Incluso antes de que el plenario del Senado votara para aprobar el acuerdo bipartito que reabrirá el gobierno, evitará el peligro de cesación de pagos y terminará con uno de los incidentes más extraños en la historia política contemporánea del país, antes de que vote luego la Cámara Baja y que lo firme el presidente, comenzaban a analizarse las consecuencias y los resultados de este enfrentamiento. ¿Cómo incidirá sobre los otros aspectos de la política nacional, y especialmente sobre aquellas decisiones que requieren cooperación entre los grandes partidos?

Y específicamente, ¿cuál será ahora el destino de la reforma migratoria?

La reforma está muerta, dice al respecto el congresista Raúl Labrador de Idaho. Labrador, un latino republicano y representante del movimiento intransigente Tea Party, dijo en un evento con otros conservadores que "no pueden confiar más en el presidente en el tema migratorio".

Elise Foley del Huffington Post le preguntó si efectivamente la reforma estaba "muerta".

"Creo que lo está... que negociemos con el Presidente Obama después lo que hizo en las últimas dos semanas y media, pienso que sería un gran error".

El martes, informa Foley, Obama dijo a Univisión que "volverá a la reforma migratoria inmediatamente después de que los temas fiscales sean solucionados, pese a que los republicanos de la Cámara de Representantes parecen reticentes a aprobarla".

"Una vez que ésto esté hecho, al día siguiente estaré presionando para llamar a un voto sobre la reforma migratoria... y si tengo que unirme a otros proponentes (de la reforma) y seguir hablando de ello, y seguir presionando, lo haré, porque creo que es realmente importante para el país. Y el momento para hacerlo es ahora", dijo Obama.

Hasta hace cuatro meses, Labrador era considerado un importante proponente de la reforma, un puente en la Cámara Baja entre los miembros conservadores del partido Republicano y los demócratas al igual que el Marco Rubio en el Senado, escribe Foley. Labrador fue parte de un grupo bipartito que elaboró propuestas migratorias, pero salió del mismo en junio. Dos republicanos más se retiraron del grupo posteriormente y éste cesó de existir.

"Cada vez que nos acercábamos a algo sobre lo cual podíamos estar de acuerdo, el Presidente y su partido seguían presionando", dijo Labrador. "Esta es la manera que tiene ese tipo de negociar... solo en una actitud de no tomar prisioneros, no es sano para el pueblo estadounidense y no es sano para la reforma migratoria", dijo Labrador.

Ahora, dice Labrador, no quiere que la Cámara Baja apruebe ningun tipo de reforma migratoria, incluso parcial, porque la pueden llegar a combinar con la ley de reforma ya aprobada por el Senado y a la cual se opone.

Respecto a Obama, Labrador dijo que "lo que hizo en las últimas dos semanas y media fue tratar de destruir al Partido Republicano... Todo lo que hagamos de ahora en adelante con este presidente sobre el tema de la inmigración será con el mismo objetivo, de destruir al partido Republicano".