacute;genes de pura locura po&eacute;tica. Al paso de las horas, en el amanecer, vuelven a hilvanarse otras aparentes cr&oacute;nicas ("aparentes", porque en realidad, en los sue&ntilde;os no existe el tiempo f&iacute;sico) hasta que, al despertar, s&oacute;lo recordamos alguna secuencia del &uacute;ltimo relato, la mayor&iacute;a de las veces sin mucha precisi&oacute;n. Porque de estas visiones profundamente imaginarias nunca hay un recuerdo n&iacute;tido, sino que queda la vaga sensaci&oacute;n de algo inexplicable, un sabor que no se puede definir, pero que s&iacute; se puede sentir como el hecho de haber vivido una dimensi&oacute;n cierta y verdadera, aun cuando pudo haber sido de pesadilla o para&iacute;so.<br />
<br />
Como vemos, lo narrativo-lo po&eacute;tico-y nuevamente lo narrativo --por naturaleza de nuestra propia imaginaci&oacute;n-- estructuran nuestros sue&ntilde;os. Es entonces que, durante el tiempo en que el autor est&aacute; despierto (o en estado de vigilia, como dir&iacute;an Novalis y los rom&aacute;nticos), este (el autor, digo) necesita so&ntilde;ar con los ojos abiertos. En otras palabras, en los momentos de la creaci&oacute;n, el escritor (enti&eacute;ndase tambi&eacute;n un artista cualquiera sea) intenta la concentraci&oacute;n de su b&uacute;squeda interior en una suerte de reciprocidad creativa (de su estado de vigilia) con la inercia de su dormir durante la noche.<br />
<br />
As&iacute;, la literatura y la creaci&oacute;n art&iacute;stica conforman las maneras de so&ntilde;ar despierto que tienen los creadores, adem&aacute;s de las formas de crear so&ntilde;ando que tiene todo el mundo. Lo que quiero significar es que el sue&ntilde;o --adem&aacute;s de ser una v&iacute;a hacia nuestra raz&oacute;n primordial-- demuestra tambi&eacute;n que la naturaleza humana, en mucho, es imaginativa. Y que la literatura y el arte son partes sustanciales de la articulaci&oacute;n natural de los sue&ntilde;os cuando se duerme.<br />
<br />
Ello se relaciona tambi&eacute;n con la potencialidad de la lectura. Leer es una forma de so&ntilde;ar despierto. Leemos y participamos de la historia. Contemplamos un cuadro y nos identificamos con sus trazos, colores y esencias; vemos una pel&iacute;cula, una escultura, una serie de fotos art&iacute;sticas y nos sentimos viviendo sus significados, sus pasiones; asimismo en la afinidad con la m&uacute;sica y el canto que escuchamos.<br />
<br />
Por estas razones, Palabra Abierta (www.palabrabierta.com), as&iacute; como HuffPostVoces, quieren ser un reservorio de sue&ntilde;os; un espacio que tenga que ver con toda la diversidad on&iacute;rica de la doble dimensi&oacute;n que noche a noche vivimos mientras dormimos, pero fundamentalmente pretende alcanzar la posibilidad de la trascendencia a trav&eacute;s de la conciencia, de nuestro estado de vigilia en la lectura y el gusto por las im&aacute;genes art&iacute;sticas.<br />
<br />
Este espacio, por ende, busca entre tantas cosas que el lector estimule su interioridad sensible; la nutra de im&aacute;genes y complejidades varias con las que pueda encaminarse en sus propios laberintos hacia una trascendencia, donde siempre le esperan las divinas locuras de los dioses; ojal&aacute; que entre tantos estuvieran Apolo y Dionisio... o quiz&aacute; mejor: Ariadna y Afrodita.<br />
<br />
<p style="border-bottom:solid 1px;text-transform:uppercase;font-size:10px;font-weight:bold;font-family:sans-serif;">Ra&uacute;l Guerra Garrido: La magia del sue&ntilde;o:</p><br />
<iframe width="570" height="315" src="http://www.youtube.com/embed/QlQEBnuwtFI" frameborder="0" allowfullscreen></iframe><br />
<br />
<center><a href="#comments"><strong>&iquest;Te gust&oacute; este art&iacute;culo?<br>Mira qu&eacute; opinan otros y deja tu comentario aqu&iacute;</strong></a></center><br>]]></content>
    <link href="http://i.huffpost.com/gen/759164/thumbs/s-SONANDOGETTY-mini.jpg" type="image/jpeg" rel="enclosure"/>
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    <title>La novedosa infinitud de la creación</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://voces.huffingtonpost.com/manuel-gayol/novedosa-infinitud-creacion_b_1762272.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1762272</id>
    <published>2012-08-09T17:46:24-04:00</published>
    <updated>2012-10-09T05:12:04-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[La creación como unidad es una paradoja, porque en sí misma es limitada, y en esto se acerca a la "perfección", según un primordial pensamiento griego de que "lo perfecto es lo que tiene una medida adecuada" (Gerd Haefner), pero al mismo tiempo, en un sentido de desdoblamiento, la creación trascendente es asimismo su plural y es cuando se hace inconmensurable.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[<img alt="infinito" src="http://i.huffpost.com/gen/725097/thumbs/s-INFINITO-large.jpg?4" /><br />
<br />
Se dice que Anaximandro de Mileto fue el primero que nos habl&oacute; de la infinitud, pero despu&eacute;s de &eacute;l muchos m&aacute;s la han mencionado, y aun tantos nos siguen hablando que el concepto de lo inagotable se hace inacabable, valga la redundancia. <br />
<br />
En este sentido, la creaci&oacute;n como unidad es una paradoja, porque en s&iacute; misma es limitada, y en esto se acerca a la "perfecci&oacute;n", seg&uacute;n un primordial pensamiento griego de que "lo perfecto es lo que tiene una medida adecuada" (Gerd Haefner), pero al mismo tiempo, en un sentido de desdoblamiento, la creaci&oacute;n trascendente es asimismo su plural y es cuando se hace inconmensurable.<br />
<br />
Por tanto, para nosotros (los que hacemos <a href="http://palabraabierta.com" target="_hplink">Palabra Abierta</a>, y pienso tambi&eacute;n que muy posiblemente para <em>HuffPost Voces</em>), en el sentido sumo de realizaciones pl&aacute;sticas, escritas y art&iacute;sticas en general, ver&iacute;amos la creaci&oacute;n como un camino incalculable hacia la posibilidad de Dios, o de un Todo plat&oacute;nico, o de un vigor arm&oacute;nico desconocido que --a trav&eacute;s del conocimiento intelectual y la experiencia de esta vida-- nos podr&iacute;a engrandecer como seres humanos; una energ&iacute;a de causa y efecto del Misterio no s&oacute;lo en su parcialidad, sino adem&aacute;s en su continuidad diversa y plural. La creaci&oacute;n est&eacute;tica resulta ser as&iacute; una insaciable fuente de imaginaci&oacute;n, tono y &aacute;mbar de nuestra vida an&iacute;mica.<br />
<br />
De aqu&iacute; que la creaci&oacute;n, en su cualidad de "infinita", es novedosa; es decir, tiene que ser siempre algo m&aacute;s, distinto a lo anterior. De modo que as&iacute; se sustenta el vasto car&aacute;cter de la creaci&oacute;n excelsa. Lo nuevo, en su acepci&oacute;n de algo "<a href="http://lema.rae.es/drae/?val=nuevo" target="_hplink">distinto o diferente de lo que antes hab&iacute;a o se ten&iacute;a aprendido</a>" (Diccionario de la RAE), es un vector que en su certeza apunta hacia adelante, como raz&oacute;n de ser en "lo diverso infinito". Y no es lo probable, no, sino que lo ilimitado y lo nuevo son dos verdades axiom&aacute;ticas que se convierten en pilares de la creaci&oacute;n art&iacute;stica y literaria. Para que algo sea interminable tiene que ser nuevo.<br />
