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  <title>Elena de la Cruz</title>
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  <updated>2013-05-22T05:30:07-04:00</updated>
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    <name>Elena de la Cruz</name>
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  <rights>Copyright 2008, HuffingtonPost.com, Inc.</rights>
  <subtitle>HuffingtonPost Blogger Feed for Elena de la Cruz</subtitle>
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    <title>Diez millones de 'gente que ayuda' en California</title>
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    <published>2013-04-17T14:53:16-04:00</published>
    <updated>2013-04-17T14:57:06-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[Desde que ocurrió el atentado de Boston, el comentario que más consuelo me ha dado es el que vi en las redes sociales rescatando una vieja frase de Mr. Rogers,  el famoso presentador de televisión para niños ya fallecido. Cuando veía cosas negativas en la noticias su mamá le decía "busca a los que ayudan, siempre encontrarás gente que ayuda".]]></summary>
    <author>
        <name>Elena de la Cruz</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/elena-de-la-cruz/</uri>
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    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/elena-de-la-cruz/"><![CDATA[Desde que ocurri&oacute; el atentado de Boston, el comentario que m&aacute;s consuelo me ha dado es el que vi en las redes sociales rescatando una vieja frase de Mr. Rogers,  el famoso presentador de televisi&oacute;n para ni&ntilde;os ya fallecido. Cuando ve&iacute;a cosas negativas en la noticias su mam&aacute; le dec&iacute;a "busca a los que ayudan, siempre encontrar&aacute;s gente que ayuda". <br />
<br />
Y escuchando las historias de aquellos que dejaron de pensar en su propia seguridad para ayudar a las v&iacute;ctimas del terrible atentado, he recordado a un reciente anuncio que me recuerda que estamos rodeados de "gente que ayuda". Ni m&aacute;s ni menos que diez millones de residentes en California se han inscrito para ser donantes de &oacute;rganos, c&oacute;rneas y tejidos en el estado,  una cifra monumental que ha sido dada a conocer recientemente por el Departamento de Veh&iacute;culos Motorizados (DMV) y el registro estatal de donantes Done Vida California.<br />
<br />
La noticia no ha tenido casi eco y merece mucha m&aacute;s atenci&oacute;n. Nos cansamos de ver atrocidades por los medios de comunicaci&oacute;n, muchas nos hacen pensar de manera pesimista sobre la naturaleza del ser humano. Y aqu&iacute; tenemos una cifra millonaria de personas que, sin nada a cambio, se inscriben en un programa para ayudar a un extra&ntilde;o. Gente que quiere ayudar, sin m&aacute;s.<br />
<br />
S&iacute;, podemos verle el reverso a la cifra.  Hay unos 26 millones de personas con licencia de manejar o ID en California, lo que nos indica que la mayor&iacute;a todav&iacute;a no se han decidido a dar el paso a inscribirse,  que queda mucho por recorrer. Pero no quitemos lustro a este bello n&uacute;mero, un n&uacute;mero que refleja que una cantidad portentosa de nuestros vecinos optan por la v&iacute;a c&iacute;vica y generosa de ayudar "sin mirar a quien".<br />
<br />
Prefiero sentir la cifra como lo hizo una de las voluntarias con las que trabajo, Eva P&eacute;rez, mam&aacute; de un ni&ntilde;o de 6 a&ntilde;os que falleci&oacute; repentinamente y salv&oacute; la vida a cuatro personas. "&iexcl;Diez millones!", dijo con una entonaci&oacute;n de asombro, de placer, de alegr&iacute;a. Y volvi&oacute; a repetir la cifra en alto. "&iexcl;&iexcl;Diez millones!!".<br />
<br />
