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Alejandro Romero Gaeta

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Ignorantes en el nombre de Dios

Publicado: 19/09/2012 09:27

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Tres clases hay de ignorancia: no saber lo que debiera saberse, saber mal lo que se sabe, y saber lo que no debiera saberse. François de la Rochefoucauld (1613-1680) Escritor francés.

Desde los orígenes del hombre en la Tierra, la naturaleza del ser humano ha tendido siempre hacia la búsqueda del conocimiento, tarde que temprano, por ambición, por necesidad, por curiosidad e incluso por miedo, el hombre ha superado sus capacidades hasta construir la realidad que hoy vivimos.

Seguro que en alguna ocasión hemos escuchado por ahí que la información es poder, y si consideramos que esta es la era con mayor flujo de información de toda la humanidad, entonces, quien posee información y conocimiento puede influir en el comportamiento de quienes les rodean.

Pero qué pasa cuando se construye un falso conocimiento o creencia, qué pasa cuando se utiliza para lograr un objetivo económico, político o religioso, de dominación, de esclavitud, de abuso físico y mental.

¿Quién es el ignorante y quién es el sabio?, todo depende de la posición que se asuma, pero resulta irrelevante si consideramos que ni la sabiduría, ni la ignorancia nos libera de ser juzgados, mucho menos nos otorga licencia para evadir las leyes del hombre y de la naturaleza.

La historia de Nueva Jerusalén, un pueblo de alrededor de 3 mil habitantes ubicado en el municipio de Turicato, Michoacán, es solo un ejemplo de muchos que existen en el mundo, donde mediante falsas creencias, algunos individuos se ostentan como dueñas de una verdad absoluta, y de un poder casi divino que les permite abusar de los demás.

Nueva Jerusalén es un ejemplo de impunidad, fanatismo, ignorancia, esclavitud, una dictadura que se apoderó no solo del cuerpo, sino también de la mente de sus habitantes. Se fundó en 1973 luego de una supuesta aparición de la Virgen del Rosario que ordenaba al sacerdote de la comunidad de Puruarán, Nabor Cárdenas Mejorada, que creara una especie de paraíso divino.

Así Nabor Cárdenas se convirtió en Papá Nabor y nació Nueva Jerusalén, un lugar donde está prohibida la televisión, el radio, internet, libros, revistas o periódicos, no se puede jugar futbol porque consideran que patear o golpear una pelota es como pegarle a la Virgen o al mundo, los hombres no pueden usar el cabello largo y las mujeres no pueden usar pantalón, deben cubrir su cabeza, caminar con la mirada baja y convivir lo menos posible con los hombres.

Poseen una cárcel comunitaria para quien desobedezca las reglas de la comunidad o las órdenes de los videntes del pueblo; desde los 6 años de edad una niña puede ser convertida en "monja" y existen un gran número de acusaciones que hablan de asesinatos y abusos sexuales en contra de las mujeres de la comunidad.

Durante décadas y a cambio de impunidad, Nueva Jerusalén fue un bastión político del PRI, como lo detalló recientemente a Milenio, Juan Carlos Ruiz Guadalajara, doctor investigador del Colegio de San Luis Potosí, incluso el actual Gobernador de Michoacán Fausto Vallejo, proveniente de la alianza PRI-PVEM visitó la comunidad durante la campaña de este año a sabiendas de que representaba votos para la contienda electoral.

Lo curioso es que los pobladores consideran al ex presidente de México, Lázaro Cárdenas del Río, casi como un ser divino, pues aseguran que se comunica con una de las videntes del pueblo y para rematar creen también en "la llorona", la leyenda de un alma en pena que vagaba por las calles buscando a sus hijos.

La posibilidad de una tragedia por el grado de fanatismo que existe en Nueva Jerusalén es real, tras el fallecimiento de Papá Nabor en 2008, ahora la comunidad se mueve entre dos facciones, una la de Santiago Mayor y otra la de Martín de Tours.

Este problema retomó vigencia cuando el pasado 6 de julio, habitantes de Nueva Jerusalén destruyeron y prendieron fuego a la escuela de la zona para evitar que se impartieran clases, ya que aseguran que recibieron un mensaje divino en el que se afirmaba que la educación que ahí se daba era cosa del demonio.

En México existe libertad de culto, cada quien puede tener sus creencias muy particulares, o incluso no creer en nada, pero todo lo anterior nos lleva a reflexionar si resulta válido colocar a la religión, la que sea, en oposición al conocimiento, así como al desarrollo intelectual y físico del ser humano.

No es la primera vez que escucho, que en algunas religiones y sectas se prohíbe la educación, sobre todo a la mujer, y al averiguar un poco más te das cuenta que no existe ningún impedimento u orden de Dios en ese sentido estricto, sino que son los líderes de estas agrupaciones quienes van moldeando las creencias o las escrituras de la religión que profesan.

El problema es que en la actualidad el tema de la religión se aborda con la superficialidad de un programa de espectáculos y se promueve como si se vendieran pizzas.

La competencia por conquistar a los creyentes es tan fuerte que en esa medida, de manera "imperceptible", se van sugiriendo ciertas actitudes que tienen como finalidad fortalecer el sentido de pertenencia a la iglesia o religión en que se encuentre, modificando incluso costumbres, aficiones o conductas de la vida diaria de cada persona.

El problema es cuando estas sugerencias se convierten primero en costumbres, y luego en leyes no escritas, como no recibir educación, no conocer sobre sexo o no involucrarse en internet y redes sociales como Facebook; esto nos lleva a la realidad de que muchas sectas o grupos que surgen sin razón o fundamento, se guían más por las indicaciones del hombre, que por un mandato divino, promoviendo falsamente la ignorancia en el nombre de Dios.

Se crea entonces alrededor de una persona, una vida de limitaciones y control que garantiza poder y subsistencia a estos grupos, para algunos creyentes esto no implica en ocasiones algo malo, lo ven como un sacrificio o como un acto de compromiso con lo que creen, por lo que son capaces de renunciar a todo, una posición muy respetable si es a conciencia, pero abusiva si es impuesta por algunas personas para conservar el poder.

Como una forma de ejemplificar en parte lo que aquí he comentado, pueden ver la película The Village o La Aldea (2004) del Director M. Night Shyamalan, la cual recordé precisamente al observar los hechos ocurridos en la Nueva Jerusalén.

He conocido musulmanes, cristianos, católicos, evangelistas, testigos de Jehová, entre otros, y puedo afirmar que en muchos de ellos he encontrado a personas maravillosas, inteligentes, con gran criterio y respetuosas de sus semejantes, sin embargo lamentablemente no todas las personas se comportan igual.

Una de las contradicciones más grandes es que existan guerras en el nombre de Dios, que se asesine a personas en el nombre de Dios, que la gente se separe entre sí aún creyendo en el mismo Dios.

No se trata de creernos todo poderosos, no lo somos ni lo seremos, somos seres imperfectos pero capaces, porque tenemos la posibilidad de interpretar y decidir por el lado del bien o del mal. Si estamos equivocados, si somos ignorantes o sabios, si tenemos la razón o no, habrá un día en el que lo sabremos.

Pero algo es definitivo, si el ser humano no toma decisiones encaminadas al bien, ninguna iglesia o religión, ni tampoco la ciencia o el conocimiento podrán garantizar la salvación intelectual o espiritual de la propia sociedad.

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