<br />
Lo repetido se reduce y se agota. La obra que no cuenta con lo novedoso, de hecho, es imitativa. Por muy bien que parezca haber sido realizada, llega el momento en que no interesa, y es porque no aporta nada diferente a lo que se conoc&iacute;a. Ya en ese punto, la obra no tiene trascendencia y puede ser prescindible. Ahora bien, no importa que se haga un <em>remake </em>en el cine, por ejemplo (o tambi&eacute;n la versi&oacute;n de una obra literaria en el ballet, en el teatro, incluso llevada a una &oacute;pera o a una pintura), pero esa segunda, tercera o la parte que sea tiene que decir en mucho otra cosa m&aacute;s de lo que plante&oacute; el original en su momento. De esta manera tenemos otros casos como pueden ser la parodia, o la intertextualidad literaria, que muestran un lenguaje otro y una concepci&oacute;n nueva de lo que ya se conoc&iacute;a. Es aqu&iacute; donde est&aacute; el reto: obtener lo diferente, a pesar de lo viejo.<br />
<br />
Pero, claro, no todo lo nuevo perdura, no como si fuera un eslab&oacute;n m&aacute;s de lo inagotable. Hay determinada gradaci&oacute;n creativa que si es pobre en su novedad de valores universales, s&oacute;lo alcanzar&iacute;a una &eacute;poca, un tiempo, despu&eacute;s desaparece. Nada m&aacute;s cumpli&oacute; un momento en la historia del arte o de la literatura. Independientemente de que esa obra tenga un reconocimiento hist&oacute;rico, &eacute;ste puede ser nostalgia, si se quiere, no menos v&aacute;lido, por supuesto, por ser un punto de referencia en el tiempo que nada m&aacute;s nos dir&aacute; algo que pas&oacute;. Sin embargo, hay libros como Don Quijote de la Mancha, Cien a&ntilde;os de soledad, Rayuela, El Aleph, Paradiso, El Ulises, por s&oacute;lo citar algunos ejemplos a todo riesgo de criterio, de entre un sinn&uacute;mero de obras cl&aacute;sicas (incluso pido excusas por no dar nombres de obras del arte en general, debido a un problema de espacio) que sus valores est&eacute;ticos, filos&oacute;ficos, human&iacute;sticos son tan universales que se convierten no s&oacute;lo en referencias obligadas a la hora de escribir o del an&aacute;lisis, sino adem&aacute;s pueden ser le&iacute;das y asimiladas en cualquier &eacute;poca, presente y futura; son, digamos, como el fuego latente de un volc&aacute;n silencioso que aguarda su momento.<br />
<br />
Este tipo de obra siempre mantiene las vibraciones de sus or&iacute;genes. En un principio, algunas de ellas surgieron de autores desconocidos para la receptividad de los lectores literarios, o para una gran cantidad de especialistas apreciadores del arte, de admiradores del cine, de la belleza de la danza, de la divinidad de la m&uacute;sica. Asimismo esos autores desconocidos comenzaron publicando con toda la humildad del mundo: sufrieron frustraciones y fracasos. Pero m&aacute;s tarde o m&aacute;s temprano estuvieron llamados a cumplir con el destino de ser los cl&aacute;sicos que hoy en d&iacute;a conocemos. Y cuando vamos a cada una de sus obras y hacemos un recuento de &eacute;poca, nos damos cuenta de que en ellas --en la casi totalidad de su creaci&oacute;n-- estaban dadas las condiciones de lo nuevo.<br />
<br />
Es lo nuevo en el planteamiento de las obras y en los nombres de la autor&iacute;a lo que, entre muchas cosas, le interesa a Palabra Abierta (y que supongo ahora le interesa a HuffPostVoces), con la seguridad de que aqu&iacute; podr&iacute;a haber un grano de arena en el camino de la infinitud del arte y la literatura, m&aacute;s cuando la diversidad de lo hispanoamericano permite tal posibilidad. Y recordemos que nos referimos a lo perdurable en la creaci&oacute;n de valores universales.<br />
<br />
Es por estas razones que Palabra Abierta (www.palabrabierta.com) asume el riesgo de publicar a diversos escritores y artistas desconocidos. Al menos en estos tiempos sin la apote&oacute;sica fama de los cl&aacute;sicos. Y es porque en su espacio guarda la esperanza del reconocimiento futuro. Viene a ser as&iacute; nuestra apuesta, gracias no s&oacute;lo a la perspectiva de la novedosa infinitud de la creaci&oacute;n, sino tambi&eacute;n al talento de estos autores aqu&iacute; (y all&aacute;) presentados y a la valoraci&oacute;n inteligente de sus lectores.]]></content>
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    <title>Retablo de amores</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1707405</id>
    <published>2012-07-26T16:21:27-04:00</published>
    <updated>2012-09-25T05:12:06-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Sólo el amor, en su inteligencia, pasión y amistad, nos redime; nos puede dar la verdad sentida desde el origen de los tiempos. Una verdad que toca todas las fibras y los aspectos del ser sensible que somos.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[S&oacute;lo el amor, en su inteligencia, pasi&oacute;n y amistad, nos redime; nos puede dar la verdad sentida desde el origen de los tiempos. Una verdad que toca todas las fibras y los aspectos del ser sensible que somos. S&oacute;lo el amor nos renueva siempre, aun con la esperanza de cambiar el mundo, y es base de la cultura en sus distintas manifestaciones; entre ellas, el arte y las letras como reservorio y fuente de este sentimiento universal. Por amor se escribe y por amor se crea. Por amor se nace y por amor se muere.<br />
<br />
<a href="www.palabrabierta.com" target="_hplink">Palabra Abierta</a>, en colaboraci&oacute;n con HuffPost Voces, no quiere hacer del amor una &uacute;nica fecha del a&ntilde;o para expresarlo, sino cada momento en que publiquemos una obra que se ha creado con el agridulce &iacute;mpetu de la soledad y se ofrece con la esperanza de haber llevado a cabo una entrega esencial de lo sublime. Porque lo excelso del amor es la entrega, y si el amor es entrega, por ende la creaci&oacute;n literaria y art&iacute;stica lo es en grado sumo. De modo que aprovechamos todos los d&iacute;as del mundo en que publiquemos algo que tenga que ver directamente con el amor, como un renuevo y un recordatorio al lector de que este sentimiento (el mayor de todos) es magnificente porque es humilde, porque esencialmente, repito, es humilde, y que por ello su inmensidad --su elevaci&oacute;n extraordinaria de infinita energ&iacute;a-- puede estar concentrada en la simple lectura de un texto o en el contenido profundo de una imagen visual.<br />
<br />
