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André Félix-Díaz

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A prueba de Kriptonita

Publicado: 03/12/2012 17:55

superman man of steel
Jamás me gustó Superman. Cuando era adicto a los cómics de tipos con superpoderes --por allá de los 90--, mis obsesiones eran Spider-Man, Spawn y X-Men --pueden notar que no hay títulos de DC entre mis favoritos--. Batman me interesaba por tratarse de un psicópata enfundado en la personalidad de un antihéroe y, a mi juicio, es ahí donde las películas de Christopher Nolan pierden una gran oportunidad. Desde mi punto de vista, la trilogía de The Dark Knight debió ser más como Se7en y menos Memento.

Pero no vengo a charlar sobre Batman.

Superman es un ente capaz de todo. Indestructible, vuela, ve a través de las paredes, escucha los cuchicheos del baño de mujeres de una cafetería en Hong Kong desde su oficina en Metrópolis, es elocuente, lanza rayos de los ojos y nada más le falta ser capaz de provocar el perdón de las deudas externas de naciones pobres para ser el superhéroe perfecto. A pesar de enfrentar amenazas de enorme calibre, terrestres y alienígenas, me transmite la sensación de jamás estar realmente en problemas. No importa lo que venga, si 'Sups' es capaz de dar vueltas a nuestro planeta, invertir el movimiento de rotación, y retornar la vida a su amada, ¿para qué nos preocupamos por él? Cuando Richard Donner utilizó ese recurso en su Superman de 1978, le otorgó un arma infalible. ¿Por qué no mejor hace eso todo el tiempo y nos ahorra destrucción y miseria?

"¡Superman! Mi novia me cortó"... Gira en torno a la Tierra.
"¡Superman! Creo que quiero cambiar mi voto presidencial"... Gira en torno a la Tierra.
"¡Superman! Desaparece las películas de Twilight"... Gira en torno a la Tierra.

Bryan Singer había hecho maravillas con sus X-Men, pero con el rey del universo DC no pudo. Superman Returns es recomendada por médicos para inducir el sueño en pacientes psicóticos. O debería. La emoción generada en aquella ocasión, hasta para los que despreciamos al personaje, fue demasiada, y nuestras expectativas fueron diezmadas con una película aburrida cuyo plan macabro tenía algo que ver con bienes raíces y un molesto niño de cinco años.

Warner Bros. desea borrar 2006 de nuestras mentes y atacar con una nueva película del (único) hijo pródigo de Kriptón: Man Of Steel. El título ni siquiera menciona la palabra 'Superman'. "Olvídenlo. Nunca pasó. Fue una bromita. Jijiji." Yo creo que se van a salir con la suya.

Zack Snyder está a cargo de la nueva 'Sups', y cualquier cinéfilo debe saber y admitir que el hombre es un experto visual pero carece de cualquier capacidad argumental. Lo suyo es mostrar imágenes que te hagan exclamar "P**a madre... ¿Viste eso?" (Sí, yo miro la misma pantalla que tú).

Con 300, su trabajo más aplaudido por geeks y gente normal, demostró que sabe hacer un gran espectáculo de un guión bastante pobre. Con Watchmen colocó imágenes hermosas al servicio de una adaptación bastante confusa. Y su proyecto personal, Sucker Punch, es como una versión soft porn de Kill Bill en el que las imágenes por computadora golpean tanto nuestro cerebro que olvidamos de qué trata todo lo que ocurre en pantalla. Lo mejor es que funciona.

Después de todo, este es el director que despojó a Dawn Of The Dead (la original de George Romero) de toda crítica social y, en su lugar, puso más sangre y CGI. Ya sé que el cine comercial debe ofrecer mucho más que luces y coloritos, pero estamos hablando del Willy Wonka de los dulces y coloritos cinematográficos.

La idea de un reinicio para Spider-Man parecía absurda poco más de una década del lanzamiento de la primera versión realizada por Sam 'gracias por Evil Dead' Raimi. Pero el público es distinto y la cantidad sofocante de novedades en el entretenimiento hacen que toda una nueva generación de espectadores olvide al Hombre-Araña de boligoma de aquel 2002. La película logró una conexión con su público objetivo, que nada tiene que ver con los treintañeros-cuarentañeros que crecimos con las primeras historietas. Es posible contar la misma historia mil veces y siempre dotarla de características nuevas, que en Man Of Steel toman forma en un diseño de personaje y tratamiento mucho más duros, a diferencia de la falta de carácter en la encarnación de Brandon Routh. La verdad es que aquel Superman más bien parecía destinado a trabajar en un parque de diversiones doblando globos en forma de perrito.

El nombre de Zack Snyder en el puesto más alto en la producción de Man Of Steel, junto con los 225 mil millones de dólares que costó --inserte chiste de 'con eso se erradica el hambre de un país pequeño'--, aseguran que este será un espectáculo gigantesco. Después de contemplar con la baba escurrida sobre las palomitas lo que Joss Whedon hizo durante la última hora de The Avengers, Snyder tiene mucha tarea.

El nuevo cartel promocional, con Henry Cavill (alias Clark Kent, alias Superman, alias Kal-El) preso y con unas esposas como para narcotraficantes espaciales, es una especie de advertencia: lo que van a ver les va a calentar la cabeza hasta las lágrimas.

Este show reventará las bocinas de las salas IMAX.

 

Seguir a André Félix-Díaz en Twitter: www.twitter.com/@macho_cabrio

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