Ella ha puesto su granito de arena para conseguir este n&uacute;mero. Eva y otros voluntarios de Done Vida California, compuestos por familiares de donantes o receptores de trasplantes, pasan muchas horas en ferias de salud, programas comunitarios y salas de espera en consulados educando a otros sobre la donaci&oacute;n. Al final de una larga jornada, traen como un regalo envuelto en oro las hojas de inscripci&oacute;n en el registro de donantes de personas que se han inscrito despu&eacute;s de escuchar su testimonio. Son hojas de papel que tiene casi un aura sagrada. No sabemos cu&aacute;l de ellas har&aacute; posible que se salve una vida.<br />
<br />
Eva P&eacute;rez sabe el impacto que tiene la donaci&oacute;n, por eso lo comparte a los cuatro vientos. Ella perdi&oacute; a su hijo y ha conocido el agradecimiento de dos de las familias a las que &eacute;l ayud&oacute;.  Me cuenta que sentada en la cocina del humilde apartamento de la adolescente que tiene el h&iacute;gado de su hijo Hern&aacute;n, mientras soplaba las velas de su cumplea&ntilde;os, mirando a su mam&aacute;, a sus hermanos, las fotos por las paredes de su adolescencia, se dec&iacute;a a si misma que toda aquella vida y alegr&iacute;a no hubiera sido posible sin el regalo de vida al que consinti&oacute; en el peor momento de su vida. <br />
<br />
Me quedo tambi&eacute;n con el suspiro de Norma Araos, en la lista de espera por un trasplante de ri&ntilde;&oacute;n desde hace seis a&ntilde;os. "&iexcl;Diez millones!". En su voz el tono era de esperanza, como probablemente ser&aacute; el de las 21,000 personas en nuestro estado cuya vida depende de la generosidad de un extra&ntilde;o. Me imagino cuantos de ellos, ya sea en una cama de un hospital o en una butaca en un centro de di&aacute;lisis, viendo su sangre entrar y salir de su cuerpo mientras es filtrada durante horas, se han sentido menos solos al escuchar el n&uacute;mero. "A alguien que ni siquiera me conoce le importa que yo tenga la oportunidad de seguir viviendo", habr&aacute;n pensado.<br />
<br />
Diez millones es una cifra redonda, monumental, espectacular, y dice mucho de quien somos. Cuando ciertas acciones y acontecimientos hacen que nuestra fe en la humanidad se tambalee, recordar que millones de personas han tomado un paso para salvarnos la vida a nosotros o alg&uacute;n familiar si alg&uacute;n d&iacute;a lo necesitamos, no solo es reconfortante, tambi&eacute;n te devuelve la esperanza en el ser humano. Hay quien se empe&ntilde;a en matar, pero esta cifra nos demuestra que somos muchos, muchos m&aacute;s lo que queremos dar vida.]]></content>
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    <title>Una madre escucha el corazón de su hija latir en otra mujer</title>
    <link rel="alternate" type="text/html" href="http://voces.huffingtonpost.com/elena-de-la-cruz/una-madre-escucha-el-corazon-hija-en-otra-mujer_b_1917365.html"/>
    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1917365</id>
    <published>2012-09-27T10:04:36-04:00</published>
    <updated>2012-11-27T05:12:01-05:00</updated>
    <summary><![CDATA[¿Qué debe sentir una madre al escuchar el corazón de su hija latir en el pecho de una mujer a la que no conoce? 

Aunque tenía a estas dos mujeres delante de mis ojos, no podía imaginármelo. Linda Miers apretaba entre sus manos un estetoscopio, primero tímidamente y luego con firmeza, concentrada enteramente en encontrar ese sonido primal y único en el pecho de la extraña sentada frente a ella. Sharon Lusby, una mujer de 58 años con un trasplante de corazón desde hace siete, la miraba amorosamente después de darle permiso de ponerlo en su pecho, donde ahora reside el corazón de Melanie, la hija de Linda.]]></summary>
    <author>
        <name>Elena de la Cruz</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/elena-de-la-cruz/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/elena-de-la-cruz/"><![CDATA[<img alt="lindashannonsmiling" src="http://i.huffpost.com/gen/790033/thumbs/s-LINDASHANNONSMILING-large300.jpg?6" /><br />
<br />
&iquest;Qu&eacute; debe sentir una madre al escuchar el coraz&oacute;n de su hija latir en el pecho de una mujer a la que no conoce? <br />
<br />