Qu&eacute; mejor que la poes&iacute;a, entonces, para que nuestras publicaciones se llenen de grandiosa humildad, a modo de un retablo de amores sublimes, que es como hablar de una interrelaci&oacute;n de grandeza y sencillez admirables; un retablo de poes&iacute;a que sea capaz de mostrar un camino excepcional, disponiendo ante nuestros ojos la fuerza diversa de cl&aacute;sicos y nuevos poetas; creadores que nos har&aacute;n sentir que de alguna manera el mundo no est&aacute; perdido, sino que para salvarse, el ser humano tambi&eacute;n necesita el sabio placer de leer un m&iacute;nimo poema.<br />
<br />
<center>X<br />
</center><br />
<center><strong>Pero el amor, esa palabra...</strong></center><br />
<br />
Viene a limpiar del gesto la ojerosa<br />
      vigilia<br />
               de los necios amantes.<br />
Y el coito vuelve ufano al centro mismo<br />
      del cuarto<br />
               para tener la aventura <br />
                       de otra quimera<br />
                               igualmente digna.<br />
M&aacute;s tarde, el amor prosigue<br />
      en una semejanza<br />
              tierna, como una romanza desubicada<br />
en las postrimer&iacute;as del pasado.<br />
               Esa palabra que padecemos<br />
      en infinito <br />
n&uacute;mero de horas, cuando la noche se une<br />
      con el d&iacute;a.<br />
               Porque el amor no puede dejarse<br />
                      en la repisa<br />
queda ah&iacute;, en el rinc&oacute;n posible<br />
               aunque tambi&eacute;n se va prendido<br />
                      a nuestras sombras:<br />
invisible amor insistiendo<br />
               como un gorrito de aire diferente.<br />
<br />
<br />
<em>Sobre este texto: En su momento fue el editorial de una edici&oacute;n especial (de t&iacute;tulo hom&oacute;nimo) de Palabra Abierta para el domingo 14 de febrero de 2010, D&iacute;a del Amor. Aclaro que para la revista (en aquel tiempo y siempre) el amor era ese d&iacute;a y todos los dem&aacute;s d&iacute;as del mundo. Ahora, sirva esta colaboraci&oacute;n de Palabra Abierta para HuffPost Voces (sabiendo que los escritos se repiten porque no tienen tiempo) para, simplemente, inducir que el amor es todos los amores del ser y de la vida.</em>]]></content>
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    <title>Imagen y palabra en la libertad de ser</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://voces.huffingtonpost.com/manuel-gayol/imagen-y-palabra_b_1674618.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1674618</id>
    <published>2012-07-15T14:16:01-04:00</published>
    <updated>2012-09-14T05:12:02-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Ninguna obra de comunicación: ni imagen ni palabra, ni de carácter informativo o estético, que realmente sea de un genuino talento creativo, o siquiera publicable, tiene por qué ser censurada. Ello es derecho natural de vida.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[Escribir acerca de los conceptos de imagen visual y palabra podr&iacute;a parecer una redundancia, pero no lo es si esta vez sus significados implican la consustancialidad humana que va de la comunicaci&oacute;n oral a la escritura literaria y al arte, y tambi&eacute;n a la b&uacute;squeda de fraguar la m&aacute;s profunda distinci&oacute;n de los seres humanos como racional-imaginativos (que es como adem&aacute;s debemos llamarnos).<br />
<br />
El individuo es tal porque tiene el poder del lenguaje y de la imaginaci&oacute;n para comunicarse, y por a&ntilde;adidura incrementa su poder con la imagen visual y la palabra literaria. Porque la persona no es s&oacute;lo comunicaci&oacute;n hablada y escrita, sino es, por encima de todo, comunicaci&oacute;n de sentimientos. Y los sentimientos, las emociones, los estados de &aacute;nimo, adem&aacute;s de la l&oacute;gica del raciocinio, se expresan no s&oacute;lo por la sonoridad musical, sino adem&aacute;s mediante los discursos orales y los s&iacute;mbolos pl&aacute;sticos y gr&aacute;ficos. Lo que hace que la imagen visual y la palabra, en sus connotaciones simb&oacute;licas, encierren asimismo las m&aacute;s v&aacute;lidas perspectivas de la comunicaci&oacute;n.<br />
<br />
Toda est&eacute;tica, sea pl&aacute;stica o escrita, reproduce las ansias --a veces incontenibles-- del ser inteligente como part&iacute;cipe de un universo en movimiento en una constante dimensi&oacute;n de cambios. Es as&iacute; que el sujeto creativo es representante de un cosmos infinito y de una particularidad que lo hace un ser en s&iacute; para los dem&aacute;s. El arte y la literatura son entonces el hecho y la posibilidad de entregar y recibir las m&aacute;s profundas y bellas cualidades de la creaci&oacute;n.<br />
<br />
Pero para que esta ecuaci&oacute;n de la entrega creativa (del autor) al otro, que es el lector (o receptor visual); y viceversa, que es la resonancia de la receptividad de ese receptor hacia el creador, se realicen en su reciprocidad, es indispensable --por naturaleza misma-- la libertad de existir para crear; es decir, la apertura a toda tentativa de invenci&oacute;n que bulle en el misterio sensible del artista y del escritor, y su derecho a expresarla. La libertad entonces es naturaleza, sentimiento y necesidad vital de todo creador.<br />
<br />
Ninguna obra de comunicaci&oacute;n: ni imagen ni palabra, ni de car&aacute;cter informativo o est&eacute;tico, que realmente sea de un genuino talento creativo, o siquiera publicable, tiene por qu&eacute; ser censurada. Ello es derecho natural de vida. Desde el periodismo, la literatura y el arte, y hasta el discurso pol&iacute;tico cualquiera sea, ninguno debe sufrir la prohibici&oacute;n de los intereses contrarios. Pero, desafortunadamente, sabemos que esto es as&iacute;, y en el mundo --de muchas maneras: sutil, directa y represivamente-- se establecen censuras, condenas, diatribas, purgas, c&aacute;rceles y muerte contra la imagen, la palabra y la informaci&oacute;n, que es lo mismo que decir contra la integridad y la vida del ser humano.<br />
<br />
De modo que uno de los objetivos de Palabra Abierta (www.palabrabierta.com), como lo puede ser ahora el de HuffPostVoces, es el de proporcionar el espacio para la libertad total de la imagen visual y la palabra creativas, en el que la agudeza, la penetraci&oacute;n, la lucidez y las dotes de los autores sienten pautas de derecho y legitimidad. Tambi&eacute;n agradecemos as&iacute; --con el mismo nivel de importancia-- la libertad del receptor, d&aacute;ndole la posibilidad de diferir o expresar su disconformidad con una obra. Y ello puede expresarse mediante un comentario arm&oacute;nico --aun cuando fuera amargo o agridulce-- pero siempre consecuente al contenido y la forma del contexto cultural que intentamos proyectar.<br />
<br />
