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  <title>Lydia Cacho</title>
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  <updated>2013-05-23T09:37:21-04:00</updated>
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    <name>Lydia Cacho</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Lydia Cacho</subtitle>
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    <title>El miedo en México</title>
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    <published>2012-09-05T09:07:25-04:00</published>
    <updated>2012-11-05T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[Hace unos meses viajé a Tamaulipas para hacer entrevistas. Llegué a casa de Laida, y la sorpresa fue mayúscula, ella había reunido a un grupo de nueve señoras para que me contasen cómo viven el miedo en México; varias de ellas han perdido hijos e hijas en los últimos años. Ya mis colegas locales me habían advertido que sería muy complicado entrevistar a la gente en Tamaulipas, en particular porque se conoce mi trabajo periodístico por evidenciar a redes de tratantes y delincuencia organizada.]]></summary>
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        <name>Lydia Cacho</name>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/lydia-cacho/"><![CDATA[<img alt="delincuencia" src="http://i.huffpost.com/gen/758855/thumbs/s-DELINCUENCIA-large300.jpg?4" /><br />
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Me pregunta una adolescente que c&oacute;mo se vive el miedo en M&eacute;xico. <br />
<br />
Hace unos meses viaj&eacute; a Tamaulipas para hacer entrevistas. Llegu&eacute; a casa de Laida, y la sorpresa fue may&uacute;scula, ella hab&iacute;a reunido a un grupo de nueve se&ntilde;oras para que me contasen c&oacute;mo viven el miedo en M&eacute;xico; varias de ellas han perdido hijos e hijas en los &uacute;ltimos a&ntilde;os. Ya mis colegas locales me hab&iacute;an advertido que ser&iacute;a muy complicado entrevistar a la gente en Tamaulipas, en particular porque se conoce mi trabajo period&iacute;stico por evidenciar a redes de tratantes y delincuencia organizada. Lo que sucedi&oacute; despu&eacute;s de la entrevista fue conmovedor. El grupo de mujeres ya hab&iacute;a preparado un plan de seguridad (como hacen entre ellas para moverse con sus familias). Divididas en dos autos y con radios -con la cautela propia de un comando militar que sabe que corre peligro-, pero con sonrisas y charla amena, las mujeres me llevaron hasta un lugar seguro. El miedo, me dijeron, es como la conciencia, debes saber que lo tienes, escucharlo siempre y seguir tu intuici&oacute;n. La intuici&oacute;n para proteger a los tuyos nunca falla, dijo Adela. <br />
<br />
Despu&eacute;s de haber presenciado el exterminio de los suyos en la masacre de Acteal, Chiapas, Margarita decidi&oacute; quitarse el miedo y el dolor que llevaba a cuestas construyendo, con sus propias manos, una tiendita hecha con tablones de pino a la vera de la carretera, a unos metros de donde fueron masacrados sus familiares. Miro la fotograf&iacute;a en la que estoy parada a su lado, su rostro de joven ani&ntilde;ada y la mirada de duelo contrastan con la fortaleza y donaire de su cuerpo. Le pregunt&eacute; a qu&eacute; le ten&iacute;a miedo; a no tener trabajo y comida para mis sobrinos que ahora quedaron hu&eacute;rfanos, respondi&oacute; sin vacilar. Ella no le teme a la muerte, dice que es su compa&ntilde;era de viaje en las monta&ntilde;as. <br />
<br />
Esther Ch&aacute;vez Cano, la madre del activismo contra los feminicidios en Ciudad Ju&aacute;rez, Chihuahua, me dijo hace m&aacute;s de una d&eacute;cada, cuando fui a entrevistarla a su albergue para ni&ntilde;as y mujeres, que lo que m&aacute;s tem&iacute;a era perder la esperanza de que su trabajo fuese &uacute;til para la comunidad. La esperanza, dijo la mujer de cuerpo peque&ntilde;o y alma inmensa, es una vela en la oscuridad y todos los d&iacute;as miro a las sobrevivientes que me recuerdan que la vela debe permanecer encendida a toda costa, por todas las mexicanas. <br />