Aunque ten&iacute;a a estas dos mujeres delante de mis ojos, no pod&iacute;a imagin&aacute;rmelo. Linda Miers apretaba entre sus manos un estetoscopio, primero t&iacute;midamente y luego con firmeza, concentrada enteramente en encontrar ese sonido primal y &uacute;nico en el pecho de la extra&ntilde;a sentada frente a ella. Sharon Lusby, una mujer de 58 a&ntilde;os con un trasplante de coraz&oacute;n desde hace siete, la miraba amorosamente despu&eacute;s de darle permiso de ponerlo en su pecho, donde ahora reside el coraz&oacute;n de Melanie, la hija de Linda.<br />
<br />
Era lo que llamamos un "primer encuentro". Alrededor de 5% de los familiares de los donantes de &oacute;rganos fallecidos en el Sur de California llegan a conocer a los receptores de sus &oacute;rganos, una pr&aacute;ctica que, seg&uacute;n he podido comprobar, trae consuelo al coraz&oacute;n de los dolientes. La sonrisa de Linda Miers me lo confirm&oacute;. No fue cualquier sonrisa. Durante unos minutos por su rostro compungido corr&iacute;an las l&aacute;grimas, buscaba ansiosa con el estetoscopio un sonido que, aunque los doctores lo hacen con soltura, es dif&iacute;cil de encontrar. Y fue en ese segundo, el segundo en el que escucho el inconfundible palpitar de un coraz&oacute;n, el sonido de la vida, que la sonrisa ilumin&oacute; su cara y algo por dentro se le transform&oacute;.<br />
<br />
"&iexcl;Late fuerte!", exclam&oacute; Linda. Shannon le explic&oacute; que los corazones trasplantados laten un poco m&aacute;s r&aacute;pido de lo normal ya que se les cortan los nervios. "Cuando hago ejercicio empieza a latir m&aacute;s r&aacute;pido al rato, al principio ni se entera de que me estoy esforzando", le explica todav&iacute;a asombrada.<br />
<br />
<img alt="miers_melanie" src="http://i.huffpost.com/gen/790039/thumbs/s-MIERS_MELANIE-large640.jpg?6" /><br />
<br />
Melanie, seg&uacute;n supo Shannon durante la reuni&oacute;n, siempre quer&iacute;a ayudar a los dem&aacute;s. Entre otros, hab&iacute;a decidido estudiar psicolog&iacute;a para ayudar a estudiantes como los que ve&iacute;a en su escuela secundaria, con depresi&oacute;n u otros problemas. Cuando fue a sacarse la licencia de manejar, por supuesto que se inscribi&oacute; para ser donante y le imprimieron el punto rosado de donante que se usa en California. Aunque en el caso de los menores de edad los padres tienen la &uacute;ltima palabra sobre si se producir&aacute; la donaci&oacute;n, Linda no dud&oacute; en honrar el &uacute;ltimo deseo de su hija. Cuando habla de las cuatro vidas que salv&oacute; Melanie, el orgullo y el consuelo de que su tragedia no fue en vano es palpable.<br />
<br />
Melanie ten&iacute;a 16 a&ntilde;os cuando muri&oacute; en un <em>dry-by shooting</em>, un tiroteo an&oacute;nimo desde un coche, una de esas aberraciones nacidas en los enclaves pobres de tantos barrios de la naci&oacute;n, donde los inocentes son las principales v&iacute;ctimas. "&iquest;Han encontrado a los culpables?", le pregunta Shannon a Melanie. "No. Quiero justicia para ella, pero no voy a dejar que conseguirla domine mi vida", le explico Linda.<br />
<br />
<center><a href="#comments"><strong>&iquest;Conoces m&aacute;s historias como esta para compartir?<br>Mira qu&eacute; opinan otros y deja tu comentario aqu&iacute;</strong></a></center><br><br />
<br />
Hablaron de m&aacute;s cosas. De los nietos de Shannon. De su enfermedad cardiaca hereditaria que acabo con la vida de su hermano hace unas d&eacute;cadas y hace un a&ntilde;o con la de su hermana, mientras estaba en la lista de espera por un trasplante. De las horas de vida que le quedaban a Shannon cuando falleci&oacute; Melanie. Diariamente mueren 18 personas esperando por un &oacute;rgano y Shannon sabe bien que ha tenido suerte. "Gracias a Melanie he podido cumplir 47 a&ntilde;os de casada, ver a mis hijos graduarse de la universidad, ser abuela y conocer a mi nieto".<br />
<br />