La libertad de expresi&oacute;n y movimiento caracteriza a toda persona inteligente, aun m&aacute;s cuando se trata de un artista y de un escritor. El verdadero hacedor de creaciones no puede dar lo que el p&uacute;blico, lector o receptor, espera que le den, sino lo que &eacute;l tiene de s&iacute; para ese otro, que tambi&eacute;n sin saberlo busca lo nuevo. El arte y las letras es asimismo eso: lo novedoso, lo distinto. Es la emoci&oacute;n de algo que estremece. Al mismo tiempo, el autor se entrega y se realiza, y es aqu&iacute;, en su recibimiento y asimilaci&oacute;n, cuando el mundo de la ficci&oacute;n alcanza su verdad.<br />
<br />
Palabra Abierta (y HuffPostVoces) pretenden re-crear as&iacute; la libertad del quehacer y decir est&eacute;ticos con la variedad de sus proposiciones, puesto que sabemos que es en esta perspectiva de libertad de creaci&oacute;n, en la que el ser hispanoamericano logra realizarse con verdadero empe&ntilde;o, y cuando mejor ha de manifestar su potencialidad cultural centrada por la imaginaci&oacute;n y la palabra.]]></content>
    <link href="http://i.huffpost.com/gen/687195/thumbs/s-FLORES-mini.jpg" type="image/jpeg" rel="enclosure"/>
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    <title>Juego en el laberinto de los espejos: Identificación y diversidad</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://voces.huffingtonpost.com/manuel-gayol/juego-laberinto-espejos-identificacion-diversidad_b_1650570.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1650570</id>
    <published>2012-07-05T07:15:00-04:00</published>
    <updated>2012-09-04T05:12:15-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El ordenador o computadora, su monitor, la Internet y nuestras páginas, todos en conjunto, forman parte de un laberinto de espejos, en el que la visión se multiplica transmitiendo a nuestras conciencias las diferentes ficciones, y cada una se interrelaciona en un juego de identificación.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[Es bien cierto que a partir de su novela Rayuela (1963), Julio Cort&aacute;zar estableci&oacute; la posibilidad fehaciente de que el lector, con el tablero de direcciones de esta obra, pudiera interactuar en su lectura con la narraci&oacute;n, aportando as&iacute; una manera propia de re-hacerla en su laberinto particular y creativo (el del lector, me refiero).<br />
<br />
Lo que llev&oacute; a cabo Cort&aacute;zar se constituy&oacute; en un logro indiscutible en la narrativa hispanoamericana y mundial. Y en este sentido, algo que quiero resaltar aqu&iacute; es que, a partir de este hecho inusitado para ese a&ntilde;o en que se public&oacute; la novela, el lector literario no s&oacute;lo experiment&oacute; su noci&oacute;n participativa en una obra, sino que tambi&eacute;n con ello se revel&oacute; el potencial l&uacute;dico entre el lector y el autor. Asimismo, lo que tambi&eacute;n se descubre es que en todo texto o proyecci&oacute;n de ideas de un creador, la interacci&oacute;n propicia un juego en la mente del que realiza la lectura, aun cuando no exista un tablero de direcciones que, naturalmente, incita m&aacute;s a lo l&uacute;dico de una b&uacute;squeda de identificaci&oacute;n.<br />
<br />
En efecto, la interacci&oacute;n ficcional con cualquier obra est&eacute;tica, sea en las artes o en las letras, siempre descubre el sentido de un juego entre el receptor (lector o espectador) y la proyecci&oacute;n de los personajes (fundamentalmente de los protagonistas). De aqu&iacute; el sentido de atracci&oacute;n en los j&oacute;venes por los videojuegos. Y es que, entre tantas cosas, este sentido de identificaci&oacute;n tambi&eacute;n est&aacute; ligado indisolublemente al aspecto de la diversidad, ya que el que se adentra en la lectura, o en la contemplaci&oacute;n visual de un cuadro, de un filme, de una obra teatral o de cualquier creaci&oacute;n art&iacute;stica, hace su entrada en un contexto m&uacute;ltiple de caminos y bifurcaciones; es como penetrar, inconsciente o conscientemente, en un laberinto de espejos, donde uno se multiplica en distintos personajes y situaciones. Es un juego entre identificaci&oacute;n y diversidad; otra manera m&aacute;s de interactuar como receptor activo.<br />
<br />
Por supuesto que todo este basamento del acto l&uacute;dico, al surgir la identificaci&oacute;n diversa en una obra, es un hecho que ha trascendido ya; es decir, lo que han hecho y hacen espont&aacute;neamente los creadores ha sido puesto en un reconocimiento consciente gracias a los estudios literarios y est&eacute;ticos de muchos te&oacute;ricos, y de los cuales Palabra Abierta (al igual que HuffPost Voces) quieren hacerse eco, pero son innumerables y no podemos relacionar sus nombres en tan breve espacio.<br />
<br />
S&oacute;lo aqu&iacute; aspiramos a un intento por resaltar la interrelaci&oacute;n combinatoria de estos factores (juego, identificaci&oacute;n y diversidad) y su potenciaci&oacute;n cuando esto ocurre en Internet en una p&aacute;gina como las nuestras. No solo entonces importa el hecho de que el lector entre en una din&aacute;mica del juego mediante la identificaci&oacute;n con toda una disparidad de personajes, situaciones, g&eacute;neros y tantos planos como contengan las propuestas presentadas, sino que tambi&eacute;n importa el acontecimiento de que entramos en un laberinto ciberespacial; en un laberinto de espejos virtual.<br />
<br />
Si el monitor de nuestra computadora nos muestra, como azogue borgiano, el universo de los textos del otro, la navegaci&oacute;n en ese infinito cosmos imaginario (que es muy real) nos permite --como lo sinti&oacute; Lewis Carrol cuando Alicia atraves&oacute; el espejo--, interactuar de manera intelectual en la dimensi&oacute;n extraordinaria de la poes&iacute;a, los cuentos, las novelas, la cr&iacute;tica y el ensayo, entre otros g&eacute;neros: es decir, crear nuestro propio reino.<br />
<br />
El ordenador o computadora, su monitor, la Internet y nuestras p&aacute;ginas, todos en conjunto, forman parte de un laberinto de espejos, en el que la visi&oacute;n se multiplica transmitiendo a nuestras conciencias las diferentes ficciones, y cada una se interrelaciona en un juego de identificaci&oacute;n: vivimos entonces un sinn&uacute;mero de situaciones, sentimos los avatares, las fases, los cambios, las vicisitudes y reencarnaciones, las transformaciones, festividades y emociones de muchos tipos de existencias; somos, por ende, un personaje, un paisaje, una selva, el mar o la monta&ntilde;a, lo ignoto, sentimos las luces y las sombras, el drama del mundo, somos otro, somos en realidad el otro. Estamos, virtualmente, en el gran universo de la diversidad.<br />
<br />
Si el libro ha sido un reservorio de pluralidades, la Internet en su libre albedr&iacute;o ha potenciado un cauce infinito tambi&eacute;n en relaci&oacute;n con lo factual y lo imaginario, y con el sentido variopinto de lo m&uacute;ltiple. Y ya en el presente, y en un futuro no muy lejano, se vislumbra un mayor rejuego de la identificaci&oacute;n y lo heterog&eacute;neo mediante los libros electr&oacute;nicos, asimismo, enlazados con la Internet.<br />