<br />
Alicia Leal, la fundadora del primer refugio de alta seguridad para mujeres maltratadas en Nuevo Le&oacute;n, luego de recibir una amenaza de muerte que inclu&iacute;a un terrible da&ntilde;o a sus hijas, me dijo con su mirada azul de mar y la sonrisa aut&eacute;ntica como sus convicciones, que el miedo la hab&iacute;a convertido en una estratega del cuidado propio y ajeno, en una buscadora de t&aacute;cticas para hallar la felicidad. Adem&aacute;s, explic&oacute; esta norte&ntilde;a fuerte y dulce, el miedo me ha ense&ntilde;ado a doblarme para no quebrarme. <br />
<br />
A Ramira unos tratantes le robaron a sus dos hijas en la sierra de Oaxaca y la autoridad ignor&oacute; sus s&uacute;plicas. Su marido la maltrataba y ella denunci&oacute; violencia intrafamiliar. La autoridad la ignor&oacute;. La entrevist&eacute; en un albergue para mujeres, me dijo que ella no dejaba entrar el miedo a su coraz&oacute;n porque s&oacute;lo as&iacute; pod&iacute;a rezar cada noche para mandar oraciones a sus hijas, para que ellas supieran que las estaba buscando y las salvar&iacute;a. El miedo se lo regal&eacute; a la virgen, me dijo. &iquest;Y la virgen te lo acept&oacute;?, le pregunt&eacute;. S&iacute;, ella siempre se arrima los miedos de todas las madres que lloran por sus hijos. <br />
<br />
En lat&iacute;n el miedo es metus, una alteraci&oacute;n del &aacute;nimo que produce angustia ante el peligro o la posibilidad de sufrir alg&uacute;n da&ntilde;o. El secreto de millones de personas que lo viven cada d&iacute;a en M&eacute;xico radica en lo que deciden hacer con esa angustia. Hay quienes convierten su miedo en p&aacute;nico y resentimiento; hay quienes, para fortuna de mi patria, hacen del miedo consejero para proteger a su comunidad, para unirse, para transformar o erradicar aquello que lo produce. <br />
<br />
El escritor Eduardo Galeano dice que el reto es atravesar las pruebas de la violencia y el dolor con la ternura invicta. <br />
<br />
Ahora s&eacute; que vivir el miedo en soledad resulta devastador. Releo las palabras de Ashley Montagu:<br />
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<blockquote> "La &uacute;nica forma de aprender a amar es siendo amado. La &uacute;nica forma de aprender a odiar es siendo odiado". </blockquote><br />
<br />
M&eacute;xico sobrevive porque por cada persona que odia hay mil que aman incondicionalmente, que se solidarizan sin pedir permiso, que arropan sin preguntar, que se rebelan por la dignidad y no por el poder. Millones que van contra la guerra haciendo la paz a pesar de la ignominia de la guerra y la muerte. <br />
<br />
El miedo, para mi, es como un perro bravo. Lo tienes que domesticar para que huela el peligro, amarrar para que no se desboque, usar como gu&iacute;a en el camino cuando cae la noche. Permitirle que duerma a tu lado como fiel testigo de la realidad. Hasta que alg&uacute;n d&iacute;a ya nadie sienta temor y el perro, ya manso, sepa que la libertad est&aacute; de fiesta.<br />
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<center><a href="#comments"><strong>&iquest;Qu&eacute; piensas de la inseguridad en M&eacute;xico?<br>Mira qu&eacute; opinan otros y deja tu comentario aqu&iacute;</strong></a></center><br><br />
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<em><a href="http://www.sinembargo.mx/opinion/23-08-2012/9001" target="_hplink">Columna publicada originalmente en Sin Embargo.mx</a></em>]]></content>
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