Es pequeña, del tamaño de un guisante. Está ubicada en el centro del cerebro, a la altura del entrecejo, y es una glándula que libera la melatonina, la “hormona de la juventud eterna”, una hormona que funciona como antioxidante, tiene propiedades anticancerígenas y antienvejecimiento. Estamos hablando de la glándula pineal.

Los filósofos antiguos la llamaban la sede del alma. El filósofo francés René Descartes dedicó gran parte de su vida a investigar la glándula pineal, ya que según su concepción dualista, constituía el relato físico del alma.

Para los monjes tibetanos, la glándula pineal, o Tercer Ojo, está asociada con el sexto chakra, Ajna, llamado Ojo de la Sabiduría, símbolo de iluminación. Si tenemos este centro de energía bloqueado, somos incapaces de ver la verdad y la realidad tal cual es, por el contrario, si este chakra está activado, nuestros sentidos se abren al mundo exterior, a la vez que nos conecta con el mundo interior, teniendo una visión más profunda de la vida.

Nuestros ojos nos muestran el mundo en que vivimos. El tercer ojo, el ojo de la mente, es la visión interior que nos lleva a estados superiores, donde todos los misterios de la existencia pueden ser resueltos.

De acuerdo a leyendas tibetanas, en el principio de los tiempos, todos los hombres y mujeres podían hacer uso del Tercer Ojo, pero la humanidad fue codiciosa, y tuvo visiones de reemplazar a los dioses, y trató de matarlos, olvidando que lo que el hombre podía ver, los dioses veían mejor. Como castigo, cerraron el Tercer Ojo del hombre; desde ese momento, solo unos pocos nacen con la habilidad natural de la clarividencia, aunque hoy, existen métodos para recuperar aquella capacidad perdida.

Como introducción o exploración a este interesante concepto, se recomienda incrementar la propia producción de melatonina, a través de una dieta que incluya zumo de limón, ajo, vinagre de manzana, cereales, como la quinoa y el amaranto. Además, ejercicio físico y meditación diaria. Los ejercicios de meditación y visualización creativa ayudan a entrenar la percepción o sexto sentido, también a conectarse con la naturaleza y con nuestro ser interior.

A principios de los años 90, la investigadora chilena Fresia Castro Moreno, creó un método llamado Cyclopea, que, a través de simples técnicas, enciende la habilidad original creativa que posee todo ser humano de participar de una nueva realidad. Este taller, de corte “científico-espiritual”, cuenta cada vez con más adeptos en todo el mundo, atraídos por la promesa de retrasar el envejecimiento, terminar con el estrés, conectar los dos hemisferios cerebrales, regenerar las células del cuerpo.

Se comienza con una breve relajación, para continuar con un recorrido por lo que se denomina el “mapa de ruta”, donde se enseña al iniciado a reconocer la situación de la energía de su cuerpo y los puntos que requieren armonización. La experiencia continúa con prácticas para activar la capacidad creativa, y con esto, “conectar” con el ser/energía que somos, aumentando la comprensión de la verdad global.

Miles de personas en todo el mundo han activado su glándula pineal, o tercer ojo, tras la promesa de alcanzar estados de felicidad permanente. La ciencia y el espíritu se unen cada día más.

"Con el tercer ojo se puede ver a la gente como realmente es", El Tercer Ojo - Lobsang Rampa.

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  • <strong>Por Ofelia Perez</strong> Para meditar no hay que ser budista, hindú, musulmán, cristiano, trascendental, yoga, místico ni extraterrestre. Aunque hay tantos sistemas de meditación como creencias, la meditación puede ser una práctica sencilla, en silencio contigo misma, sin connotaciones extrañas ni temibles.

  • Meditación es estar contigo misma en silencio durante al menos 20 minutos, sin pensar ni permitir pensamientos revoloteando en tu mente. Son 20 minutos donde lo único que quieres es no decir ni pensar nada, ni obligarte a resolver nada. Es tu momento de soltar todo lo que tiene tu mente tan ocupada que no puedes discernir con claridad.

  • A mí me han dado resultado tres formas de meditación. Esta es la más sencilla: Si vas a estar pendiente de que se cumplan los 20 minutos, mejor usa un minutero para que no ocupes tu mente en eso. Entonces recuerda una palabra que te represente paz y felicidad. Cierra los ojos y relájate, dejando ir tus pensamientos sin luchar contra ellos ni ponerte tensa. Cada vez que te llegue un pensamiento, repite esa palabra.

  • La segunda técnica de meditación que uso es la que llama el Dr. Wayne Dyer, "Meditación Japa". Consiste en respirar hondo y repetir la letra "A" tres veces al empezar, y mientras te relajas y despejas tus pensamientos. Puedes también decirte afirmaciones positivas sobre ti y sobre tus situaciones, y repetir la "A", aplicando diferentes intensidades de emociones. ¿Por qué la "A"? Porque es la letra que usamos para expresar emociones y se relaciona con el sonido del nombre de Dios y la máxima deidad en otros idiomas y religiones.

  • La tercera técnica, también promovida por el Dr. Dyer en su libro "Getting into the Gap", se basa en acceder mentalmente los espacios entre las palabras. La teoría es que cuando sumergimos nuestra atención en esos espacios entre palabras, podemos integrarnos a nuestro ser interior y encontrar respuestas a la vida y sus retos. Antes de meditar, busca o construye una afirmación positiva, una oración o un verso bíblico. Cierra los ojos y después de respirar tres veces, visualiza, palabra por palabra, que la vas escribiendo en tu mente. Cuando escribas la segunda palabra, concentra tu atención en el espacio entre esta y la palabra anterior. Haz lo mismo, palabra por palabra, con toda la afirmación, hasta que llegues al último espacio entre las palabras.

  • La meditación en general está reconocida como parte de la medicina complementaria. Se ha probado que... 1. Baja la presión arterial. 2. Normaliza los latidos del corazón. 3. Reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés. 4. Aumenta la agudeza y la claridad mental. 5. Aumenta el relajamiento. 6. Ayuda a los pacientes de asma, ADHD, traumas, depresión, fobias, Alzheimer y cáncer, entre otros. 7. Reduce la ansiedad. 8. Aumenta la capacidad de resolver las situaciones.

  • Yo no puedo explicar por qué, cuando medito, las tareas del día y las personas con quienes me relaciono fluyen fácilmente y todo cae en su lugar con un esfuerzo menor. Hasta parezco atraer a mi vida mejores situaciones. ¿Te parece tan difícil dedicarte a ti misma 20 minutos de paz al comenzar el día? El resultado puede hacerte muy feliz.