<br />
<a href="http://palabrabierta.com/" target="_hplink">Palabra Abierta</a> (ahora en su colaboraci&oacute;n con <em>HuffPost Voces</em>) pretende ganarse as&iacute; el respeto de sus lectores no s&oacute;lo a trav&eacute;s del prestigio y el alto nivel creativo de los autores que presenta, sino adem&aacute;s por la combinaci&oacute;n l&uacute;dica que propone en cada n&uacute;mero: juego de identificaci&oacute;n entre las ilustraciones, las im&aacute;genes de pinturas y los textos, rodeado todo por la pluralidad de los estilos, los g&eacute;neros y los temas, en tanto que siempre aspiraremos a todo tipo de medios art&iacute;sticos que podamos insertar en aras de contribuir a la difusi&oacute;n de nuestra cultura hispana.<br />
<br />
<em>[Sugerimos leer el trabajo de Guilda Ibaceta P&eacute;rez, de la Universidad Cat&oacute;lica de Valpara&iacute;so, Chile, publicado en la versi&oacute;n on line de la Revista Signos (v. 30, n. 41-42, Valpara&iacute;so), titulado La novela l&uacute;dica experimental de Julio Cort&aacute;zar, por Mar&iacute;a D. Blanco Arnejo (Editorial Pliegos, Madrid, Espa&ntilde;a, 1996). Podr&iacute;a usar el siguiente link: http://www.scielo.cl/scielo.php?script=sci_arttext&amp;pid=S0718-09341997000100014&amp;lng=es&amp;nrm=iso)].</em>]]></content>
    <link href="http://i.huffpost.com/gen/661471/thumbs/s-LITERATURA-mini.jpg" type="image/jpeg" rel="enclosure"/>
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    <title>De las revelaciones y de las irreverencias</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://voces.huffingtonpost.com/manuel-gayol/de-las-revelaciones-y-de-_b_1629083.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1629083</id>
    <published>2012-06-26T19:01:41-04:00</published>
    <updated>2012-08-26T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Es alentador que en el surgimiento de las revelaciones imaginarias, al leer un texto, al menos se vislumbre una forma de rebeldía contra los cánones, contra la lógica del discurrir del orden conocido, para acercarnos a una lectura sin pre-juicios.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[<img alt="palabra abierta" src="http://i.huffpost.com/gen/633658/thumbs/r-PALABRA-ABIERTA-mediumvariable.jpg?4" /><br />
<br />
<br />
Ante todo, este nuevo texto es un intento m&aacute;s de hacer literatura. Porque como nos dijo Ivette Fuentes de la Paz, una querida amiga -- parodiando al rey Midas--: todo lo que tocamos tratamos de convertirlo en literatura. Quiz&aacute;s sea porque mi revista digital Palabra Abierta<a href="www.palabrabierta.com" target="_hplink">www.palabrabierta.com</a>, (y ahora <a href="http://voces.huffingtonpost.com/" target="_hplink">HuffPost Voces,</a> ,  como eco en colaboraci&oacute;n literaria) son ambos proyectos un hecho primordial que nos inspira y nos hace creer que el oro resulta ser tambi&eacute;n un sin&oacute;nimo de lo literario. Lo que queremos significar es que en la literatura la imaginaci&oacute;n --como la alquimia, que buscaba no s&oacute;lo transformar los metales en oro, sino tambi&eacute;n la transmutaci&oacute;n intelectual en "oro filos&oacute;fico"-- contiene la fuerza suficiente para cambiar la existencia real en una dimensi&oacute;n otra, diferente, nueva, con la que podamos sentirnos m&aacute;s humanos.<br />
<br />
Por tanto, aprovecho la ocasi&oacute;n de este nuevo espacio de Huffington Post en espa&ntilde;ol para proyectar lo que es uno de los aspectos m&aacute;s importantes en la propia naturaleza de Palabra Abierta: una opci&oacute;n de lectura inteligente, personal e intuitiva de lo imaginario dentro de la realidad cotidiana.<br />
<br />
De manera que intentamos ofrecer una voz diversa que discurra sobre el mundo invisible (tambi&eacute;n muy real) y el que nos rodea, en la valoraci&oacute;n y evocaci&oacute;n del entorno social, intelectual y emocional; la necesidad de una voz de voces con la que se demuestre que los temas, cualquiera sean, seg&uacute;n la intensidad de talento con que se presenten, siempre reflejar&aacute;n el sentido de una verdadera creaci&oacute;n: es esa posibilidad entonces de hacer sentir una mezcla de lo intuitivo y lo indecible como una proyecci&oacute;n hacia la comunicaci&oacute;n e interrelaci&oacute;n humanas.<br />
<br />
Temas period&iacute;sticos, po&eacute;ticos, narrativos, cr&iacute;ticos, ensay&iacute;sticos y representaciones pl&aacute;sticas pueden aqu&iacute; identificarse por su distinci&oacute;n; es decir, por la intenci&oacute;n de decir algo diferente de una manera diferente. Es --en otras palabras-- el riesgo luminoso de la creaci&oacute;n est&eacute;tica; eso de unir una l&oacute;gica de lo imaginario con los sucesos del mundo exterior en busca de una comunicaci&oacute;n con lo maravilloso.<br />
<br />
Entrar&iacute;amos as&iacute; en una regi&oacute;n m&aacute;s metarreal, pongamos por caso, o de reconocimiento de una realidad m&aacute;s amplia, o quiz&aacute;s de la verdadera realidad; ser&iacute;a una visi&oacute;n m&aacute;s subjetiva, en la que se desenvuelven asuntos de las circunstancias diarias pero descubriendo su trascendencia. Para decirlo de otra manera: expresar y aprehender una forma de pensar m&aacute;s velada, que subyace en el sentido original de nuestro ser escondido, y que surge en su aspecto de prosa, verso e imagen, en un todo o conjunto, embriagado por el misterio interior de ideas que, al fin y al cabo, superan creativamente cualquier explicaci&oacute;n directa de los hechos de la existencia.<br />
<br />
El mundo de lo imaginario (la Imago) entonces --como dijimos alguna vez-- tambi&eacute;n tiene su discurso l&oacute;gico; y es esta l&oacute;gica de lo imaginario lo que ser&iacute;a, en lo literario, el hilo de Ariadna para poder salir del subconsciente cargado de revelaciones... Pero el lector (enti&eacute;ndase asimismo receptor visual) no debe s&oacute;lo sentir, sino adem&aacute;s manejar esa nueva realidad de la lectura o de la imagen pl&aacute;stica lo suficiente como para entrar mejor en su propio mundo &iacute;ntimo. Es decir, hace falta que el lector encuentre un proceso discursivo y metaf&oacute;rico --sea narrativo, po&eacute;tico, de prosa cr&iacute;tica o ensay&iacute;stica y de im&aacute;genes creativas bien visuales-- con el que se sienta entusiasmado para reinventar y proponer imaginativamente su propio &aacute;mbito de intuiciones, sugerencias y/o reflexiones, como sabiendo que &eacute;l tambi&eacute;n podr&aacute; re-crear su autor&iacute;a cortaziana. O sea, para que el lector est&eacute; consciente de su identificaci&oacute;n con lo que lee y reaccione con su comentario. As&iacute; se traza un camino sensible que le puede conducir a una nueva manera de comprender el mundo, m&aacute;s subjetiva pero aut&eacute;ntica y reveladora, con la sola salvedad de tomar partido por las mejores causas y valores humanos.<br />
<br />
