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Eran las épocas en que terminaba la educación primaria, en el barrio solo los de más edad, 14 o 15 años, presumían de tenerlas, las mostraban a lo lejos y contaban acerca de su "gran conocimiento y experiencia" acerca del tema, los más "osados" las escondían en las mochilas y las llevaban a la escuela, era sinónimo de popularidad.
Hoy ya no se necesita tanto sigilo, solo basta una conexión a internet, un celular o una computadora.
La pornografía es un tema polémico, nada sencillo de abordar, pero resulta importante que no pase desapercibido, porque así como insensibiliza al individuo, de la misma manera va minando la capacidad de reacción de toda una sociedad.
En la actualidad el conocimiento sobre el porno es general pero a la vez superficial, no así su poder económico que a pesar de sufrir pérdidas con la llegada del internet, se ha mantenido como una industria poderosa que utiliza ahora la red, con estadísticas que indican claramente que el porno vive entre nosotros.
Según un informe del Juniper Research, una empresa que investiga el mercado tecnológico, se estima que las suscripciones móviles de contenido para adultos llegarán a casi 1 mil millones de dólares en 2015.
Por otra parte de acuerdo a toptenreviews.com, uno de los sitios de reseñas más grandes del mundo, los países con mayores ingresos de la industria pornográfica en 2006 fueron China con $27.40 billones de dólares, Corea del Sur con $25.73 billones, Japón con $19.98 billones y Estados Unidos con $13.33 billones.
El porno está presente hasta en el Pentágono de los Estados Unidos, donde las llamadas de atención al personal por su afición a los sitios pornográficos no se detienen a pesar de los llamados superiores para suspender esta práctica, según reportan diversos Medios de Comunicación en semanas recientes.
En una ocasión hace algunos años un legislador del Congreso de Baja California, México, se colocaba en su escritorio para una entrevista en video, detrás de él se apreciaba el monitor de una computadora.
Cuando la entrevista estaba en proceso, un "Pop-up" o ventana traicionera apareció en la pantalla con material pornográfico, señal de que esa computadora de uso oficial, fue utilizada para navegar en sitios prohibidos, tuvimos que detener la entrevista y el Diputado dijo desconocer qué había sucedido, aparentemente "no entendía".
Sin embargo, el problema de fondo en la pornografía es el daño que causa al ser humano en el aspecto físico y sicológico; por encima de cualquier clase social, religión, edad o nacionalidad, la pornografía lastima y lo hace de manera profunda hasta impactar en miles de niños en el mundo, que son víctimas de abuso infantil y de redes internacionales que comercian sexualmente con ellos.
A manera de resumen comparto y reflexiono con ustedes los 6 efectos de la pornografía que se contienen en el libro "Pornography, Its Effects on the Family, Community, and Culture (La pornografía, sus efectos en la familia, la comunidad y la cultura) del Doctor David Alexander Scott.
Este libro fue publicado por Child and Family Protection Institute, y aunque data de 1985, la segmentación que realiza me parece adecuada para comentar sobre el tema de una manera sencilla, más allá de la formación o visión particular del autor.
El porno "leve" solo es la cara "amable" para que el individuo escale paulatinamente en su curiosidad.
Es una realidad que se deja de sentir, los afectos desaparecen y con ello viene un instinto agresivo producido en parte por su insatisfacción, lo cual lo lleva al siguiente nivel.
El individuo con una percepción deforme, ve a la pareja como si fuera una estrella porno y pretende convertir en realidad toda la fantasía que consume, evidentemente la realidad se impone y entonces surgen los problemas, la mujer es un objeto que solo vale por sus implantes, el trato es degradante, insensible y violento.
En pocas palabras, la pornografía no lleva a nada bueno, es un hecho.
Los contenidos pornográficos son muy variados y en ellos se promueven prácticas sexuales de alto riesgo que fácilmente llevan al individuo a buscar experiencias diferentes, entre ellas los niños.
Con todo lo anterior es necesario preguntarnos entonces; ¿estamos a favor o en contra de la pornografía?, la respuesta popular sería un no rotundo, sin embargo, con los ejemplos anteriores nos damos cuenta que aceptamos el porno en nuestra vida diaria más de lo que pensamos.
En el internet, en los canales del sistema de cable, en el puesto de revistas y en la fila para pagar en los supermercados, se hace presente, y lo peligroso es que pueda estar al alcance de los niños o jóvenes sin la suficiente información sobre lo que representa.
Independientemente de creencias religiosas o morales, es importante que se promueva una educación responsable, científica y ética acerca de nuestro cuerpo y nuestra sexualidad, alejada de mitos y fanatismos.
Increíblemente en pleno 2012, nos sorprendería conocer la cantidad de padres que no encuentran la forma de hablar de sexo con sus hijos, pero es un hecho que si no lo hacen, la curiosidad y la presencia de "maestros" en la escuela, en la calle o en Facebook lo harán en su lugar.
Un niño o un joven que reciba información y educación adecuada, y que se complemente con el amor de sus padres y la enseñanza de valores, tendrá menos posibilidades de sucumbir ante el espejismo de la pornografía.
No se trata de encerrarnos en cuatro paredes o de cerrar los ojos, porque eso no lleva a nada, se trata simplemente de hacer un ejercicio de conciencia para corregir los detalles que hemos pasado desapercibidos con nuestros seres queridos y con nosotros mismos con respecto a la pornografía.
La realidad es dura y por lo general tratamos de negarla, de pensar que el problema está lejos, pero en cualquier parte acechan los depredadores.
Solo hay que estar atentos.
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