Linda habl&oacute; de Melanie, de su pasi&oacute;n por el waterpolo, por los derechos de los animales, del llavero que hicieron sus compa&ntilde;eros de escuela despu&eacute;s de su fallecimiento, de la carta del receptor del h&iacute;gado, con fotos antes y despu&eacute;s del trasplante. "Ver la diferencia me hizo llorar. Mi hija hizo algo maravilloso", dijo durante la reuni&oacute;n organizada por OneLegacy, la organizaci&oacute;n no lucrativa de recuperaci&oacute;n de &oacute;rganos en Los Angeles y seis condados circundantes.<br />
<br />
El hielo inicial se hab&iacute;a derretido. Al principio siempre es chocante para las familias estar frente a alguien totalmente desconocido con el que comparten algo tan &iacute;ntimo como un &oacute;rgano de un ser querido. Ni Linda ni Shannon hab&iacute;an podido dormir la noche anterior, no sab&iacute;an qu&eacute; esperar, c&oacute;mo reaccionar&iacute;an. Una quer&iacute;a ver en carne y hueso el regalo de vida que dio su hija, la otra dar las gracias, traer algo de consuelo a una madre que ha perdido lo m&aacute;s preciado en su vida.<br />
<br />
Mientras hablaban, delante de las dos mujeres hab&iacute;a una foto de Melanie. Me era casi imposible imaginar el coraz&oacute;n de la adolescente alegre y juguetona de la imagen en el pecho de la mujer mayor, vital y elegante, que ten&iacute;a enfrente.  La l&oacute;gica te dice que una operaci&oacute;n quir&uacute;rgica lo hizo posible, pero tus emociones te dicen que estas ante un milagro. Despu&eacute;s de unas fotos y un abrazo, salieron por la puerta en direcci&oacute;n a un restaurante cercano, invitaba Shannon. La sonrisa en sus rostros mostraba que, indistintamente de lo que la l&oacute;gica les dictara a ellas, una vez m&aacute;s, sus corazones hab&iacute;an conectado.<br />
<br />
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<br />
<HH--236SLIDEEXPAND--227498--HH>]]></content>
    <link href="http://i.huffpost.com/gen/790033/thumbs/s-LINDASHANNONSMILING-mini.jpg" type="image/jpeg" rel="enclosure"/>
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    <title>Qué hacen los latinos cuando de donación de órganos se trata</title>
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    <id>tag:www.huffingtonpost.com,2012:/theblog//3.1726413</id>
    <published>2012-07-31T21:12:42-04:00</published>
    <updated>2012-09-30T05:12:04-04:00</updated>
    <summary><![CDATA[¿Quién quiere pensar en la muerte? La respuesta expone una de las barreras que tenemos los profesionales en el área de la donación de órganos al educar al público. ¿Quién quiere oírle a un ser querido que quiere ser donante de órganos? Nos recuerda que algún día ya no estará a nuestro lado y les pedimos que cambien de tema.]]></summary>
    <author>
        <name>Elena de la Cruz</name>
        <uri>http://www.huffingtonpost.com/elena-de-la-cruz/</uri>
    </author>
    <content type="html" xml:lang="es" xml:base="http://www.huffingtonpost.com/elena-de-la-cruz/"><![CDATA[<img alt="donacion de organos" src="http://i.huffpost.com/gen/710475/thumbs/r-DONACION-DE-ORGANOS-large570.jpg?4" /><br />
<br />
&iquest;Qui&eacute;n quiere pensar en la muerte? La respuesta expone una de las barreras que tenemos los profesionales en el &aacute;rea de la donaci&oacute;n de &oacute;rganos al educar al p&uacute;blico. &iquest;Qui&eacute;n quiere o&iacute;rle a un ser querido que quiere ser donante de &oacute;rganos? Nos recuerda que alg&uacute;n d&iacute;a ya no estar&aacute; a nuestro lado y les pedimos que cambien de tema.<br />
<br />
La donaci&oacute;n de &oacute;rganos no es un tema f&aacute;cil, nos obliga a pensar en nuestra mortalidad y la de nuestros seres queridos. Sin embargo, es una conversaci&oacute;n necesaria. M&aacute;s de veinte mil latinos en la naci&oacute;n est&aacute;n esperando por un trasplante de &oacute;rgano. Estamos hablando de ni&ntilde;os a personas mayores que son hijos de alguien, tal vez madres o padres, abuelos o abuelas, primos o t&iacute;os o compadres o compa&ntilde;eros de trabajo de alguien. Son veinte mil, pero son muchos m&aacute;s. Son sus familiares, sus amigos, sus seres queridos, que tambi&eacute;n viven pendientes de su situaci&oacute;n.<br />
