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Antonio Villaraigosa

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SB1070: El problema, no la solución

Publicado: 1/05/2012 07:00

La experiencia Americana es una experiencia inmigrante. Durante nuestra historia, inmigrantes de distintos rincones del mundo han venido a los Estados Unidos en busca de libertad y oportunidades. Cada nueva generación inmigrante ha contribuido de manera única a nuestra grandeza nacional. Desde la construcción de las grandes ciudades del siglo 19, hasta la fundación de las grandes compañías del siglo 21. En palabras del Presidente Kennedy, "Por todas partes los inmigrantes han enriquecido y fortalecido el tejido de la vida Americana".

Pero hoy en día, es difícil celebrar esta orgullosa tradición, cuando debemos lastimosamente marcar el segundo aniversario de la Ley Draconiana de Arizona en contra de la inmigración, SB 1070. Ésta y otras leyes similares han sido promulgadas en Alabama, Georgia, Carolina del Sur y Utah, rechazando nuestros profundos valores nacionales de inclusión e integración. Aún en las afueras de la corriente popular de la política Americana de inmigración, este tipo de leyes adoptan la idea extrema de la auto-deportación.

Tenemos que tener claro lo que esto significa. Significa el hacer de la vida de los inmigrantes indocumentados miserable, haciendo que ellos se marchen por sí mismos. Representa el utilizar el miedo y la amenaza de fuerza para desarraigar a personas trabajadoras, separarlas de sus familias, sus comunidades y acosarlos hasta que dejen el país. Este método es tan cruel como insensato, y no es realista. No hay un problema que enfrentemos como nación que pudiese ser solucionado al deportar a millones de familias trabajadoras, familias de inmigrantes, quienes una y otra vez han reafirmado el sueño americano.

Lo que hemos visto en los últimos dos años es que las leyes de estado en contra de la inmigración simplemente no funcionan. Los estados no pueden deportar a personas. Estas leyes no reducen la inmigración ilegal, y solo resultan en que los inmigrantes se muden a otro estado, o peor aún, que sean inmersos todavía más en la oscuridad.

Las leyes estatales de "muéstreme sus papeles", sin duda intentan quebrantar los derechos civiles de millones de americanos que han vivido aquí por décadas. Estas leyes requieren que oficiales de la policía le pidan sus papeles migratorios a cualquiera que sea "sospechoso", y así abandonan el principio básico legal americano de ser inocente hasta que la culpabilidad sea comprobada.

En un momento en el que la diversidad es cada vez más importante en nuestro país, estas leyes fomentan la discriminación en contra de personas, basándose solamente en su apariencia y manera de hablar. Es correcto que a un veterano militar se le pidan sus papeles migratorios solo porque es de descendencia Mexicana? Es correcto que a una madre de descendencia asiática con un acento, le sean pedidos sus papeles migratorios, justo enfrente de sus hijos? Una ley que fomenta la discriminación es simplemente incorrecta. Eso no es lo que somos como una nación.

En los pasados dos años, alcaldes y jefes de policía de alrededor de todo el país han discutido en contra de leyes estatales de "muéstreme sus papeles", y lo han hecho por una buena razón. Estas leyes socavan la misión básica de la seguridad pública al desviar los recursos policiales limitados de otros crímenes más serios, y por obligar a los policías a arrestar aquellas personas que no representan un verdadero peligro para la comunidad. También nosotros sabemos, que esta cultura de miedo y sospechas que este tipo de ley promueve, disminuirán la probabilidad que ciertos individuos salgan a la luz y reporten crímenes. Esto desacreditará la seguridad pública en nuestras comunidades.

No hay duda que nuestro sistema migratorio está roto y necesita ser arreglado. Yo comparto la frustración que muchos Americanos sienten en cuanto a la falta de progreso en el congreso acerca de este tan importante asunto. Sin embargo, las leyes de "muéstreme sus papeles" no son la solución, ya que hacen las cosas más difíciles. Después de que Alabama adoptara su ley anti-inmigración, los agricultores dejaron el estado y muchas cosechas se pudrieron. SB 1070 ha dado a Arizona una reputación de discriminadores, la cual ha costado al estado un estimado de $145 millones del negocio de las convenciones. Cuando los maestros en Alabama fueron forzados a convertirse en agentes de inmigración, los estudiantes comenzaron a tener miedo de ir a la escuela.

La semana pasada, la corte suprema recibió manifestaciones orales acerca de la constitucionalidad de SB 1070. Este es un caso trascendental. Si la Corte Suprema reinstituye la ley SB 1070, los derechos civiles de millones de Americanos serán dañados, la seguridad y el bienestar de comunidades alrededor del país serán comprometidos, y otros estados tendrán luz verde para proceder en el mismo camino equivocado de Arizona. Nos convertiremos en una América todavía más dividida entre estados que quieren recibir a inmigrantes y aquellos que buscan expulsarlos.

No necesitamos legislación fragmentada, confusa, y compuesta de 50 leyes estatales distintas de inmigración. Lo que necesitamos es una solución federal. Esto lo que tanto el sentido común, como lo que la constitución requiere.

Al rechazar SB 1070, la corte suprema puede mandar el claro mensaje a nuestros líderes nacionales en Washington DC, de que ya es hora de que los pasos necesarios sean tomados, y así cumplan con su responsabilidad de aprobar políticas federales bien diseñadas y bipartidarias.

Somos una nación de leyes y de inmigrantes. Necesitamos una reforma migratoria exhaustiva. SB 1070 no es la respuesta.

 
 
 

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