Si somos feas y gordas, buscan la excusa (para cuidarse de ser acusados de discriminación) para no darnos trabajo porque hay que “cuidar la imagen de la empresa”. Si somos bellas y tenemos figura de artista de cine, somos demasiado femeninas para ocupar posiciones de liderazgo. Súmale a eso el “pecado” de ser jóvenes, brillantes y educadas… ¡peor! Y eso ocurre en pleno Siglo 21 cuando se supone que estamos liberadas y tenemos “iguales derechos y oportunidades”. ¡Ajá!

Aunque muchas investigaciones afirman que las personas atractivas obtienen mejores salarios y trabajos que las menos atractivas parece que en las profesiones y posiciones de liderazgo donde los hombres reinan, es casi un crimen ser una mujer bella. Estudios publicados por revistas como Forbes han revelado las probadas destrezas de las mujeres en altas posiciones ejecutivas y juntas de directores. Sin embargo, un estudio alemán del año 2012 encontró que las mujeres demasiado atractivas inspiran menos lealtad y confianza como líderes que los hombres en general y las mujeres que no son atractivas.

Este punto de vista se intensifica cuando la mujer, además de ser bella, tiene un estilo de liderazgo dirigido a transformar. Ese estilo se considera un estereotipo femenino, como ser carismática y pretender aumentar la comunicación en el personal. Esto se une a la belleza y refuerza el prejuicio de que la mujer es demasiado atractiva para ser líder u ocupar una alta posición administrativa.

El prototipo de un líder todavía en este tiempo va más en línea con las cualidades masculinas: ser decidido, confiado en sí mismo y asertivo. Ese es el principio de la desventaja de la mujer bella en una posición de líder, según el Dr. Ronald Riggio, profesor de liderato y psicología organizacional en Claremont McKenna College. Las mujeres más atractivas se alejan de ese prototipo más que las mujeres menos atractivas o aquellas que hasta lucen masculinas.

En el 2010, otro estudio encontró que la belleza ayuda a ocupar un trabajo cuando ese trabajo es femenino. Si el trabajo es tradicionalmente visto como masculino, la belleza va en contra. De hecho, una mujer bella tiene mayores probabilidades de conseguir un trabajo no administrativo. Si la plaza es administrativa, sus posibilidades son menores. El atractivo no afecta la selección de hombres para los trabajos de liderazgo ni de administración.

“Tenemos un concepto de la mujer bella, y el rol de líder no está dentro de ese concepto”, dice la Dra. Lorri Sulpizio, coordinadora de Women’s Leadership Academy de la Universidad de San Diego. Agregó que es cierto que los colegas pueden odiar a una compañera de trabajo porque es bella. Otra estudiosa del tema, April Phillips, psicóloga en Columbus State University, encontró que las mujeres perdonan menos a una mujer que les pide disculpas si ella es muy atractiva. Todo esto es indignante, ¿verdad?

¿Qué puede hacer una mujer bella que aspira a ser líder o a ocupar un alto puesto ejecutivo?

• Expresar confianza en sí misma
• Ser competente y hacerlo ver
• Hablar con asertividad y certeza
• Mantener una postura correcta y pararse y caminar con seguridad
• Demostrar su capacidad de escuchar y de estar presente
• Conocer la estructura organizacional de su industria
• Vestir y maquillarse adecuadamente para lucir muy profesional

No puedes esconder tu belleza. Solo puedes cubrirla con tus irresistibles cualidades administrativas, una presencia firme y mucha sabiduría.

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