<br />
Tanto hispanos, como afroamericanos y asi&aacute;ticos tienen una presencia muy alta en la lista de espera, entre otros, por los estragos de la diabetes y la hipertensi&oacute;n. Esta necesidad desproporcionada es la raz&oacute;n por la que se cre&oacute; la Semana de Concientizaci&oacute;n del Donante Minoritario, que se celebra del 1 al 7 de agosto.<br />
<br />
Esta semana es un momento para dejar nuestra reticencia natural a pensar en la muerte. Podemos<br />
resolver cualquier pregunta o duda que tengamos sobre el proceso, podemos dar el paso para ayudar a todas estas personas. Probablemente hay pocas cosas en la vida que nos toma tan poco tiempo y que pueden tener un impacto tan grande. Inscribirse para ser donante en el DMV o por internet, y comentar tu decisi&oacute;n a tu familia s&oacute;lo toma unos minutos. Lo verdaderamente incre&iacute;ble es que puede salvarle la vida hasta a ocho personas.<br />
<br />
&iquest;C&oacute;mo puedes asegurarte de dejar este generoso legado? Hablando con tu familia sobre tu deseo de ser donante, inscribirte en el Departamento de Veh&iacute;culos Motorizados de tu estado al sacar o renovar tu licencia o ID, o inscribirte por internet en www.donevida.org, que te enlazar&aacute; al registro de tu estado.<br />
<br />
Sebasti&aacute;n Castro, un salvadore&ntilde;o residente en Los Angeles, se tom&oacute; el tiempo de decirle a su familia "Si me pasa algo, lo que sea &uacute;til de mi cuerpo, d&eacute;nselo a alguien que lo necesita". A los 54 a&ntilde;os, Sebasti&aacute;n sufri&oacute; una embolia de la que falleci&oacute;. Los doctores hicieron todo lo posible por salvarle, pero no pudo ser, y su deseo fue cumplido: don&oacute; sus dos ri&ntilde;ones, liberando a dos personas de sus tratamientos de di&aacute;lisis, y su h&iacute;gado. Al d&iacute;a de hoy, la donaci&oacute;n es un orgullo para su familia.<br />
<br />
Lo que Sebasti&aacute;n no sabe es que tuvo suerte en cumplir su deseo. De cada 1,000 personas solo tres podr&aacute;n ser donantes. Para ello hay que fallecer de muerte cerebral, la menos com&uacute;n y causada por impactos fuertes a la cabeza, o por derrames cerebrales u otras emergencias m&eacute;dicas que cortan el flujo de ox&iacute;geno al cerebro. La oportunidad de donar, por tanto, es escasa incluso entre los que es su &uacute;ltima voluntad.<br />
<br />
Esta es una de las razones por las que no hay suficientes donantes. Esta y el hecho de que hay personas que, cuando se les brinda la oportunidad en el hospital, la declinan. Al combinar estas dos realidades nos encontramos con situaciones como la de Norma Araos, de 46 a&ntilde;os, que lleva seis a&ntilde;os en lista de espera por un ri&ntilde;&oacute;n, los mismos que en tratamiento de di&aacute;lisis. Como ella, hay m&aacute;s de 17,000 pacientes latinos esperando por este &oacute;rgano, el que tiene m&aacute;s demanda.<br />
<br />
<blockquote>"Lo peor es ver a los ni&ntilde;os y los j&oacute;venes haciendo el tratamiento, les roba su infancia, su adolescencia. No pueden hacer deporte, les quita su energ&iacute;a, muchos no pueden con los estudios", explica Norma. La di&aacute;lisis les mantiene a ella y otros pacientes con vida hasta que llegue un trasplante, pero es dura de sobrellevar y pone grandes limitaciones a su vida.</blockquote><br />
<br />
Semanalmente tienen que hacer de tripas coraz&oacute;n y pasan de tres a cuatro horas, tres veces por semana cada vez, sentados junto a una m&aacute;quina que les filtra la sangre. Esta semana, piensa en aquellos en la lista de espera y qu&eacute; podr&iacute;as hacer por ellos. Si tienes una pregunta, por extra&ntilde;a que parezca, con gusto te las responder&aacute;n en http://www.facebook.com/DoneVidaCalifornia Y si quieres mostrar tu generosidad tomando acci&oacute;n, te puedes inscribir en www.donevida.org Miles te dar&aacute;n las gracias.<br />
<br />
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