Por otra parte, es alentador que en el surgimiento de las revelaciones imaginarias, al leer un texto, al menos se vislumbre una forma de rebeld&iacute;a contra los c&aacute;nones, contra la l&oacute;gica del discurrir del orden conocido, para acercarnos a una lectura sin pre-juicios. Por ello, habr&iacute;a que indagar detr&aacute;s de las palabras, los sentidos ocultos que el autor nos da, sus revelaciones, y que a veces hasta el mismo autor desconoce. La creaci&oacute;n es as&iacute;: &iexcl;sorprendente!, y de muchas maneras consta en los textos aqu&iacute; presentados.<br />
<br />
De modo que ustedes y nosotros no debemos enmarcarnos en categor&iacute;as r&iacute;gidas, exclusivamente racionalistas, pol&iacute;ticas o partidistas, y mucho menos ut&oacute;picas, digamos, puesto que la vida en todos sus matices es compleja y cambiante, como profundas son las revelaciones de la imaginaci&oacute;n, que en su juego siempre nos provocan un deseo vibrante por ser irreverentes con el orden establecido, cualquiera sea.<br />
<br />
As&iacute;, el &iacute;mpetu de lo imaginativo nos puede resonar como un eco plural de poemas, historias, tem&aacute;ticas y visualizaciones pl&aacute;sticas que interrogan y polemizan; aspectos todos que tendr&iacute;an su propia sustancia de disconformidad, con la siempre supuesta reposada confianza de la repetida circunstancia que nos rodea, y en la que muchas veces se pierde la esperanza, debido a la degradaci&oacute;n de los &oacute;rdenes conocidos y actuales.<br />
<br />
En resumen, uno de los objetivos que nos hemos propuesto es persuadir al lector de vivir el mundo con imaginaci&oacute;n, y que as&iacute;, en las lecturas, descubra sus propias secretas irreverencias desde las ocultas revelaciones de su otredad para con la esencia de los escritos ... En fin, tambi&eacute;n nos complace darles el pretexto para sentir el instante inefable que cada uno (de ustedes y nosotros) llevamos dentro.]]></content>
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    <title>Expresividad y libertad interior</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://voces.huffingtonpost.com/manuel-gayol/expresividad-y-libertad-interior_b_1601973.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1601973</id>
    <published>2012-06-16T00:00:39-04:00</published>
    <updated>2012-08-15T05:12:05-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Cuando hablamos de la libertad interior, es porque con ella el autor siente su verdadera realización como ser humano, aun cuando económica, social y políticamente esté atenazado por esas fuerzas externas, entre otras tantas, que intenten condicionar su desenvolvimiento para actuar con toda libertad.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[<img alt="palabra abierta" src="http://i.huffpost.com/gen/633658/thumbs/r-PALABRA-ABIERTA-mediumvariable.jpg?4" /><br />
<br />
Un texto que pretende la legitimidad  siempre intenta hacer --mediante la expresividad art&iacute;stica y literaria-- una invitaci&oacute;n a la contemplaci&oacute;n profunda y a la buena lectura desde la perspectiva de la libertad interior de los autores. Ambas condiciones: expresividad y libertad interior, en el plano del conocimiento, resultan ser dos recursos poderosamente novedosos para que el lector aborde el mundo; es decir, para que confronte la existencia desde su intimidad sensible y su sensualidad de lo corp&oacute;reo.<br />
<br />
De modo que, entre tantas cosas, se contar&iacute;a con la posibilidad de encontrar o reencontrar el origen divino del ser humano. Este origen divino para unos es puramente religioso o m&iacute;stico; para otros que no lo ven como divino, sino natural, es exclusivamente racionalista y materialista; para otros m&aacute;s, en contrapartida con el segundo, viene a ser supuestamente idealista o fantasioso; y para los menos --quiz&aacute;s-- es imaginativo y racional.<br />
<br />
En lo que respecta a la expresividad, esta viene a tener una mayor potencialidad humana cuando funde lo imaginativo con lo racional (que no es lo mismo que decir fantasioso y racionalista). Y es en esta clase de expresividad en la que se enmarca y se quiere proyectar nuestra p&aacute;gina.<br />
<br />
En realidad, la creaci&oacute;n nace del alma y se filtra en el consciente. De modo que al mismo tiempo todo tipo de est&eacute;tica, para ser verdaderamente expresada, tiene que estar unida al sentido de la libertad humana como una funci&oacute;n connatural del ser, que es a la misma vez una libertad sensible, inteligente y plenamente proyectada hacia lo espiritual. Si a la hora de escribir, pintar, fotografiar o esculpir, hacer todo tipo de arte, digamos, no lo expresamos con el torrente de nuestro mundo interior y si no pensamos con el coraz&oacute;n (como dir&iacute;a Pascal: "el coraz&oacute;n tiene razones que la raz&oacute;n desconoce"), nuestra creaci&oacute;n art&iacute;stica ser&iacute;a un deprimente genocidio de ideas. Para el autor no importa, entonces, el talento si no hay convencimiento de la libertad interior.<br />
<br />
Esta libertad de expresi&oacute;n, a todo riesgo, se encuentra justamente fundida al talento cuando se permite que los personajes hablen por s&iacute; mismos; cuando las tramas de las narraciones y los sentimientos de la poes&iacute;a fluyen en sus propias realidades imaginarias, cuando las ideas, conceptos y criterios de los ensayos y las cr&iacute;ticas se convierten en escalpelo profundo que hurga en lo aut&eacute;ntico, sin concesiones ni complicidades; cuando la pl&aacute;stica, el cine, el teatro no se venden a ning&uacute;n procurador de interdicciones. Y es que en el arte y la literatura no median prejuicios, censuras ni autocensuras, sino el convencimiento de que lo que imaginamos viene de la legitimidad de lo inefable, del misterio de la imaginaci&oacute;n y de la verdad consustancial y universal del ser humano: es el hecho de dejar ser y hacer lo que nuestra dimensi&oacute;n interior quiere expresar sin condiciones ni restricciones. Es el acuerdo entre el alma y uno mismo, un acuerdo que va del inconsciente al consciente, pleno de honestidad creativa. Y esta honestidad est&eacute;tica, junto al talento en s&iacute; --de infinitas maneras-- lograr&aacute; una dimensi&oacute;n nueva y persuasiva para s&iacute;, que es el otro, el ser interactivo y tambi&eacute;n creador del lector.<br />
<br />
Cuando hablamos de la libertad interior, es porque con ella el autor siente su verdadera realizaci&oacute;n como ser humano, aun cuando econ&oacute;mica, social y pol&iacute;ticamente est&eacute; atenazado por esas fuerzas externas, entre otras tantas, que intenten condicionar su desenvolvimiento para actuar con toda libertad. Es por ello que el autor esencial da salida a su mundo &iacute;ntimo mediante la energ&iacute;a extraordinaria de su talento expresivo.  Y esta expresividad, aut&eacute;ntica, ya se ha dicho, es la que entonces convence al lector para entrar en el juego de la creaci&oacute;n y en el empe&ntilde;o de la interacci&oacute;n, cuando siente que le est&aacute;n transmitiendo una intranquilidad espiritual y existencial, y la acepta, haciendo que su actitud --la del lector, claro-- sea consecuente consigo mismo. As&iacute;, cuando un escritor y un artista logran impresionar favorablemente a un lector (l&eacute;ase tambi&eacute;n receptor), ello puede establecer de hecho un camino para la enso&ntilde;aci&oacute;n y enriquecimiento del hombre. Y esto, aunque el creador que envi&oacute; su mensaje no lo llegara a conocer, siempre ser&aacute; un acto rec&iacute;proco. Ambos, creador y receptor, se agradecer&aacute;n mutuamente en la infinitud del texto.<br />
<br />
Por consiguiente, se ha de buscar entre tantas cosas esta interconexi&oacute;n entre el escritor, el artista y su lector o/y receptor, por lo que brinda un espacio como Palabra Abierta (www.palabrabierta.com y ahora tambi&eacute;n www.voces.huffingtonpost.com) para que la buena literatura y el buen arte tengan de nuevo --al mismo tiempo que ayuden a desarrollar el intelecto-- la oportunidad de lograr su realizaci&oacute;n genuina, que es la de ser le&iacute;dos y la de ser apreciados.]]></content>
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    <title>El misterio daimónico de la imaginación</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://voces.huffingtonpost.com/manuel-gayol/imaginacion-misterio-daimonico_b_1571764.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1571764</id>
    <published>2012-06-06T07:20:00-04:00</published>
    <updated>2012-08-06T05:12:10-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[El sortilegio de la imaginación desempeña una importancia crucial en el ser humano. En específico, en la perspectiva estética --las artes y las letras, naturalmente-- la imaginación es el mundo en el que nace y se desarrolla toda la creación artística, que va desde el signo gráfico (la literatura) hasta los signos, símbolos y procesos plásticos que abarcan una infinidad de aspectos y funciones que alteran y transforman la circunstancia concreta.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[<img alt="palabra abierta" src="http://i.huffpost.com/gen/633658/thumbs/r-PALABRA-ABIERTA-mediumvariable.jpg?4" /><br />
<br />
El sortilegio de la imaginaci&oacute;n desempe&ntilde;a una importancia crucial en el ser humano. En espec&iacute;fico, en la perspectiva est&eacute;tica --las artes y las letras, naturalmente-- la imaginaci&oacute;n es el mundo en el que nace y se desarrolla toda la creaci&oacute;n art&iacute;stica, que va desde el signo gr&aacute;fico (la literatura) hasta los signos, s&iacute;mbolos y procesos pl&aacute;sticos que abarcan una infinidad de aspectos y funciones que alteran y transforman la circunstancia concreta.<br />
<br />
Imaginar es ir mucho m&aacute;s all&aacute; de la simple realizaci&oacute;n de una tarea o de un prop&oacute;sito mediante la pura l&oacute;gica racionalista; si se quiere ver de otra manera: es como so&ntilde;ar despierto (aunque so&ntilde;ar dormido es tambi&eacute;n el camino para encontrarse con los seres fe&eacute;ricos); es decir, pensar y sentir algo que est&eacute; determinado por "c&oacute;mo lo hago"; o mejor, "c&oacute;mo lo creo".<br />
<br />
Independientemente de que la imaginaci&oacute;n act&uacute;a en todos los procesos de la existencia, quiero recalcar que la literatura y el arte son los dos aspectos m&aacute;s creativos con que contamos. Pintar, esculpir, hacer m&iacute;mica, m&uacute;sica, cine, teatro, entre tantos, dependen de la imaginaci&oacute;n art&iacute;stica que se tenga; en otras palabras, de la forma que se le d&eacute; a un tema en un cuadro, de la forma en que el escultor trabaja la piedra o el material que emplee, de c&oacute;mo el m&iacute;mico concibe los gestos en la imitaci&oacute;n de alguna realizaci&oacute;n, de c&oacute;mo el m&uacute;sico y el cantante interpretan una pieza instrumental o cantada, de la manera en c&oacute;mo representamos a un personaje en el cine o en el teatro; de c&oacute;mo concebimos la trama de una novela o un cuento, o describimos un poema o de c&oacute;mo entrelazamos la estructura de un ensayo y hasta el estilo de c&oacute;mo hacemos una cr&iacute;tica literaria.<br />
<br />
En efecto, lo literario no es el hecho de escribir cualquier cosa, sino el hecho de c&oacute;mo escribimos lo que nos afecta en nuestra intimidad o alrededor y que queremos alterar, descubriendo esa otra realidad oculta e invisible que est&aacute; yacente detr&aacute;s del mundo corp&oacute;reo, con el prop&oacute;sito no s&oacute;lo de la belleza, sino adem&aacute;s de darle expresi&oacute;n de existencia a la vida secreta de los d&aacute;imones, duendes, &aacute;ngeles, o elfos, etc. (cualquiera sean, seg&uacute;n la cultura con que se mire el Alma del Mundo) en el Reino de la Imaginaci&oacute;n.<br />
<br />
Estos d&aacute;imones de la Imaginaci&oacute;n son los que complementan el talento en el escritor y el artista. Personificaciones que incitan al hecho de qu&eacute; crear y de c&oacute;mo crear, un contenido y un estilo que se materializan en la obra. Dictan o te hacen so&ntilde;ar, o m&aacute;s sencillamente dicho, te hacen imaginar y darle vida propia a un hecho que viene ocurriendo en el &aacute;mbito misterioso de lo fe&eacute;rico, que es uno de los mundos imag&iacute;nales latentes detr&aacute;s de una realidad concreta. Por eso se hace interesante saber que muchos escritores han confesado que no pueden explicar con argumentos l&oacute;gicos cu&aacute;les son los mecanismos mentales que los llevan a crear y re-crear una obra.<br />
<br />
De aqu&iacute; que, a la manera de c&oacute;mo imaginamos literaria y art&iacute;sticamente, y seg&uacute;n sea la belleza, la armon&iacute;a, profundidad e intensidad de una obra en cuesti&oacute;n, as&iacute; se podr&iacute;a admirar y tener en cuenta el talento de su creador. El escritor, en este caso, cada vez que se sienta ante la hoja en blanco, en busca de su comunicaci&oacute;n daim&oacute;nica, es como si fuera a dar inicio a la aventura de su imaginaci&oacute;n, lo mismo para el artista ante el lienzo o la piedra. Porque con cada intenci&oacute;n de crear se presenta la disyuntiva de c&oacute;mo hacerlo, qu&eacute; forma tendr&aacute; lo que quiero expresar. Y es esta, en realidad, la oculta problem&aacute;tica de la creaci&oacute;n literaria, que asumimos tambi&eacute;n para la art&iacute;stica.<br />
<br />
Este auto asombro --que es manera inexplicable para uno mismo de c&oacute;mo crear-- resulta siempre una iniciativa muy particular; algo que lleva indiscutiblemente el sello de lo individual. Este "c&oacute;mo" por ser un misterio que siempre trasciende al racionalismo, viene a ser lo que podr&iacute;amos llamar "el misterio daim&oacute;nico de la imaginaci&oacute;n", muy dado incluso en el folclore de nuestras regiones, y no a&uacute;n bien reconocido, a no ser por los chamanes, brujos, antrop&oacute;logos y otros expertos investigadores.<br />
<br />
Mi revista digital <em>Palabra Abierta</em> (www.palabrabierta.com) ha pretendido as&iacute; contribuir al develamiento frecuente de ese otro mundo imaginal, invisible y no ausente, que se encuentra en la dimensi&oacute;n ficcional de toda mente tendiente a la sensibilidad. Esta fue la raz&oacute;n y consonancia de su primer n&uacute;mero --cuando era incluso un suplemento cultural del portal digital HispanicLA y nos propon&iacute;amos una fiesta del lenguaje y de la creaci&oacute;n literaria y art&iacute;stica, y tambi&eacute;n mencion&aacute;bamos la audacia de los escritores, y aun m&aacute;s, nos refer&iacute;amos a la diversidad de la cultura hispanoamericana. <br />
<br />
Creo que el contenido de este (aquel) editorial es a&uacute;n v&aacute;lido y, por ello, me atrevo a reproducirlo, como para hacer patente de nuevo esa intenci&oacute;n, el punto de c&oacute;mo se presenta esta tan agraciada diversidad con la cual contamos. Recalcar que nuestra historia y presupuestos culturales son mixtos no s&oacute;lo en su contenido, sino en su forma; que hay toda una riqueza est&eacute;tica de nuestros pa&iacute;ses que se entrelaza por la imaginaci&oacute;n, la magia y el misterio que subyace en cada una de sus formas.<br />
<br />
De este modo, en esta nueva ocasi&oacute;n (ahora en Huffington Post Voces) estamos seguros de que ustedes, queridos lectores, sentir&aacute;n el regocijo y el regodeo por la manera en que los creadores, con sus d&aacute;imones, les dejar&aacute;n atisbar en ese mundo imaginario y no menos real que encierran determinadas situaciones sensibles.]]></content>
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    <title>Una nueva dimensión para Carlos Fuentes</title>
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    <published>2012-05-15T18:01:05-04:00</published>
    <updated>2012-07-15T05:12:09-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Amó la vida y la vivió con una juventud eterna. Por sus palabras sabemos que no le tuvo miedo ni a la literatura ni a la muerte. De esta última lo único que le preocupaba era el hecho de no saber qué significaba.]]></summary>
    <author>
        <name>Manuel Gayol Mecías</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/manuel-gayol/"><![CDATA[<right>(Especial para HuffingtonPost Voces)</right><br />
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Hablar de la muerte --inesperada-- de un escritor como Carlos Fuentes (a los 83 a&ntilde;os), no deja de ser algo lacerante para quienes sabemos que las letras, y en este caso la narrativa y la ensy&iacute;stica de alguien que est&aacute; entre los mejores autores de Am&eacute;rica Latina, es uno de los grandes valores de los cuales se puede enorgullecer el ser humano. <br />
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Esta vez, en realidad, M&eacute;xico y el mundo tienen que estar de luto. Y en este caso de Fuentes, decir luto es hablar de un pesar en el alma y en el intelecto. Pero este pesar con los d&iacute;as se convertir&aacute; en una fiesta de la palabra. No hay nada que presione creativamente m&aacute;s a un escritor que enterarse de la muerte de uno de los suyos. Siempre cuando un autor muere; o para mejor decir: deja de escribir, se disminuye en algo o en mucho la fuerza de la cosmovisi&oacute;n humana. Cierto, pero, entonces, surgen asimismo nuevos creadores y la posibilidad de recuperar esa fuerza del alma en el estudio de su legado. <br />
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As&iacute; y todo, no podemos evitar el desconsuelo que nos impone una p&eacute;rdida de esta magnitud, porque si recordamos bien Carlos Fuentes fue uno de los pilares y, aclarar&iacute;a que hasta emblem&aacute;tico, de la narrativa del boom latinoamericano. Obras como La muerte de Artemio Cruz, La regi&oacute;n m&aacute;s transparente y Terra Nostra le otorgaron un poder de seducci&oacute;n a las letras en espa&ntilde;ol de todo el &aacute;mbito hispanoamericano. Seducci&oacute;n de historias y f&aacute;bulas que envolvi&oacute; a todo el planeta. Por los narradores del boom, y en especial por Carlos Fuentes, la cultura mundial supo del protagonismo en cada uno de nuestros pueblos: diversidad de magia, diversidad de ideas, cosmogon&iacute;a, amor, lucha, pasi&oacute;n e inteligencia, conquista y odio, esperanza y renacimiento, todo esto lo podemos encontrar en una producci&oacute;n creativa como la de este hombre inagotable. <br />
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Por estas razones, y en pocas palabras, puedo decir que el autor de Aura contribuy&oacute; no solo a la imaginaci&oacute;n fabular de nuestra literatura, sino que se convirti&oacute; en un renovador de las t&eacute;cnicas y del propio discurso narrativo, y ha sido una de las luces que, desde nuestra parcela geogr&aacute;fica hispanoamericana, alumbr&oacute; la creaci&oacute;n literaria universal en lo que va de la segunda mitad del siglo XX hasta estos primeros a&ntilde;os del XXI.<br />
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Cada una de sus obras ha proyectado la energ&iacute;a de nuevos descubrimientos est&eacute;ticos y &eacute;ticos, nuevas sugerencias e incluso advertencias. Su pensamiento no era tan exclusivo de la ficci&oacute;n, sino tambi&eacute;n de las ideas consabidamente ensay&iacute;sticas, donde lo hist&oacute;rico y lo pol&iacute;tico se ensamblan como una mandarria y un yunque para moldear y templar el acero y el fuego de nuevas ideas, recomendaciones y potencialidades de cualquier escenario de su pa&iacute;s y del mundo. Fue un avanzado y activo pensador por la democracia y para la democracia. Y fue, de manera importante, un universal escritor mexicano que nos ha deslumbrado en cada uno de sus libros.<br />
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Am&oacute; la vida y la vivi&oacute; con una juventud eterna. Por sus palabras sabemos que no le tuvo miedo ni a la literatura ni a la muerte. De esta &uacute;ltima lo &uacute;nico que le preocupaba era el hecho de no saber qu&eacute; significaba:<br />
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"La muerte espera al m&aacute;s valiente, al m&aacute;s rico, al m&aacute;s bello. Pero los iguala al m&aacute;s cobarde, al m&aacute;s pobre, al m&aacute;s feo, no en el simple hecho de morir, ni siquiera en la conciencia de la muerte, sino en la ignorancia de la muerte. Sabemos que un d&iacute;a vendr&aacute;, pero nunca sabemos lo que es". (Tomado de Excelsior. Especiales, 15 de mayo de 2012, on line).<br />
<br />
Hoy, este incesante mexicano debe estar feliz, en posesi&oacute;n de su nuevo conocimiento. Vida eterna a su esp&iacute;ritu, que es &eacute;l mismo en su legado creador.]]></content>
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